Prueba Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026
Prueba Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026: Introducción, posicionamiento y rivales de las Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026
La Yamaha Tracer 7 es un modelo cuya primera versión surgió en paralelo a la Yamaha MT-07, allá por 2014. Supuso el pistoletazo de salida del motor CP2 que tan buenos resultados ha dado -y sigue dando- a Yamaha. No se puede decir que Yamaha inventara entonces el bicilíndrico paralelo con calado crossplane, pero sí se puede afirmar que la marca de los tres diapasones fue la que lo puso de moda de nuevo, aunque también es cierto que no fue al primer intento.
A finales de los 90, Yamaha propuso dicha configuración como alternativa a los V2 en sus entonces nuevas TRX y TDM 850, dos modelos adelantados a su tiempo que corrieron suertes dispares. La TDM logró cierta notoriedad en el mercado, llegando a crecer hasta 900 cc; la TRX 850 no gozó de ese éxito pero, precisamente por esa escasez de ventas, ahora está muy bien valorada.

El nacimiento y andar paralelo de las MT-07 y Tracer 7 en el mercado permitía inferir que, cuando Yamaha presentó la MT-07 Y-AMT para 2025, la Tracer 7 también iba a recibir el Y-AMT la misma temporada. Pero en el mundo de la producción de motos no siempre dos más dos son cuatro.
Hemos tenido que esperar a 2026 para que la Tracer 7 Y-AMT, una sport-turismo a priori más indicada para recibir dicho cambio, llegue a nuestro mercado. La espera ha merecido la pena. Si bien la Tracer 7 y la MT-07 comparten muchos elementos, se trata de dos motos bien diferenciadas, no sólo en lo estético, sino también en su comportamiento, fruto de una puesta a punto del chasis/basculante específica y también cotas diferentes.

Al igual que la Tracer 9/GT/GT+, hay que diferenciar el posicionamiento entre la Tracer 7 Y-AMT (73,4 CV, 10.499 €) y la Tracer 7 GT Y-AMT (73,4 CV, 11.999 €). La primera pretende ser una moto para todos los días en distancias cortas y medias, con un punto picante que incluye escaramuzas de fin de semana.
El apelativo GT incluye todo eso, pero añade un componente rutero que se asienta en pantalla más alta, asiento confort, caballete central y unas maletas laterales capaces de albergar un casco integral en cada una de ellas. Por supuesto, puedes disponer de ambas con cambio manual, a 9.999 € la Tracer 7 y 11.499 € la Tracer 7 GT.

Sus rivales se hallan en motos ruteras de media-alta cilindrada, manillar alto y rueda delantera de 17 pulgadas. Algunas marcas proponen dos opciones y cilindradas. Entre las japonesas están la Honda NC 750 X DCT (59 CV, 10.050 €), la Kawasaki Versys 650 (67 CV, 9.050 €) y la aún por presentar Suzuki SV-7GX (73 CV, n.d.); entre las europeas, la BMW F 900 XR (105 CV, 13.150 €), mientras que Triumph propone dos cilindradas: Triumph Tiger Sport 660 (95 CV, 9.995 €) y Triumph Tiger Sport 800 (115 CV, 12.545 €).
En un escalón inferior, pero también con dos cilindradas, están las chinas QJ SRT 700 (73 CV, 6.299 €) y la QJ SRT 900S (95 CV, 8.299 €). Benelli se ha unido recientemente a la fiesta con la Benelli TRK 702 (51 CV, 6.990 €). En estas motos hay variedad de cilindradas, potencias y precios.
La Tracer 7 Y-AMT/GT transita un punto medio entre todas ellas. En la práctica, está en el grupo de cabeza entre las mejores ciudadanas; también entre las más ruteras y por supuesto, entre las más deportivas. La Tracer 7 está entre las mejores en todas las facetas, con la versatilidad añadida de poder equipar ahora el cambio Y-AMT, un tipo de cambio cuya tecnología se hará eco en la competencia más pronto que tarde. La Tracer 7 es, hoy por hoy, la justa medida.
Prueba Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026: Características técnicas de las Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026
La gran novedad de la Yamaha Tracer 7/GT 2026 es la posibilidad de equipar el cambio Y-AMT. Consiste en dos servomotores eléctricos que accionan embrague y cambio. Más sencillo: uno de ellos hace lo que hace tu mano con el embrague; el otro, lo que hace tu pie con la palanca de cambios. En el modo automático, la electrónica de la moto resta a tu cerebro el trabajo de tener que ordenar el cambio de marcha y su subsiguiente ejecución psicomotriz. En el modo manual, solo te facilita la ejecución, pero no con el pie, sino a través de tus dedos.
Aparte de la novedad del cambio Y-AMT, la Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT se beneficia de todas las mejoras introducidas en la Tracer 7/GT de 2025 que, para cumplir Euro 5+, incluyen la adopción de acelerador electrónico Y-CCT y por tanto, la adopción de tres modos de motor (Street, Sport y User). El motor sigue siendo el CP2 de la marca, que entrega 73,4 CV a 8.750rpm y 68 Nm a 6.500 rpm y que, a pesar de los más de 12 años que lleva en el mercado, sigue en plena vigencia merced a su comportamiento enérgico y elástico. Yamaha homologa un consumo de 4,1 l/100, pero el entorno de los 5 l/100 es una cifra más realista en uso normal; durante la ruta que completamos en la presentación por tierras gerundenses -a ritmo elevado-, pude constatar 5,5 l/100 km en mi ordenador de viaje.
Con un depósito de 18 litros (1 más que antes) y en uso normal, es esperable una autonomía real en torno a 350 km entre repostajes. El control de crucero de serie redunda en la capacidad rutera de la Tracer 7, que también ha visto mejorada la posición de conducción mediante un manillar más ancho (5 cm) y alto (3 cm) que se une a una nueva tija. Las estriberas no han cambiado de posición; sí ha variado el asiento, ahora en dos piezas y regulable en altura tanto en la Tracer 7 (830-850 mm), como en la Tracer 7/GT (845-865 mm).
La Tracer 7/GT, más orientada al turismo, cuenta con equipamiento extra en forma de asiento confort, pantalla más alta, caballete, maletas, ajuste remoto del amortiguador, puños calefactables de serie, horquilla en color dorado y unas combinaciones cromáticas exclusivas.
El precio de la Tracer 7 es 9.999 € (+500 € con Y-AMT); la Tracer 7 GT cuesta 11.499 € (+500 € con Y-AMT). Si vas a viajar mucho, es un sobreprecio más que asequible. Si tu uso no incluye largas tiradas, el ahorro de 1.500 € justifica la presencia de las dos versiones. En cualquier caso, ambas cuentan con la posibilidad de equiparse mucho más, a través del catálogo de accesorios de Yamaha que puedes comprobar en el configurador que hay en la página web de Yamaha.
La parte ciclo tampoco presenta cambios respecto a 2025. Respecto a la MT-07, todos los elementos del chasis -salvo la pipa- han sido ajustados y reforzados a un cometido más touring, consiguiendo un 13% más de rigidez, aumentando su peso en solo 500 gr. El basculante es 40 mm más largo y la distancia entre ejes es casi 100 mm superior en búsqueda de mayor aplomo y estabilidad en línea recta y en curvas de radio medio-alto.
La horquilla invertida recibida el año pasado de 41 mm de diámetro cuenta con ajuste en rebote (18 clics), mientras que el amortiguador trasero cuenta con el sistema progresivo Monocross y es regulable en precarga y rebote. Los frenos incluyen doble disco delantero de 298 mm mordidos por pinzas radiales de 4 pistones. Atrás monta un disco simple de 245 mm.
La interfaz se compone de una pantalla HMI de 5” con 4 modos de visualización y ofrece toda la información que puedas desear, así como la configuración del modo User. Todo es intuitivo a través de la enorme piña izquierda, que puede intimidar en un principio por su volumen; sin embargo, su funcionamiento es sencillo gracias al joystick que la gobierna y un par de botones más. Señalar el buen diseño del mando de intermitencia asimétrico.
El control de crucero se halla en lo alto de la piña y es fácil hacerse con él. Una vez activado, los incrementos y decrementos pueden ser de 1 km/h, mediante pulsación corta en la correspondiente leva, o de 10 km/h, mediante pulsación mantenida. La instrumentación incluye conectividad con tu teléfono móvil a través de la App My Ride y navegación a través de la App gratuita Garmin Streetcross y su sistema giro a giro. Si prefieres utilizar tu móvil con un soporte, también hay un puerto de carga USB-C a la izquierda de la pantalla.

Prueba Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026: Cómo van las Yamaha Tracer 7/GT Y-AMT 2026
Tras haber probado por primera vez el cambio Y-AMT en las MT-09/Tracer 9 y posteriormente en la MT-07, estaba convencido de dos cosas: los cambios automáticos van a ir ganando terreno a los convencionales con el tiempo -al igual que ya ha ocurrido en los coches- y que el cambio Y-AMT le sentaría de maravilla a la Tracer 7. Eso no significa que vayan a desaparecer los cambios manuales a los que estamos acostumbrados.
En determinados entornos, concretamente en circuito, es más eficaz un cambio manual con quickshifter. Pero si te fijas, el quickshifter es un sistema que hace que los cambios entre marchas sean más eficaces y rápidos que si los ejecutase el mejor de los pilotos con su correspondiente accionamiento del embrague. No por eso el piloto es menos piloto, ni menos “auténtico”. Se puede extrapolar a que los cambios efectuados por el sistema Y-AMT en carretera son mejores en la ejecución en sí que los que pudiésemos efectuar nosotros mismos.
Otro aspecto diferente es cuándo es el momento idóneo para ejecutar ese cambio que, en motociclismo, es inherentemente variable, en función de las circunstancias que rodean a la conducción en cada momento.

En este punto, hay que aclarar que el cambio Y-AMT tiene dos modos de funcionamiento: el primero, que la moto elige por defecto, es el modo automático (AT), en el que es la moto quien decide cuándo se han de efectuar los cambios de relación. A efectos prácticos, funciona como si fuera un scooter.
El segundo es el manual (MT), que a pesar de su nombre, no precisa de maneta de embrague. Es el piloto quien decide cuándo se cambia de marcha, un gatillo con el índice izquierdo para subir de marcha, apretar una leva con el pulgar izquierdo para reducir -en eso sí es manual-.
El modo automático (AT) ofrece a su vez otros dos modos: D y D+. En el modo D, el motor optimiza el consumo de combustible y sube de relación lo antes posible para rodar a menos rpm. El modo D+ es más dinámico y estira más las marchas antes de pasar a la siguiente relación.
Por su lado, en manual (MT) se puede elegir entre el modo Street, Sport o el User. Cada uno de ellos tiene una combinación diferente de entrega de potencia, así como intervención del ABS y de control de tracción. Esas combinaciones están preestablecidas en los modos Street y Sport, mientras que el User se puede configurar al gusto.

Con tal número de combinaciones de uso posibles, no hay ninguna que sea más correcta o más adecuada que las demás, sino que has de hallar la que más se adapta mejor a tu uso, costumbre o circunstancia.
Hablando con compañeros, me di cuenta de que hay más factores involucrados de los que puede parecer a priori. En mi caso, desde siempre tengo por costumbre circular con los índices sobre las manetas de freno y embrague, sea cual sea la circunstancia, por la sencilla razón de que, al tenerlos en “presenten armas”, están listos para actuar sobre sus respectivas manetas en caso de requerimiento inmediato, susto o emergencia.
En el caso del freno delantero, no hay cambios, sigo manteniendo mi índice derecho sobre la maneta. En la mano izquierda de la Tracer 7 Y-AMT no hay maneta, de modo que el índice me reposa sobre el gatillo de subir marcha con naturalidad. Por el contrario, hay gente que gusta de agarrar los dos puños con todos los dedos y sólo soltar índice y corazón para activar freno o embrague cuando es estrictamente necesario.
En este caso, posicionar contínuamente el índice en el gatillo de subir marcha puede producir cierto desasosiego, por lo que se tiende a ir en modo automático o, si se va en manual, cambiar solo pellizcando la leva de reducir con índice y pulgar (es decir, con el puño cerrado) tanto para subir, como para bajar marcha.
Con todo este rollo, te quiero contar que hay muchas maneras de aproximarse a las combinaciones posibles que ofrece el Y-AMT. En mi caso, utilizo el modo automático para entornos urbanos y atascos, en los que me puedo despreocupar y circular como en un scooter, con la ventaja de poder intervenir en cualquier momento para subir o bajar marcha.
En el resto de circunstancias (carretera, autovía, conducción deportiva), prefiero el modo manual, tener el control y disfrutar de la inmediatez de los cambios. Subir de marcha es realmente gozoso, mientras que reduciendo tengo control sobre el freno motor. Destacar la facilidad para cambiar en mitad de curva, tanto para retener la moto como para dejarla correr si se ha entrado demasiado corto/largo de relación y se quiere corregir. La conducción se convierte en un juego de niños análogo a una consola de videojuegos, en el sentido de que lo facilita.

Respecto a rendimiento, el motor CP2 funciona como siempre -en el buen sentido- y es muy agradable de usar. Sí se notan las diferencias en la puesta a punto de la parte ciclo, pero sobre todo en el aumento de la distancia entre ejes, respecto a la MT-07. La Tracer 7 es una moto muy ágil, fácil de meter en curva, incluso de cerrar la trayectoria forzando el tren delantero.
Los cambios de apoyo también son muy rápidos porque, aunque sea 10 cm más larga que la MT-07, el manillar también es 5 cm más ancho. Lo que aporta la distancia extra entre ejes es una estabilidad en recta y a alta velocidad que la MT-07 no tiene y que hace de la Tracer 7 una moto más versátil y tan o más eficaz que su hermana naked. Los Michelin Pilot Road 6 GT ayudan en este sentido, aportando información y grip en todo tipo de asfaltos.

La Tracer 7 GT cumple con todo lo comentado, pero con un puntito más de confort, merced al asiento idem, los puños calefactables de serie y la pantalla touring. La pantalla alta protege contra turbulencias mejor que la de la Tracer 7 (ambas son regulables en altura mecánicamente), pero no te libra del ruido aerodinámico, un punto a mejorar, así como los avisadores, un poco largos -en ambas versiones- y que cumplen su función antes de lo deseado. Son dos “peros” fácilmente solventables.
Los otros dos “peros” que he detectado en la Tracer 7 son relativos. Uno es la rumorosidad del sistema Y-AMT circulando a baja velocidad. Es la misma que a alta velocidad, con la diferencia de que el ruido del aire y/o del motor a altas velocidades camuflan el sonido del cambio. El funcionamiento es muy suave, pero al oir su funcionamiento a baja velocidad, la sugestión puede hacer pensar que no funciona tan fino como realmente lo hace. No es un problema, pero en las primeras tres relaciones de cambio, sonar, suena.
El segundo es que no dispone de memoria del último modo seleccionado. Al arrancar, siempre será en AT y en D, de modo que si quieres circular, por ejemplo, en manual y en modo Sport, deberás poner primera (gatillo piña izquierda), activar el modo MT (gatillo en piña derecha) y apretar el botón Mode (piña derecha) hasta llegar a modo Sport. Se trata de una secuencia de tres comandos que, una vez mecanizados en tu cabeza, no presentan dificultad alguna, pero que no maridan bien con las prisas.
También hay que tener presente que, para que la moto no se mueva en parado, hay que parar el motor con una marcha engranada; de lo contrario, quedará en punto muerto y rodará libre.

Como conclusión, la Tracer 7/GT Y-AMT no solo es una moto para todo uso por su versatilidad sin igual, sino que cumple en todos los apartados con una nota muy alta. Esto es algo que ya ocurría (y sigue ocurriendo) con la versión manual, a la que también se puede añadir un quickshifter opcional; pero por 500 € de sobreprecio y apenas 3 kg de peso, el Y-AMT le quitará trabajo a tu mano y pie izquierdos; también a tu “RAM” cerebral, que podrá dedicar esos recursos liberados a gas, freno y trazada, haciendo de la conducción una experiencia más fácil y -me atrevo a decir- placentera.
No tengo inconveniente en mojarme: si tengo que elegir, póngame la Tracer 7 con Y-AMT.
Tomado de https://soymotero.net/



