KTM intentó transformar el concepto Chopper hace 46 años con una propuesta poco convencional
Dicen que incluso los grandes maestros cometen algún tropiezo de vez en cuando. En la industria de las motocicletas ocurre exactamente lo mismo: incluso las marcas más exitosas tienen modelos que con el paso del tiempo se recuerdan como experimentos fuera de lo común. Algo así sucedió con KTM a principios de los años ochenta, cuando decidió aventurarse en el universo de las chopper con una propuesta muy distinta a lo que acostumbraba la firma.
Hoy, KTM es una de las marcas europeas con mayor volumen de ventas, incluso superando a gigantes históricos del continente como BMW. Este éxito es resultado de décadas de evolución, desarrollo tecnológico y una identidad de diseño muy marcada.
Sin embargo, la trayectoria de la compañía no siempre fue sencilla. En 1991 la empresa atravesó un proceso de bancarrota que terminó con su división en cuatro áreas independientes. Años más tarde, en 1994, renació como KTM-Sportmotorcycle AG, iniciando una nueva etapa que consolidaría su imagen moderna gracias al trabajo del estudio de diseño KISKA. De ahí surgirían elementos tan reconocibles como su lema “Ready to Race” y el característico color naranja que hoy identifica a la marca.
La KTM 80 LW “Chopper”, un experimento de los años ochenta
Para entender el origen de esta singular motocicleta hay que regresar a los años ochenta. En aquel momento, KTM contaba con una gama de motos de carretera de pequeña cilindrada que incluía versiones de 49 cc y 80 cc. Modelos como la 80 RS, RL y RLW destacaban por un diseño inspirado en las motocicletas alemanas de la época, especialmente visible en su semicarenado frontal.
Pero en medio de esa línea relativamente convencional apareció una variante que rompía por completo con el estilo habitual de la marca: la KTM 80 LW “Chopper”.
El modelo tomaba como base el chasis y el motor de sus hermanas de gama, pero incorporaba una horquilla telescópica de mayor recorrido con los muelles visibles en el exterior, un detalle que reforzaba su estética personalizada. El depósito de combustible también cambiaba de diseño, adoptando formas más redondeadas, mientras que la parte trasera mantenía el esquema de doble amortiguador.
Uno de los rasgos más distintivos era su asiento en dos alturas con respaldo integrado, acompañado de una decoración inspirada en el estilo americano, con gráficos y estrellas que reforzaban su carácter chopper. El conjunto se completaba con llantas de radios —de 19 pulgadas delante y 16 detrás— y frenos de tambor, una solución habitual en las motocicletas ligeras de aquella época.
En cuanto a la mecánica, el motor ofrecía una potencia cercana a los 8,5 caballos y un peso aproximado de 100 kilogramos, lo que le permitía alcanzar una velocidad máxima cercana a los 80 km/h. Además, existían dos variantes: una con refrigeración por aire forzado y otra equipada con radiador y sistema de refrigeración líquida.
Con el paso de los años, esta peculiar motocicleta se ha convertido en una de las piezas más curiosas del catálogo histórico de KTM, un ejemplo de cómo incluso las grandes marcas se permiten explorar ideas distintas en busca de nuevos caminos dentro del motociclismo.

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Tomado de https://motociclo.com.mx/



