Prueba Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026
Prueba Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026: Introducción, posicionamiento y rivales de la Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026
Hablar de la Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026 (74 CV, 13.199 €) es hacerlo de una saga que hunde sus raíces en la competición más dura del planeta. La historia de la Ténéré no empieza en un despacho ni en una hoja de cálculo, sino en el desierto. En 1979, Yamaha se impuso en el primer Dakar, marcando el inicio de una relación directa entre la marca japonesa y las grandes travesías africanas. Aquella victoria no solo fue un logro deportivo: sentó las bases de una filosofía que más tarde se trasladaría a sus modelos de serie.
En 1983 llegó la primera Yamaha Ténéré, una monocilíndrica robusta, con gran depósito y una clara orientación viajera. Era una moto pensada para recorrer largas distancias sin depender de infraestructuras, algo que en aquel momento suponía una auténtica revolución. Su nombre, tomado del desierto del Ténéré en el Sáhara, dejaba claro su propósito.
Durante los años 80 y 90, la familia evolucionó con modelos como las XTZ, incorporando mejoras en suspensiones, potencia y confort, pero manteniendo siempre ese enfoque aventurero. Sin embargo, con la llegada del siglo XXI, el mercado cambió. Las trail se volvieron más asfálticas, más pesadas y tecnológicamente complejas.
El punto de inflexión llegó en 2019, con el lanzamiento de la nueva Ténéré 700. Yamaha decidió nadar contracorriente: menos electrónica, menos peso y un motor fiable y contrastado, el CP2. Frente a la tendencia de maxi-trails cada vez más potentes, la marca apostó por una moto sencilla, eficaz y pensada para el uso real. El resultado fue un éxito inmediato.
La Ténéré 700 recuperó la esencia perdida: una moto capaz en campo, válida en carretera y, sobre todo, accesible. A partir de esa base, Yamaha comenzó a desarrollar distintas variantes. Versiones como la Rally Edition o la Extreme fueron afinando el concepto hacia un uso más especializado.
Pero fue la llegada de la World Raid la que marcó un salto cualitativo en términos de viaje. Inspirada directamente en los prototipos desarrollados para expediciones y raids, esta versión introducía mayor autonomía, mejores suspensiones y una ergonomía optimizada para largas distancias.
La evolución en 2026 responde a una realidad clara: el mercado ha cambiado. Hoy en día, también las trail medias exigen un cierto nivel de electrónica y confort. La nueva World Raid introduce acelerador electrónico, modos de conducción y ayudas pilotadas por una IMU, pero lo hace sin convertir la moto en un producto excesivamente filtrado.
El motor CP2 sigue siendo el mismo en esencia: un bicilíndrico lleno, utilizable y con carácter. La parte ciclo mantiene su enfoque robusto y funcional. La filosofía permanece intacta: la moto pensada para llegar lejos, no tanto para impresionar con la ficha técnica.
a Ténéré 700 World Raid 2026 no es la más potente ni la más equipada del segmento. Su evolución ha sido sutil, pero también coherente. En un mercado donde muchas trail han perdido parte de su identidad en favor del confort y la electrónica, Yamaha ha conseguido mantener un equilibrio difícil: modernizar sin desnaturalizar. Ese es, probablemente, su mayor mérito.
Más allá de cifras, la Ténéré sigue representando una idea muy concreta de la moto: la aventura sin artificios.
La Yamaha Ténéré 700 World Raid se encuadra en el segmento trail de media-alta cilindrada con clara orientación off-road y/o viajera. Se puede decir que es una alternativa más pura y menos sofisticada que rivales más tecnológicos, priorizando la ligereza, la autonomía y la eficacia real en campo. Es una moto pensada para usuarios que valoran la exploración por encima del confort premium.
Sus rivales se encuentran entre las Aprilia Tuareg 660 Rally (80 CV, 14.050 €), Ducati DesertX (110 CV, 17.590 €) KTM 890 Adventure R (105 CV, 15.299 €), Kove 800 X Rally (95 CV, 9.499 ), Husqvarna Norden 901 Expedition (105 CV, 16.099 €), Voge DS800 Rally (95 CV, 7.888 €) o Triumph Tiger 900 Rally Pro (95 CV, 17.395 €), todas ellas con una vis campera superior a compañeras de gama, pero ninguna de ellas con una vocación -y autonomía- tan rutera como la Ténéré 700 World Raid.
Prueba Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026: Características técnicas de la Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026
La Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026 no es una moto nueva, sino una evolución en aspectos clave que la mejoran, especialmente en uso mixto y en grandes distancias. El motor continúa siendo el bicilíndrico CP2 de 689 cc, con una potencia de 74 CV a 9.000 rpm y un par de unos 68 Nm a 6.500 rpm. Más allá de las cifras, lo relevante es su comportamiento.
Destaca por su entrega lineal, con una respuesta directa desde bajo régimen que facilita mucho la conducción fuera del asfalto. No hay picos bruscos ni zonas muertas: todo es progresivo y controlable, muy importante en el campo. Hay un asistente de cambio opcional que no equipaban las unidades de prueba. En cualquier caso, el cambio era preciso y la leva del embrague, rotada 35º hacia adelante, ya no molesta en la bota derecha.
El consumo homologado es de 4,4 l/100 km, muy cercano a los 4,7 l/100 km que obtuve en 250 km de ruta por Sicilia. Son 489 km de autonomía teórica real a buen ritmo, incluyendo off road, muy cercanos a los “más de 500” que promete la marca. Pocas motos.
Junto con la IMU, la principal novedad es la incorporación del acelerador electrónico. Este cambio permite introducir modos de conducción y gestionar mejor la entrega de potencia. No transforma el carácter del motor, pero sí añade una capa de adaptabilidad que antes no existía.
En combinación con la IMU de seis ejes, se integran sistemas como el control de tracción y el ABS en curva, elevando el nivel de seguridad sin comprometer la naturalidad de la conducción.
Ahora dispone de dos modos de conducción: el modo «Sport» para una entrega de potencia más dinámica en carretera, y el modo «Explorer», con una reacción más suave del acelerador, está pensado principalmente para off road. La IMU monitoriza constantemente la aceleración y la velocidad angular de la moto en cuanto a cabeceo, balanceo y guiñada para determinar las fuerzas que afectan a la moto.
Estos datos funcionan en sincronía con el sistema de control de tracción (TCS), el sistema de control de deslizamiento (SCS) y el sistema ABS/control de frenado de la moto. Tanto el TCS como el SCS incorporan tres modos (Street, Off road y Off) para dar la opción de seleccionar el nivel de asistencia del sistema y conseguir mejores niveles de tracción y deslizamiento, tanto en carretera como fuera de ella.
Para el ABS/control de frenado, hay un botón específico a izquierda del TFT que selecciona entre los diferentes modos ABS. Cuando el ABS está activado, el control de frenado puede activarse para proporcionar ABS en curvas, mientras que los modos Rear Off y Off, enfocados al campo, permiten bloquear la rueda trasera o ambas para un control total.
Ese botón ABS también ofrece una función magnífica: pulsado más de tres segundos, recupera la última configuración empleada antes de apagar la moto. Se da el caso de que, por seguridad -y por ley-, al arrancar la moto, siempre se vuelve a activar el ABS si se ha apagado el contacto previamente. Este botón permite recuperar la última configuración (por ejemplo, si venías con el ABS desconectado) vía atajo, evitando la ruta necesaria para hacerlo por medio de la interfaz. Brillante.
Respecto a la parte ciclo, Yamaha mantiene el chasis tubular de acero. No busca la máxima rigidez ni la ligereza extrema, sino equilibrio entre resistencia, flexibilidad y facilidad de reparación.
Las suspensiones KYB son uno de los puntos clave. Con 46 mm de diámetro, 230 mm de recorrido delante y 220 mm detrás, la World Raid se sitúa entre las referencias del segmento en capacidad off-road. Pero más allá de la cifra, lo importante es su comportamiento. Además, su regulación completa permite adaptarlas a distintos usos.
El sistema de frenos está bien dimensionado. Doble disco delantero de 282 mm y uno trasero de 245 mm, con potencia suficiente y fácil de dosificar, determinante en campo. El ABS configurable comentado anteriormente permite toda combinación imaginable.
Uno de los elementos más llamativos es el depósito de 23 litros de dos bocas de llenado. De hecho, son dos depósitos, que aunque comunicados, han de llenarse individualmente. El diseño dividido no solo aumenta la autonomía —que puede rondar los 500 km— sino que mejora el reparto de pesos. Esto se traduce en una moto más equilibrada, especialmente cuando el depósito está lleno, clave en viajes largos a plena carga.
En cuanto a cotas útiles al uso diario, la altura de asiento está a 890 mm y la distancia libre al suelo, a 240 mm. Es una moto alta, pensada para conducción de pie y para superar obstáculos con facilidad. No es desde luego la moto más accesible en parado. El asiento corrido es realmente cómodo para el piloto, pero pierde su mullido conforme se acerca al piloto trasero, donde iría el pasajero.
El peso, alrededor de los 220 kg, se mantiene contenido, teniendo en cuenta su capacidad y equipamiento. Las llantas de radios en medidas 90/90-21 y 150/70-18 refuerzan la orientación off-road, permitiendo montar neumáticos Pirelli Scorpion STR.
El apartado tecnológico se completa con una pantalla TFT de 6,3 pulgadas con conectividad y elementos como el control de crucero. La pantalla es vertical y ofrece tres modos de visualización (Street, Explorer y Raid) con información específica para adaptarse mejor a diferentes entornos de conducción.
En los tres modos muestra información clave: velocidad, rpm del motor, nivel de combustible, consumo medio de combustible, indicador de cambio de marcha, temperatura del refrigerante, temperatura ambiente, odómetro, cuentakilómetros parcial y hora. El tema Street, con elementos analógicos, es el más cercano al aspecto clásico de la Ténéré. El tema Explorer está diseñado para la conducción off road, con la información esencial accesible de un solo vistazo de manera intuitiva.
El tema Raid incluye dos grandes cuentakilómetros parciales con diseño estilo roadbook. Mediante el botón del joystick se pueden hacer correcciones en el cuentakilómetros parcial, a modo de roadbook. Además de la conectividad con tu móvil, la aplicación gratuita Yamaha MyRide permite la navegación giro a giro con Google en la pantalla TFT de la moto.
Todo se maneja a través de las piñas. La derecha es exclusiva del botón “Mode”. El resto se controla mediante la enorme piña izquierda, que incluye (de abajo a arriba) bocina, intermitencia asimétrica -fantástica-, joystick, control de crucero y ráfagas/largas. Al principio asusta, pero pronto te haces a ella.
Por si te gusta tener tu móvil o tu GPS a la vista, hay una barra horizontal encima de la instrumentación para acoger cualquier soporte en el mercado de accesorios. A la derecha de la pantalla TFT, simétricamente opuesto al botón de desconexión del ABS -éste a la izquierda-, hay un puerto USB-C. La iluminación es, por supuesto, full LED.
La Yamaha Ténéré 700 World Raid está disponible en la preciosa combinación que ves en las fotos en blanco, negro y rojo, característicos del 70º aniversario de Yamaha, o en el sempiterno negro con llantas doradas, que siempre funciona.
El precio es 13.199 €, pudiéndose ampliar con los más de 60 accesorios originales de la marca que incluyen, individualmente además de en packs, protector delantero, cubre cárter, protector del radiador, almohadillas de agarre laterales, kit de bieletas de reducción de altura (asiento bajo y bieletas), protector de paneles laterales y el soporte de la luz antiniebla, aparte sistemas de equipaje.
Salvo que vayan “peladas” de opciones, será difícil ver dos Yamaha Ténéré 700 World Raid idénticas.
Prueba Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026: Cómo va la Yamaha Ténéré 700 World Raid 2026
Quiero empezar concediendo desde el principio que la Yamaha Ténéré 700 World Raid me ha gustado mucho. Podría enumerar con adjetivos calificativos lo bien que van los diversos apartados de la moto; no es eso lo que me ha seducido de la Yamaha Ténéré 700 World Raid. Lo más brillante es lo bien que cumple el cometido por el que ha sido concebida: una moto de grandes viajes, capaz de la mayor de las aventuras.
Para llegar a esa conclusión ha sido determinante la ruta escogida por Yamaha para la presentación de la World Raid en la isla de Sicilia. Fueron 250 km de sucesión de carreteras malas, carreteras peores, pistas forestales -y pedregosas-, curvas de buen asfalto con final en una playa. Con la versión World Raid, la Ténéré 700 deslumbra con su combinación de ergonomía, rendimiento y relación autonomía/ligereza.
La adopción de la electrónica parece un contrasentido, hasta el momento en que te subes a la moto. La respuesta del motor es suave, pero a la vez contundente a voluntad. Contiene bajos y medios, cómodos, de los que empujan sin traqueteos.
El triángulo ergonómico es perfecto, pues el asiento corrido es la parte que se ajusta a lo que necesitas. Encima de la moto vas cómodo, sea cual sea tu talla. Otra cosa es echar pie a tierra. Hay que estar pendiente, en especial en campo, de dónde se va a poner el pie; en ocasiones, tendrás que ladear levemente la moto y si tu pie no encuentra suelo, será difícil pararla.
Es una moto alta, pero no exclusiva para altos, si bien en parado sus ventajas resultan evidentes frente a los de menor estatura. Con mis 178 cm, llego justo al suelo, no ando sobrado de maniobrabilidad. Aunque también pueda, su mejor cualidad no es ser disfrutada a dúo.
Las suspensiones son determinantes en la percepción que me ha quedado de la Yamaha Ténéré 700 World Raid. Concretamente, la horquilla de 46 mm de diámetro es perfecta para viajar. Resiste la conducción deportiva sin cabecear en exceso a lo largo de su recorrido; pero es en las peores condiciones en las que salen a relucir sus virtudes. Su capacidad es tal que resulta gozoso pisar irregularidades y baches del camino adrede para percibir lo bien que trabaja.
En pistas y yendo de pie transmite seguridad en todo momento, incluso con el depósito de 23 litros lleno. Resulta curioso que, gracias a él, aun siendo una moto más alta que la Ténéré 700, el centro de gravedad se percibe más bajo y manejable que en aquélla.
Muy pronto, en los primeros kilómetros de ruta, me di cuenta de la diferencia de tacto que había en el motor respecto a la Ténéré 700. El acelerador electrónico recibe las muy buenas maneras del CP2 con exquisitos modales. No se le escapa un pedo. El tacto es sedoso; la respuesta, inmediata. Una moto a la vez fácil, divertida y predecible.
También me di cuenta de que el ABS trasero intervenía demasiado. Al desconectarlo, pude comprobar que no es que el freno bloquease, pues sin la asistencia del ABS se podía modular la frenada perfectamente, sin riesgo de bloqueo. ¿Solución? Llevé el ABS trasero siempre desconectado en carretera. En off road, en ambos trenes.
Las primeras pistas resultaron ser algo más complicadas que anchas avenidas de tierra. Nos adentramos en un bosque con sendas estrechas y pedregosas. Así, en frío, era un poco intimidante. Una vez de pie en la Ténéré World Raid, todo queda bajo control. El ancho depósito queda muy a proa de nuestras rodillas. Si en carretera protege de las inclemencias, de pie no molesta, a menos que fuerces mucho la postura hacia delante.
El modo Explore permite jugar con el gas sin riesgo a descabalgar, incluso derrapando, sin embargo no intimida. También aquí son las suspensiones las que marcan la diferencia. A pesar de ser regulables, jamás pensé en tocar nada, no podían funcionar mejor.
Al volver a la carretera, llueve. La protección aerodinámica es muy buena, sobre todo a nivel turbulencias. El ruido aerodinámico está ahí (también es cierto que llevaba un casco off road), pero no te vas a mojar, a menos que caigan chuzos de punta.
Mi sensación al llegar al atardecer en la playa es lo bien que lo he pasado con la moto, haciéndome disfrutar de la ruta, del paisaje, del viaje. No me importaría hacerme viejo a su lado.
Tomado de https://soymotero.net/



