Günter Schachermayr ha llevado a cabo otro reto loco con su Vespa, ¡¡pero ha sido cargando con ella!!

Cada poco tiempo, por suerte, tenemos noticias de los nuevos retos de nuestro amigo Günter Schachermayr. Un austriaco tan sumamente genuino que siempre está preparando la siguiente aventura que, de una manera o de otra, hace siempre con una Vespa.
Este año, además, Vespa cumple 80 años y en un momento así no podíamos quedarnos sin algún desafío de Günter. Lo que pasa es que difícilmente podíamos imaginar que iría por los derroteros que ha ido. Y es que la Vespa no ha sido quien le ha llevado a él, sino que él ha sido quien ha llevado a la Vespa.
Y no es una metáfora, es totalmente literal pues Schachermayr se echó a cuestas una PK para subir ni más ni menos la Torre Salzkammergut, una torre panorámica que está situada en Trausee, en Alta Austria y que está rodeada de bosques. El desafío consistía en subir hasta arriba de los 39 metros a través de la rampa en espiral, que tiene un desnivel del 6%, y además, en menos de 10 minutos.
Günter Salzkammergut ha estado meses entrenando
Aunque Günter es una bestia parda, cuenta ya con 48 años, y poder hacer un esfuerzo así con una moto que no es precisamente ligera no ha sido nada fácil. Ha estado entrenando con el sistema HITT (High-Intensity Interval Training o entrenamiento por intervalos de alta intensidad) con seis sesiones semanales de dos horas y media, sumado a un plan nutricional específico.
Aun así surgieron problemas en los primeros entrenamientos en que la moto presionaba la columna y le comprimió los nervios, teniendo serios problemas. Así lo contaba el austriaco:
«¡La primera vez que transporté la Vespa sobre el hombro derecho, el escudo del scooter presionaba con tanta fuerza sobre mi columna cervical que me comprimió los nervios!», contaba Schachermayr como quien no quiera la cosa. “Como consecuencia, mi brazo derecho se entumeció, perdí el equilibrio y dejé caer la Vespa. ¡No fue nada fácil! Mis discos intervertebrales y la columna cervical seguían provocándome dolores insoportables, así que tuve que consultar a un médico. Tras un examen exhaustivo por parte de un especialista, comprendí que era imprescindible fortalecer aún más, y de manera constante, la musculatura de la espalda y del abdomen para poder transportar la Vespa”.
En cuanto al desafío, que culminó de manera exitosa, tampoco fue fácil para el bueno de Günter, que reconoce que incluso empezó a notar mucho dolor y la vista comenzó a fallarle. Vamos, que llevó no solo la Vespa a lo más alto sino su cuerpo al límite:
“Después de tres vueltas por las rampas con la Vespa a cuestas me di cuenta de que sería bastante difícil mantener ese ritmo tan rápido. Empecé a sentir dolor en las pantorrillas, así que reduje el ritmo y conseguí recuperarme brevemente. El dolor en el hombro derecho aumentaba, aunque logré recorrer dos tercios de la pasarela antes de que la vista comenzara a fallarme y aparecieran los mareos, obligándome a detenerme. Reuní mis últimas fuerzas, respiré profundamente, apreté los dientes y continué utilizando la energía que me quedaba. El hombro y la columna vertebral me duelen muchísimo, pero con el apoyo de mi equipo lo conseguí”.
¡Enhorabuena Günter! Ya estamos esperando tu próximo desafío, pero antes recupérate.
Tomado de https://soymotero.net/



