Prueba KTM 790 Duke: El retorno de la bestia más ágil en su propia casa

¡Qué tal, amigos! Ya lo estáis viendo. Aquí delante tengo a la nueva e impresionante KTM 790 Duke, y la marca de Mattighofen ha querido presentárnosla de la mejor manera posible: en su propia casa, en Austria. Hemos formado un grupo de casi 20 periodistas internacionales para exprimir a fondo esta máquina. Por la mañana, disfrutamos de una espectacular ruta street subiendo a más de 2.000 metros por el puerto de montaña de Grossglockner —una carretera que os recomiendo al 100%— donde encontramos incluso nieve. Por la tarde, la marca le ha dado otra vuelta de tuerca al asunto llevándonos directos al circuito, la excusa perfecta para enfundarme el mono de cuero y comprobar si mantiene intacto su ADN deportivo.
Lo primero que salta a la vista es su agresivo diseño, pero desde KTM ya nos han advertido que los cambios más importantes no se ven solo con los ojos, sino que se sienten de inmediato al subirse. El denominado «triángulo de conducción» —asientos, estriberas y manillar— ha sido completamente rediseñado para ofrecer una postura mucho más deportiva que nos obliga a ir más inclinados hacia delante. El manillar mantiene su anchura, pero ahora es más plano y avanzado. No está orientado directamente hacia el piloto, sino que se presenta totalmente recto, recordándome indudablemente a la posición de ataque de una Supermoto.
Una de las grandes primicias de este modelo llega de la mano de WP, la firma de suspensiones propiedad de KTM. Por fin, esta 790 Duke viene equipada de serie con los nuevos componentes de frenos firmados por la propia marca, convirtiéndose en la primera de media-alta cilindrada en montarlos. En el tren delantero nos encontramos con una bomba radial de excelente tacto y pinzas de cuatro pistones que muerden discos de 300 mm desarrollados por la especialista española Galfer. En cuanto a las suspensiones, la horquilla delantera es totalmente regulable en extensión y compresión, destacando un simplificado sistema de ajuste de solo 5 clicks (en lugar de los habituales 30 o 40), lo que facilita enormemente encontrar la puesta a punto ideal de forma rápida. Curiosamente, el regulador de la maneta de freno sube la apuesta ofreciendo hasta 50 posiciones milimétricas de ajuste sin necesidad de empujarla hacia delante.
Dinámicamente, la moto ha adelgazado 2 kilos respecto a su predecesora, deteniendo la báscula en unos competitivos 185 kg en orden de marcha con todos los niveles llenos. La altura del asiento se sitúa en los 825 mm, una cifra que sobre el papel podría parecer elevada, pero que KTM ha solventado con maestría estrechando notablemente la sección delantera del asiento. Gracias a este rediseño ergonómico, e incluso con mi altura de 1,69 metros, consigo apoyar con total seguridad la mitad de ambos pies en el suelo. Esta estrechez, sumada a su contenido peso en orden de marcha, hace que la moto sea extremadamente noble y fácil de maniobrar en parado.
Al adoptar la postura de conducción y colocar los pies en las estriberas —apoyando la punta como nos gusta en conducción deportiva—, la sensación de control es total. El manillar tan plano y recto nos echa el cuerpo hacia delante evitando que vayamos demasiado erguidos, una cualidad que se agradece enormemente cuando buscas sensaciones puras en tramos revirados y que evita que las botas rocen prematuramente contra el asfalto.
El apartado tecnológico se gestiona a través de una nueva pantalla TFT de 5 pulgadas a todo color, manejada desde la clásica piña izquierda de KTM con botones grandes y retroiluminados que hacen la navegación intuitiva y sencilla. El sistema ofrece cuatro modos de conducción: Sport, Street, Rain y el imponente modo Track. Al activar este último, la pantalla se transforma mostrando un cronómetro lap timer de pantalla completa (capaz de registrar hasta 90 vueltas usando el gatillo de las ráfagas), medidor de fuerzas G en aceleración y frenada, e indicadores de grados de inclinación.
La electrónica de seguridad es simplemente masiva. Cuenta con ABS con función Road y Supermoto —este último desconecta el antibloqueo de la rueda trasera para permitir cruzar la moto a la entrada de las curvas—, además de un control de tracción sensible a la inclinación gestionado por una IMU con 8 niveles de intervención. También incorpora un sistema anti-wheelie de 5 niveles que en su configuración más intrusiva mantiene la rueda pegada al suelo por mucho que abras gas a fondo, mientras que en el nivel 1 o desactivado te permite levantar la parte delantera con una facilidad asombrosa. Completando el paquete de serie, encontramos el Launch Control para salidas perfectas, el Quickshifter bidireccional (para subir y bajar marchas sin tocar el embrague) y un cómodo control de crucero.
En el corazón de esta Duke rinde el conocido motor bicilíndrico en paralelo que eroga 105 caballos de potencia a 9.500 rpm y un par máximo de 87 Nm, existiendo también una versión limitada para el carné A2 de 48 CV que deslimita hasta los 95 CV. En marcha, las sensaciones son brutales. El motor empuja con una tremenda contundencia y el sonido de su escape elevado es fantástico, libre de los apagados ruidos de admisión comunes en las normativas actuales. No obstante, debido a las severas restricciones de la norma Euro 5 Plus, se percibe un pequeño bache en el recorrido inicial del acelerador al abrir gas con ganas, una respuesta que se olvida de inmediato en cuanto el motor sube de forma bestial hasta el corte de encendido.
En conclusión, el comportamiento de la parte ciclo es sencillamente espectacular. El handling y la agilidad en curva son excelentes; la moto se tira al viraje al menor estímulo del manillar e impresiona por la facilidad con la que realiza los cambios de dirección de lado a lado. Al cortar gas, la retención del bicilíndrico ayuda a clavar la trayectoria y, si decides apurar la frenada con el tren delantero, los nuevos componentes WP responden con una mordida y una resistencia infatigables. Estará disponible inicialmente en dos acabados —el clásico naranja KTM y una sobria combinación de negro y gris— junto a un extenso catálogo de accesorios PowerParts para personalizarla al gusto a partir de principios de julio. KTM se mantiene fiel a su filosofía de crear motos pasionales, reactivas y destinadas a quienes buscan diversión pura sobre dos ruedas.
A continuación, os dejamos con la videoprueba completa donde podréis ver y escuchar a esta nueva joya austriaca en acción tanto en carretera como en circuito. ¡No os lo perdáis!
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Tomado de Todocircuito.com



