QJMotor quiere revolucionar las motos deportivas con un sistema que asusta a los rivales

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– QJMotor patenta unos alerones móviles e independientes que actúan de forma asimétrica en curva.
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– El sistema electrónico utiliza la IMU de la moto para variar el ángulo de las alas en milisegundos.
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– La nueva SRK1051RR usará este avance junto a su motor de cuatro cilindros y 1.051 cc con 144 CV.
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Los alerones fijos que ya vemos en muchas motos de calle se están quedando anticuados. Ahora, la verdadera guerra tecnológica está en conseguir que esas alas se muevan solas según las necesidades del piloto, algo que hasta hace poco parecía cosa de ciencia ficción o de aviones de combate.
La gran sorpresa la ha dado QJMotor. La marca china ha registrado una patente que detalla un sistema electrónico capaz de controlar de forma automática unos alerones móviles bastante grandes situados en el frontal de la moto. Este movimiento es una respuesta directa a CFMoto, su gran rival en su país natal, cuya superbike SR-RR ya incorpora unos grandes alerones que se mueven por sí solos según la velocidad y posición de la moto.
Hasta el momento, ver alerones que cambian de posición en una moto de calle era algo rarísimo. Solo la exclusivísima Bimota KB998 Rimini se ha atrevido con algo así, aunque de forma muy simple: sus alas varían el ángulo a la vez para frenar mejor o para no ofrecer resistencia en las rectas. Lo que proponen ahora desde China va mucho más allá, porque pretenden que cada alerón funcione de manera totalmente independiente.
El gran secreto de esta tecnología es que el alerón izquierdo y el derecho no se moverán a la par. En los papeles de la patente de QJMotor lo explican de una forma muy clara, asegurando que el sistema busca la «distribución de ángulos asimétricos de las alas izquierda y derecha de acuerdo con el ángulo de inclinación de la carrocería y la velocidad angular durante las curvas a alta velocidad». Esto significa que la moto sabrá exactamente cuánto te estás inclinando y moverá cada ala de forma distinta para ayudarte a girar.
Cuando una moto tumba en una curva, los alerones fijos de toda la vida dejan de ser útiles. Están pensados sobre todo para las rectas, para evitar que la rueda delantera se levante del suelo cuando aceleras a fondo. Al conseguir que las alas se muevan por separado, actúan de forma parecida a los alerones de un avión.
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El sistema puede meter presión en el lado interior de la curva para ayudarte a trazar mejor o estabilizar la moto en pleno apoyo si nota algún extraño.
Para que todo esto funcione no hace falta llenar la moto de cables y sensores nuevos que sumen peso. Las deportivas actuales ya llevan de serie una centralita de medición inercial, conocida como IMU de seis ejes. Este chip mide constantemente cómo se mueve la moto, cuánto se inclina y cómo frena para gestionar el control de tracción o el ABS. La idea de QJMotor es conectar esta centralita a unos pequeños motores eléctricos que cambien la posición de las alas en milisegundos.
Los documentos registrados por la marca china muestran que el cerebro de la moto sabrá reaccionar a cualquier imprevisto. Si el piloto clava los frenos por una emergencia, los alerones se abrirán al máximo para ofrecer resistencia al aire y ayudar a detener la moto.
Si la rueda delantera se levanta al acelerar, las alas buscarán apoyo hacia abajo de inmediato. En las zonas de curvas, el sistema leerá la inclinación de la moto de forma constante para dar más apoyo al lado que haga falta en cada momento.

Esta tecnología tan avanzada está pensada para la SRK1051RR, la moto más potente y radical de la firma china. Este modelo ha tenido una evolución curiosa, ya que nació con un motor de 921 centímetros cúbicos derivado de una antigua colaboración con MV Agusta. Al final, los ingenieros han decidido estirar el motor hasta los 1.051 cc antes de llevarlo a la línea de producción definitiva para no quedarse atrás frente a sus rivales.
El diseño estético de esta moto corre a cargo de Adrian Morton, un diseñador muy conocido en el sector por sus trabajos anteriores en MV Agusta. La estética tiene mucha personalidad, con líneas muy afiladas que se alejan de las típicas copias baratas que se solían ver en los productos del país asiático.
La base del motor y el chasis mantienen un parentesco muy cercano con la Brutale 1000, aunque ahora se fabrica por completo en las instalaciones de QJMotor.

En cuanto a las prestaciones puras, el motor de cuatro cilindros rinde 144 CV a 10.600 revoluciones y ofrece un par motor de 105 Nm. No son las cifras de más de 200 caballos que declaran las mejores motos europeas de un litro, pero es un rendimiento espectacular para una moto que llegará con un precio mucho más competitivo que el de sus rivales directos (posiblemente por debajo de los 14.000 euros en Europa).
El equipamiento ciclo no se queda corto, ya que monta suspensiones ajustables de la firma Marzocchi, frenos Brembo y neumáticos Pirelli Diablo. En el apartado electrónico incluye acelerador digital, tres modos de conducción, asistente de cambio rápido y una pantalla a color de cinco pulgadas que incluye navegador y control de presión de las ruedas.
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En seco pesa 205 kilos, una cifra algo elevada, pero que compensará con una factura de compra bastante más baja que la media del segmento.
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Tomado de Todocircuito.com



