Vendían más motos usadas que nadie en Europa: ahora están en bancarrota y con un stock inmenso

– – El mayor gigante de motos usadas de Europa se declara en quiebra y liquida su negocio.
– – Unas pérdidas de 18 millones de libras forzaron el cierre definitivo y la parada de su web.
– – El encarecimiento de la financiación y el frenazo del mercado sentenciaron a la cadena.
– El mayor gigante de motos usadas de Europa se declara en quiebra y liquida su negocio.

– Unas pérdidas de 18 millones de libras forzaron el cierre definitivo y la parada de su web.
– El encarecimiento de la financiación y el frenazo del mercado sentenciaron a la cadena.
El que hasta hace nada era el mayor concesionario de motos de segunda mano de toda Europa ha terminado por hincar la rodilla. De vender miles de motos al año a tener que cerrar la persiana de la noche a la mañana, dejando un agujero enorme y un stock gigante en tierra de nadie.
Hablamos de Superbike Factory, una red gigantesca con sede en el Reino Unido que parecía tener la fórmula mágica para vender motos como churros. Pero los números no perdonan. Tras varios meses haciendo malabares financieros, la empresa ha entrado oficialmente en concurso de acreedores, dejando al sector helado y a miles de moteros pendientes de qué va a pasar con sus garantías, revisiones y compras.
La historia de esta cadena arrancó en 2010. Sus fundadores, Scott Behrens y James Watson, dieron con una idea bien sencilla: comprar motos a lo grande por todo el país a través de plataformas como WeBuyAnyBike.com, ponerlas a punto en un taller centralizado y venderlas online o en enormes concesionarios repartidos por el mapa.

Durante mucho tiempo el plan funcionó a las mil maravillas. Empezaron en Macclesfield y con los años fueron abriendo macrotiendas en sitios míticos como Donington Park, además de llegar a Bradford, Bristol, Milton Keynes y Crawley. Tenían miles de metros cuadrados llenos de motos de todas las marcas y cilindradas. Daba igual la moto que buscaras, casi seguro que la tenían ellos.
Pero el castillo de naipes se ha venido abajo este año. Todo empezó a acelerarse a mediados de julio, cuando la directiva acudió a los juzgados británicos para solicitar un aviso de intención de nombrar administradores. En la práctica, esto era un escudo legal de diez días para frenar a las entidades financieras que reclamaban sus deudas mientras buscaban un comprador a la desesperada.
Ese balón de oxígeno duró bien poco. La web oficial de la marca, que hasta ese momento funcionaba con total normalidad mostrando un catálogo infinito de motos, cambió de golpe. Al refrescar la pantalla, la tienda online había desaparecido. En su lugar metieron un aviso legal confirmando la intervención judicial de la empresa. Mientras tanto, los clientes empezaron a subir fotos a redes sociales mostrando que las tiendas físicas habían echado el cierre sin previo aviso.
¿Cómo es posible que una empresa que factura millones termine en la ruina? Si miramos la última auditoría oficial, presentada a finales de 2025 con los datos del ejercicio 2024, la respuesta salta a la vista. El problema no era vender motos, sino lo que costaba mantener semejante estructura.
Durante 2024, la compañía llegó a ingresar casi 83 millones de libras tras comercializar 15.036 motocicletas. Vendieron más unidades que el año anterior, cuando se quedaron en 13.588 motos. Sin embargo, el beneficio bruto de 15,4 millones de libras se disolvió por completo por culpa de los costes operativos.

Las cuentas oficiales registraron unas pérdidas operativas de 16,1 millones de libras en un solo año, cuatro veces más que los números rojos del ejercicio previo. Al sumar los impuestos y los ajustes contables, el agujero final del año rozó los 18,3 millones de libras. Desde la propia cúpula de la empresa reconocieron que este hachazo se debió sobre todo al «deterioro del valor de la inversión en las filiales por valor de 14,5 millones de libras».
Para intentar aguantar el ritmo de aperturas y compras de otros negocios, la dirección tuvo que pedir ayuda a fondos de capital privado. En sus propio informe anual explicaban que «la firma de capital privado Enact Fund, Endless LLP, ha facilitado una línea de crédito de capital circulante para apoyar el crecimiento de la empresa. Además, se ha prestado apoyo a través de una línea de préstamo durante el año para ayudar con la adquisición de las antiguas instalaciones de P&H Motorcycles en Crawley».
La quiebra de este coloso tampoco se entiende sin mirar lo que pasa en la calle. Tras los años de boom posterior a la pandemia, el mercado de la moto ha cambiado de forma radical. La subida de los tipos de interés ha encarecido mucho la financiación para comprar motos y coches. A eso hay que sumarle la pérdida de poder adquisitivo del motero de a pie y los cambios normativos con la Euro5+, que desajustaron los precios del stock nuevo y usado.
Vender motos de segunda mano con financiación cara se convirtió en una misión casi imposible. Además, las restricciones legales sobre las comisiones financieras terminaron de asfixiar un margen de beneficio que ya era muy estrecho.
Lo malo es que esto no es un caso aislado. La caída de esta enorme red de concesionarios es la última de una lista que no para de crecer. En los últimos dos años hemos visto caer a firmas tan potentes en las islas como Completely Motorbikes, además de marcas que tuvieron que declararse en bancarrota como Mutt Motorcycles o CCM.
Nota original publicada en el portal de todocircuito.com el 21 de julio de 2026: https://www.todocircuito.com/noticias/42523-vendian-mas-motos-usadas-que-nadie-en-europa:-ahora-estan-en-bancarrota-y-con-un-stock-inmenso.html.
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