Moto del día: Husqvarna SM 610

La Husqvarna SM 610 fue la supermoto que le dio por fin credibilidad a la marca en un segmento que estaba en plena ebullición a mediados de los dos mil. Monocilíndrica de 576 centímetros cúbicos, refrigerada por líquido, 53 caballos y apenas 142 kilos en seco: una combinación que la colocaba entre las más ágiles de su categoría, y que explica por qué todavía hoy se la recuerda con cariño entre quienes la tuvieron.
Conviene aclarar una cosa antes de seguir, porque forma parte del carácter de la moto. El nombre y el escudo son suecos, con toda la herencia de campeonatos de campo que eso arrastra, pero la SM 610 se concibió y se fabricó en Varese: Cagiva había comprado Husqvarna en 1987, y en 2005 la marca formaba parte del grupo MV Agusta. Lo sueco era la firma; lo italiano, el temperamento, el chasis y la forma de entender una supermoto. Esa doble naturaleza se nota en cuanto uno se sube a ella.
Husqvarna había entrado en el segmento en 1999 con la SM 610 S, una primera tentativa recibida con más cortesía que entusiasmo: estética algo pesada, un motor con equilibrador que le restaba carácter y un conjunto que no acababa de convencer a los puristas del supermotard. La versión de 2005 fue la respuesta directa a esas críticas, con rediseño completo, motor más suelto, chasis más corto y una imagen mucho más afilada.
Bajo el depósito trabajaba un monocilíndrico de 576 centímetros cúbicos con medidas de 98 por 76,4 milímetros, cuatro válvulas y árbol de levas en cabeza, alimentado por un carburador Keihin FCR MX de 41 milímetros. Entregaba 53 caballos a 7.000 revoluciones y 52 Nm a 6.800, con caja de seis velocidades y embrague multidisco en baño de aceite de accionamiento hidráulico, un detalle que se agradecía en ciudad más de lo que parece sobre el papel.

El chasis era una cuna simple de acero con subchasis trasero de aleación ligera atornillado, con horquilla invertida Marzocchi de 45 milímetros y 250 de recorrido delante, y un amortiguador Sachs con 290 milímetros detrás. Frenaba con un disco de 320 milímetros y pinza Brembo de cuatro pistones en el eje delantero y otro de 220 en el trasero, senza sistema antibloqueo: una ficha pensada sin concesiones para el asfalto y para quien supiera lo que tenía entre las manos.
Frente a sus rivales, la SM 610 jugaba la carta del peso —142 kilos en seco, unos 166 en orden de marcha— y de una altura de asiento de alrededor de 920 milímetros que dejaba fuera a más de uno en el primer semáforo. Calzaba llantas de radios con aros de aluminio de 17 pulgadas, con neumáticos de 120/70 delante y 150/60 detrás, y un depósito de 12,5 litros que obligaba a tener presente la siguiente gasolinera en cuanto uno se ponía a disfrutar.
Su sonido era media personalidad: ese tic-tac metálico al ralentí que la delataba a cincuenta metros, y una entrega elástica desde abajo que la hacía mucho más llevadera de lo que sugerían sus cifras de peso y altura. No competía en potencia con lo más afilado del segmento, pero pocas rivales combinaban tan bien la facilidad de pilotaje con esa sensación de moto de campo maquillada para el asfalto, que era exactamente lo que se le pedía a una supermoto de la época.
Producida entre 2005 y 2009 con evoluciones sucesivas, esta primera serie fue la que fijó la receta y la que le permitió a Husqvarna sentarse a la mesa con KTM, Aprilia y BMW sin complejos. Vista con la perspectiva de hoy, y con el supermotard convertido en un nicho casi residual, la SM 610 tiene ese encanto de las motos que existieron justo en el momento adecuado: cuando todavía se podía vender una monocilíndrica de campo con ruedas de asfalto y sin electrónica de por medio a alguien que la usaba a diario.
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 16 de septiembre de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-husqvarna-sm-610/.
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