Moto del día: Nembo 32

La Nembo 32 parecía una moto diseñada al revés. No solo porque su tricilíndrico de casi dos litros llevaba las culatas abajo y el cigüeñal arriba: también porque Daniele Sabatini convirtió el cárter en parte de la estructura y construyó alrededor del mismo una deportiva de 200 caballos y 160 kilos en seco.
Daniele Sabatini no buscaba una moto comercial. Quería una máquina con una cilindrada superior a la de cualquier deportiva de su tiempo, capaz de ofrecer una potencia comparable a la de las superbike sin depender de un régimen altísimo. Para lograrlo planteó un tricilíndrico en línea de 1.925 centímetros cúbicos, refrigerado por aire y lubricado por cárter seco. El resultado declaraba 200 caballos a 8.300 revoluciones por minuto y 20 kgm de par a 5.500 revoluciones por minuto.
Colocar el motor invertido no era una ocurrencia estética. En la Nembo 32, el cárter quedaba arriba y las culatas abajo. El cigüeñal, una de las piezas más pesadas del motor, se situaba así en una posición alta, mientras que los cilindros quedaban expuestos al aire por debajo.
Esa arquitectura exigía una lubricación por cárter seco. El aceite se almacenaba en un depósito separado y una bomba de gran caudal lo enviaba a presión para mantener lubricado el cigüeñal y evitar que las culatas se llenaran de aceite. El radiador de aceite ocupaba el frontal, justo donde otras motos colocan el faro.
Nembo no tomó el motor de otra marca. Desarrolló un propulsor propio, con cárteres y cilindros de aluminio fundido y tapas mecanizadas a partir de aluminio macizo. La alimentación entraba por delante, los tres conductos se unían en una única mariposa situada en la parte alta y el filtro quedaba tras la pipa de la dirección.
Como los tricilíndricos en línea no están perfectamente equilibrados, la Nembo incorporaba un eje de equilibrado para reducir vibraciones. La prueba de un periodista italiano destacó precisamente que la moto transmitía pocas vibraciones y funcionaba de forma contundente y regular.
Sabatini puso mucho énfasis en la centralización de masas. El motor era compacto y corto pese a su cilindrada, y el chasis multitubular de acero discurría por arriba, utilizando el propulsor como parte esencial de la estructura.
El basculante de fibra de carbono se anclaba directamente al cárter. Medía 680 milímetros entre su pivote y el eje trasero, una longitud considerable pensada para ofrecer tracción y controlar el empuje de un motor tan grande. Aun así, la batalla declarada era de solo 1.450 milímetros.

Pese a su ligereza, la Nembo no recurría a componentes pequeños. La horquilla invertida llevaba barras de 50 milímetros, los discos delanteros medían 320 milímetros y las pinzas eran monobloque con anclaje radial. La llanta trasera, de 6 pulgadas, permitía montar un neumático de 200 milímetros.
Para conseguir ubicar las culatas en la parte inferior y el cigüeñal en la superior, los ingenieros de Nembo tuvieron que rediseñar por completo el flujo de lubricación y admisión, logrando que una arquitectura tan insólita fuera perfectamente funcional en circuito
La Nembo 32 no contaba con ayudas electrónicas. No había control de tracción ni electrónica compleja que mediara entre el piloto y el motor. La conducción dependía del pulso derecho y de la capacidad para dosificar la entrega de un tricilíndrico de 1.925 centímetros cúbicos.
Quienes la probaron destacaron que se sentía ligera y que cambiaba de dirección con facilidad. También señalaban que acelerar a la salida de las curvas no resultaba especialmente complicado, pese a la potencia y al par disponibles.
Sabatini no la concebía como una moto de competición pura. La planteaba como una deportiva de carretera que se podía disfrutar en circuito, con opciones de puesta a punto, suspensión y frenos adaptadas a cada cliente.
Presentada como una superdeportiva exclusiva, la Nembo 32 tenía un precio de partida de 320.000 euros. El proyecto era completamente nuevo: motor, chasis y buena parte de la moto habían sido desarrollados desde cero, con una producción prevista a muy pequeña escala y de carácter artesanal.
La moto existió, se probó y demostró que su arquitectura podía funcionar. Pero no llegó a consolidarse como una producción estable. La campaña de financiación colectiva no fructificó y, hasta fechas recientes, no hay constancia de una serie efectiva.
Hoy, la Nembo 32 sigue siendo interesante precisamente por eso. No fue una moto fabricada en serie ni una referencia comercial, pero sí una propuesta real que cuestionó una convención básica del diseño de una motocicleta. Un tricilíndrico invertido, un cárter convertido en estructura y una deportiva de 200 caballos con 160 kilos en seco: una idea que existió, funcionó y dejó una huella.
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 11 de octubre de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-nembo-32/.
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