China e India vienen tan fuerte que Honda y Yamaha han tenido que hacer lo nunca visto: unirse para hacer motos juntos
Honda y Yamaha llevaban décadas midiéndose en todo. En las pistas, en las ventas, en la calle. Rivales casi genéticos, por historia. Y aun así, 2025 ha terminado por unirlos en algo que nadie veía venir hace unos años.
Cooperan para que la moto eléctrica japonesa no se quede atrás mientras China e India pisan el acelerador como si esto fuera una salida de Le Mans.
La alianza que nadie esperaba: Honda y Yamaha, juntos contra el avance asiático
La chispa no viene de un gran anuncio épico, sino de una realidad incómoda: el mercado eléctrico evoluciona más rápido que los planes internos de cada marca. Honda tiene la capacidad industrial y el músculo global; Yamaha tiene la agilidad y una base técnica que siempre ha funcionado bien en segmentos urbanos y medios. Cuando ambos vieron que Peugeot, Silence, Gogoro, CFMOTO o Yadea estaban ocupando terreno a ritmo militar, dejaron de mirarse de reojo y decidieron sumar recursos.
No es la primera vez que comparten mesa, pero sí es la primera vez que lo hacen con esta intención: evitar que Japón pierda la moto eléctrica de calle antes de haber entrado realmente en ella. La señal fue clara cuando Honda abrió la puerta a colaborar en plataformas de baterías intercambiables. Yamaha, que llevaba años empujando esa idea sin masa crítica suficiente, entró de cabeza. Para dos marcas acostumbradas a guardarse los planos, eso ya era histórico.
La cooperación no se queda en la teoría. A nivel práctico digamos que Honda aporta su red modular de baterías y su capacidad logística; Yamaha mete su experiencia en motos ligeras, en ergonomía urbana y en sistemas eléctricos compactos. El objetivo es simple: crear bases compartidas para scooters y modelos A1/A2 que puedan competir en precio, autonomía y carga rápida con lo que llega de Asia. No buscan una moto conjunta con logos mezclados; buscan que toda la industria japonesa vuelva a ir alineada, como en los años 80 cuando dominaban el mundo a golpe de ingeniería.

El sector lo lee como lo que es: un movimiento pragmático. Japón ya no puede permitirse que cada marca tire por su lado mientras Europa presiona con normativas y China fabrica más rápido de lo que se diseña. La colaboración Honda-Yamaha no es un gesto romántico, es una maniobra para recuperar terreno. Y aun así, tiene algo simbólico: dos gigantes que llevan medio siglo compitiendo están remando en la misma dirección.
Todo lo que venga después (plataformas eléctricas, scooters con baterías unificadas, modelos A2 con partes comunes o acuerdos ampliados con Suzuki y Kawasaki) dependerá de cómo funcione este primer paso. Pero el mensaje está enviado. Si Honda y Yamaha han decidido colaborar, es que el tablero ha cambiado más de lo que parecía. Y que el futuro eléctrico, esta vez, no lo van a dejar escapar.
Imágenes | Honda y Yamaha
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Tomado de https://www.motorpasionmoto.com/







