Probamos el curso de moto que puede salvarte la vida: esto es lo que nadie te cuenta
La formación en un curso de moto como respuesta al factor humano
En la actualidad, la siniestralidad vial continúa siendo un reto social de primer orden, con 1,19 millones de fallecidos anuales en todo el mundo. En España, mientras la tendencia general de accidentes muestra una ligera estabilidad, los siniestros de motocicletas mantienen cifras estancadas con un ligero repunte en vías interurbanas.
Los datos son reveladores: el 94% de los accidentes de tráfico están relacionados con el factor humano (distracciones, velocidad o consumo de sustancias), mientras que el estado del vehículo y el entorno solo representan un 2% cada uno. Esta realidad evidencia que la medida más eficaz para reducir la mortalidad es actuar directamente sobre el comportamiento y la capacitación del conductor.

Ante este escenario, la marca japonesa ha situado la seguridad en el centro de su estrategia global bajo el ambicioso «Objetivo 2050″, que busca alcanzar las cero víctimas mortales en accidentes donde se vea involucrado un vehículo Honda.
Esta meta, que contempla un paso intermedio de reducción del 50% de fallecidos para 2030, no es un compromiso comercial, sino una pieza clave de su responsabilidad social corporativa. Para lograrlo, Honda apuesta por un enfoque integral que combina la innovación tecnológica preventiva con una sólida estructura de formación continua para el motorista.

El eje vertebrador de esta formación en nuestro país es el Honda Instituto de Seguridad (HIS), un centro de referencia en Europa que desde 1992 ha formado a más de 34.000 participantes bajo los más altos estándares de calidad. Con el fin de expandir esta metodología, la marca ha lanzado la certificación «Honda Approved Centre», un sello de calidad que garantiza que escuelas externas cumplan con sus exigentes procesos pedagógicos.
En este contexto, ASR (Actividades Sobre Ruedas), dirigida por Rodolfo Martínez, se ha convertido en la primera escuela de España en obtener esta certificación, tras un riguroso proceso de formación con instructores internacionales para absorber la filosofía de conducción defensiva y preventiva que promueve el HIS.
De la teoría a la trazada: Cómo se vive un curso de conducción defensiva
Lo que diferencia a esta propuesta de otros cursos de pilotaje es su realismo; no estamos en un entorno cerrado o un circuito, sino en carretera abierta, concretamente recorriendo las rutas de la Sierra de Gredos y Ávila que tanto conocemos los moteros de la zona centro.
La estructura se aleja de la típica «chapa» teórica para convertirse en una ruta entre amigos, pero con una supervisión profesional constante. A lo largo de la jornada se realizan paradas temáticas estipuladas donde los monitores evalúan aspectos críticos como la posición, la técnica de mirada o la trazada en el paso por curva, fomentando un diálogo continuo con el alumno en lugar de un monólogo instructivo.

Uno de los puntos fuertes que más valoré como cursillista es la apuesta por la calidad frente a la cantidad, gracias a un ratio de un instructor por cada cuatro alumnos. Esta cercanía permite un seguimiento personalizado que se apoya en el uso inteligente de la tecnología: cámaras de grabación en 360 grados.
Lo interesante no es solo que te graben, sino que, durante la comida, el monitor se sienta contigo tablet en mano para repasar las imágenes. Ver tus propios errores de postura o una entrada demasiado fuerte en una curva en tiempo real es, sencillamente, la mejor forma de asimilar los conceptos y reflexionar sobre tu propia conducción.

Sin embargo, como siempre sostengo, es vital entender que un curso no es una vacuna. No se trata de una certificación que te hace inmune al peligro para siempre una vez que termina el día. Es una herramienta para adquirir conceptos y observar vicios que uno solo no es capaz de ver; es un aprendizaje que debe aplicarse en cada salida posterior.
Mi filosofía personal, que encaja perfectamente con lo aprendido en este evento, es que debemos conducir como si todo el tráfico estuviera dispuesto a aniquilarnos. Suena extremo, pero es la única mentalidad que garantiza mantener un nivel de atención óptimo y una capacidad de anticipación real ante lo imprevisible de la carretera.

Finalmente, es importante destacar que esta iniciativa, aunque impulsada por Honda a través de sus concesionarios, es un ejercicio de responsabilidad social corporativa abierto a usuarios de todas las marcas. No es una estrategia comercial para vender motos, sino un compromiso real para que todos, independientemente de lo que conduzcamos, volvamos a casa sanos y salvos.
Al final del día, el objetivo es que cualquier motorista, tenga el nivel que tenga, se lleve a casa herramientas prácticas para disfrutar de esta afición de una manera mucho más consciente, segura y responsable.
Una invitación a mejorar: Cómo formar parte de esta iniciativa
Para concluir, quiero recalcar que estamos ante una estupenda iniciativa que, desde mi punto de vista, todo el mundo debería aprovechar. Mi sensación tras participar como cursillista es sumamente positiva; me parece que tanto el ratio de monitores como la metodología de trabajo son totalmente acertados.
Al final del día, te das cuenta de que cualquier motorista, independientemente de su nivel de experiencia, va a sacar algo valioso y práctico para aplicar en su próxima salida. Nadie sabe tanto como para no poder aprender algo nuevo, especialmente cuando hablamos de seguridad y de reducir el factor de azar en la carretera.

Un punto que me gustaría reiterar es que esta formación no es un club exclusivo para propietarios de la marca. Este programa de seguridad está abierto a usuarios de todas las marcas.
Así que, aunque no conduzcas una Honda, puedes informarte y apuntarte a través de las páginas web oficiales del Honda Instituto de Seguridad (HIS) o de ASR Escuela de Conducción.
También puedes acercarte a tu concesionario oficial de Honda más cercano para consultar el calendario de cursos y la disponibilidad de plazas. Por mi parte, solo me queda animaros a que deis el paso; una buena formación es fundamental para que sigamos fomentando una cultura de la moto mucho más segura y responsable.
Tomado de https://soymotero.net/



