Marc Márquez: «Mis amigos me dicen que pagar 10 euros es como si yo me gastara 10.000»

Marc Márquez está viviendo una segunda juventud desde que decidió cambiar de aires. En 2026, con la perspectiva que da el tiempo y su noveno mundial ganado con Ducati, el 93 ha querido profundizar en cómo gestiona su economía y qué le llevó a dejar de lado un contrato de 20 millones de euros con Honda para subirse a una moto satélite. No es algo habitual en el Mundial, pero Marc tiene sus motivos y son más terrenales de lo que parece.
El de Cervera tiene claro que cada piloto vive una situación distinta. Entiende perfectamente a esos compañeros que prefieren asegurar el futuro con un contrato blindado, aunque la moto no gane carreras. Al final, la vida deportiva es corta y hay que aprovechar el momento. Según ha explicado en una entrevista reciente en el podcast Imagin y Tengo un Plan, a un piloto joven o a uno que está cerca de retirarse, una oferta mejor le soluciona la vida para siempre.
«Un piloto que ha hecho toda su carrera deportiva y ahora pues tiene la posibilidad de ir a un equipo oficial o un piloto que no sabe cuántos años va a estar, va a priorizar pues si le dan, estamos hablando de a lo mejor 100.000 € más o 500.000 más, que es mucho dinero ya, lo entiendo, porque a ese piloto le puede cambiar la vida después», comenta con total naturalidad sobre las decisiones que se toman en el paddock.
Para Márquez, la clave está en el momento en el que te pilla la oferta. No es lo mismo estar empezando que haberlo ganado ya todo. Él reconoce que su situación es de privilegio porque ya ha trabajado mucho en el pasado. Tener las espaldas cubiertas le permitió poner sus ganas de ganar por delante de la cuenta corriente, algo que no todos pueden hacer.
«Yo tomar mis decisiones de decir que no a este contrato e ir a buscar la moto ganadora, yo ya tengo una base detrás. Se me tiene que ir mucho la cabeza para gastarme todo lo que tengo«, confiesa Marc. El piloto asegura que su estilo de vida no va a cambiar por tener un poco más o un poco menos, porque lo básico ya lo tiene asegurado desde hace años.
De hecho, su llegada a Gresini fue una apuesta personal tan fuerte que el equipo no tuvo que pagarle una nómina como tal. Marc quería la moto y el equipo no tenía presupuesto para un sueldo de estrella, así que llegaron a un acuerdo rápido. Sus ingresos ese año vinieron por sus patrocinadores personales y las marcas que lleva en el mono de cuero.
«Gresini no me pagó nada. Era así el acuerdo, y yo estaba de acuerdo. No es que no cobrara nada en todo el año, no. Yo tenía cosas en el mono, de mi imagen. Pero yo del equipo les dije que quería la moto. ‘No podemos pagarte nada, no pasa nada’«, aclara el piloto para zanjar cualquier rumor sobre su contrato de aquel entonces.

A pesar de las cifras que se mueven en su entorno, Márquez mantiene una educación muy estricta respecto al gasto. Sus padres le enseñaron desde pequeño el valor del esfuerzo y eso es algo que no ha olvidado. A veces discute con sus amigos porque ellos piensan que, como gana mucho, gastar 10.000 euros para él es como gastar 10 euros para el resto, pero él no lo ve así.
«A veces con los amigos, hacen la coña de que ‘pero si para mí 10 € es como si tú te gastaras 10.000, por tu salario’, y te quedas callado. Digo, sí, pero es que son 10.000 € tío. ¿Tú sabes lo que son 10.000 € para una familia? Y me dice ‘pero es que yo me gasto 10 € o 100 €, y tú te gastas 10.000 y es lo mismo a proporción’ y claro, me quedo callado, pero soy realista y no me los gasto», explica Marc sobre esas charlas cotidianas que tiene con su círculo más cercano.
Esa forma de pensar también se nota en sus coches. Marc no es de coleccionar deportivos por postureo. Se compró un Porsche de alta gama, pero la realidad del día a día le hizo darse cuenta de que no era para él. Le daba apuro sacarlo a la calle y, además, no era nada práctico para ir con su hermano o sus amigos.
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«Mi mayor capricho fue un coche. Me compré el casi de los únicos coches que me he comprado, el Porsche 911 Turbo S, y luego lo vendí para comprarme un Audi RS6 porque no lo usaba, porque me daba vergüenza ir con ese coche. Lo usaba obligado. Lo tenía en el garaje, llevaba un año con el coche y tenía 4.000 km. Yo siempre voy con amigos y con gente y si mi hermano no. Cuatro ya se va incómodo en ese coche. Era para ir dos. Y ahora, ¿dónde lo aparco? Lo vendí y me compré un Audi RS6″, admite.
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Tomado de Todocircuito.com



