MV Agusta: Del huacal a la ruta. El arte de la puesta a punto
MV Agusta: Del huacal a la ruta. El arte de la puesta a punto
Por: Mario Murillo
¡Qué onda, banda! Bienvenidos de nuevo al blog de Motociclismo y Rock n’ Roll.
Muchos ven estas motos en el piso de exhibición brillando como diamantes, pero hoy les quiero contar la neta de lo que pasa detrás del mostrador. Como saben, mi chamba aquí no es solo presentar las naves; yo soy el responsable directo de recibirlas del distribuidor y aventarme toda la puesta a punto.
Sacar una MV Agusta de su caja es como abrir un tesoro, pero dejarla lista para que ustedes le abran al gas sin miedo y la moto responda al cien, es una verdadera cirugía de precisión que solo nosotros en Motociclismo y Rock n’ Roll nos aventamos con este nivel de detalle.
El arte de la "Puesta a Punto"
Cuando una moto de estas llega al taller, no es nomás prenderla y ya. Como técnico, mi misión es que esa ingeniería italiana funcione perfecta en nuestras calles. Aquí les cuento qué le reviso personalmente a estas máquinas antes de que alguien les ponga las manos encima:
1. El cerebro electrónico (MVICS 2.1)
Estas motos son prácticamente computadoras con ruedas. Mi labor es actualizar los mapas de inyección y el software del quickshifter. Si el sensor no está calibrado al milímetro, la moto no va a hacer los cambios como seda. Yo me encargo de que cada uno de los 208 caballos de la Brutale 1000 RR sepa exactamente cuándo galopar.
2. Suspensiones: El toque maestro
Modelos como la Dragster o la edición Assen traen lo mejor de Öhlins. Pero ojo, banda, de nada sirve tener suspensión electrónica de miles de dólares si no se calibra para el peso y el estilo de manejo del piloto. Yo ajusto los parámetros para que la moto no se sienta nerviosa y te dé toda la confianza en las curvas.
3. Inspección "Ojo de Halcón"
Desde apretar los tornillos del escape Arrow hasta revisar que las pinzas Brembo Stylema no tengan ni una burbuja de aire. En una moto que llega a los 300 km/h, no hay margen de error. Si un tornillo de la fibra de carbono no tiene el torque exacto de manual, yo soy el que responde.
El Tridente de Varese bajo mi lupa
Después de pasar horas en el taller con ellas haciendo el setup, así es como las veo:
- La F3: Es la consentida del taller. Es noble para trabajar y, una vez que le ajustas bien la electrónica, vuela. Es puro equilibrio.
- La Dragster: ¡Es de las que más chamba dan pero que más valen la pena! El acomodo de los espejos y el monobrazo trasero requieren técnica, pero estéticamente es la que más "reventón" arma en la calle.
- Brutale 1000 RR Assen: Esta es la jefa. Cuando le doy el último ajuste al motor de 4 cilindros y la escucho rugir por primera vez, sé que el esfuerzo valió la pena. Es una bestia que solo se deja domar si la dejas perfecta de motor.
Mi compromiso con ustedes
Para mí, entregar una MV Agusta es entregar una parte de mi trabajo. No es solo vender metal y plástico; es asegurar que cuando tú te subas, sientas que la moto y tú son uno solo.
Si andan por acá, caigan al taller para platicar de fierros. Ya saben que aquí en Motociclismo y Rock n’ Roll nos apasiona que las máquinas rujan como deben y que cada cliente se lleve una moto lista para la pista o la carretera.
¡Nos vemos en la ruta y sigan rodando seguros!
Mario Murillo Responsable de Puesta a Punto y Setup Técnico



