‘Dangerous Woman’ puso el futuro del pop en manos de Ariana Grande

Ariana Grande jamás habría podido convertirse en la clase de estrella pop capaz de definir una era si hubiera sido tímida o excesivamente cuidadosa con sus emociones. Es la artista que cantó con absoluta honestidad “This situationship has to end” en Eternal Sunshine mientras abordaba la disolución de su matrimonio. La misma que lanzó casualmente la línea “Look at you, boy, I invented you” en Thank U, Next, grabado después de romper un compromiso con alguien cuyo nombre terminó convertido en el título de una canción dentro de Sweetener. La misma que publicó Positions.
Grande no habría podido hacer ninguno de esos discos sin crear primero Dangerous Woman. Diez años después de su lanzamiento, el tercer álbum de estudio de la cantante sigue siendo fundamental en su evolución como una de las voces más importantes del pop, tanto en sentido figurado como literal — “Greedy” probablemente sea la canción más estridente que ha grabado hasta ahora. Pero, más allá de eso, Dangerous Woman fue decisivo para establecer el tipo de historias que Grande podía contar con esa voz implacable y las emociones que podía transmitir a través de ella. Puso el futuro del pop directamente en sus manos.
“Young Ariana run pop”, rapeó Nicki Minaj en “Side to Side”, el sencillo mejor posicionado del álbum. Todavía faltaban dos años para que Grande consiguiera su primer número uno —con “Thank U, Next” en 2018— y aun así, la afirmación de Minaj tenía mucho de verdad. El pop atravesaba un momento de transición en 2016: Rihanna y Beyoncé consolidaban sus legados con Anti y Lemonade, respectivamente. Las listas estaban dominadas principalmente por Drake y Justin Bieber. Mientras tanto, The Chainsmokers y Meghan Trainor también acumulaban éxitos importantes. Pero no había nadie moviéndose exactamente en el mismo espacio que Ariana Grande. Una cosa es tener una voz poderosa; otra muy distinta es controlarla de la forma en que ella lo hace a lo largo de Dangerous Woman.
“Into You” es uno de los ejemplos más claros de lo que significa un clásico instantáneo dentro de la historia reciente del pop. “La primera frase, ese ‘I’m so into you / I can barely breathe’, es quizá lo más cercano a la perfección pop que he escuchado”, dijo Lorde pocos días después de que “Into You” fuera lanzada como el segundo sencillo de Dangerous Woman. Grande canta esa línea en un tono bajo, no exactamente un susurro, pero sí algo igual de frágil y entrecortado. Conforme se acerca al explosivo primer coro, su voz gana intensidad hasta consumir por completo la canción con una exigencia desafiante: “Baby, come light me up”. Y luego llega ese puente hipnótico que eleva el tema de extraordinario a magistral.
“Touch It” resulta igual de vertiginosa de principio a fin. Cada vez que parece haber alcanzado su punto máximo, Ariana Grande va todavía más lejos, avanzando con notas agudas implacables y runs vocales demoledores. La percusión contundente de “Thinking Bout You”, la canción que cierra el álbum, replica el ritmo acelerado de un corazón expectante. Apenas detrás del beat, armonías etéreas giran alrededor de Grande mientras intenta aferrarse a un abrazo fantasma y la canción escala hacia un puente explosivo. “I’ve been waiting patient, patiently/’Cause I don’t have you here with, here with, here with me”, canta. Entonces llega esa liberación eufórica y total: “But at least I have the memory”. El tema se siente como un precursor natural de “Imagine” de Thank U, Next o “Better Off” de Sweetener, canciones que necesitan escucharse con los ojos cerrados para realmente sentirlas.
Gran parte del álbum fue creada junto a Max Martin, Ilya Salmanzadeh y Savan Kotecha, además de Tommy Brown. Con créditos en 10 de las 15 canciones del disco, fue el proyecto en el que Grande estuvo más involucrada en el proceso de composición hasta ese momento de su carrera. Actualmente, la cantante trabaja como compositora y coproductora junto a Martin y Salmanzadeh, quienes se han convertido en sus colaboradores más cercanos. Su ya característica forma de producción vocal —superponiendo capas y capas de armonías etéreas en arreglos intrincados— comenzó a tomar forma precisamente en Dangerous Woman. Lo mismo ocurrió con su voz narrativa. Grande entiende con precisión cómo ha evolucionado el pop durante la última década, no solo como forma artística, sino también como una especie de archivo emocional de la vida de un artista.
Como título de álbum, Dangerous Woman es tan directo como otros discos pop que lo precedieron, como Good Girl Gone Bad de Rihanna o Stripped de Christina Aguilera. También es importante recordar que, hace una década, la conversación alrededor de prácticamente cualquier mujer dentro del pop estaba completamente ligada a la expectativa de representar una determinada idea de feminismo. Algo tan común como abrazar la propia sexualidad era presentado como un acto radical, en lugar de simplemente permitir que las mujeres existieran como son. Y aun así, Dangerous Woman casi nunca se siente como un álbum desesperado por convencer al público de ver a Ariana Grande bajo una nueva luz, incluso en los momentos que peor han envejecido. La declaración “We got that hood love/We got that good love/We got that hot love” en “Bad Decisions” se equilibra con una ironía consciente: “Ain’t you ever seen a princess be a bad bitch?”
Incluso con apenas 22 años, Grande ya construía una narrativa intrigante alrededor de su figura pop. En la segunda mitad de “Knew Better / Forever Boy”, una canción dividida en dos partes que rompe, supera y vuelve a enamorarse en menos de cinco minutos, canta: “Never been with a boy more than six months/I couldn’t do it, got too used to it”. No suena como una confesión, sino como un hecho. Ahí empieza el camino hacia canciones como “The Boy Is Mine” y “Twilight Zone” en Eternal Sunshine, donde canta: “Why do I still protect you?/Pretend these songs aren’t about you/Hope this might be the last one/’Cause I’m not fooling anyone”. Existe una intimidad muy particular en la forma en que Grande escribe sobre las relaciones: directa en su interpretación, pero plenamente consciente de la curiosidad de su audiencia. La primera línea que escuchamos en “Let Me Love You”, su colaboración con Lil Wayne, es: “I just broke up with my ex.”
El pop tampoco pareció entregarse completamente a Ariana Grande hasta que Sweetener y Thank U, Next la impulsaron hacia la cima absoluta del género. Fue entonces cuando resultó imposible separar la narrativa de su vida de su música. El atentado durante la fecha de Manchester del Dangerous Woman Tour en 2017 y la muerte de su expareja y colaborador Mac Miller en 2018 proyectaron una enorme sombra de duelo sobre su carrera. Con cada nuevo lanzamiento, parte del público comenzó a tratarla con una fragilidad exagerada que ignoraba la determinación que ya había demostrado en Dangerous Woman. La audacia presente en ese disco no surgía como respuesta al trauma o a la tragedia; recuperarse y seguir adelante siempre había sido parte de su forma de mantenerse en pie.
El blues contenido de “I Don’t Care” es uno de los momentos más subestimados de Dangerous Woman. La canción funciona como un antecedente evidente de “Shut Up” en Positions y “True Story” en Eternal Sunshine, no solo en sonido, sino también en contenido. “Now I laugh about the things that used to be important to me/Used to have a hold on me”, canta. “Like what do you think, and what he thinks, and what they think/But I love me.” En los años posteriores a Dangerous Woman, Grande necesitaría cada vez más ese tipo de reafirmaciones. Aprender a bloquear el ruido externo evitó que ese ruido terminara ahogando su voz. Esa claridad también le permitió perfeccionar sus habilidades como compositora y productora mientras la transformación artística que comenzó en Dangerous Woman terminaba de completarse.
Dangerous Woman llevó a Ariana Grande de ser una fabricante de hits a convertirse en una figura capaz de marcar el rumbo del pop. Durante un tiempo, parecía cómoda ocupando el primer lugar. De hecho, el álbum estuvo cerca de llamarse Moonlight, como la balada inspirada en el doo-wop que abre el disco. “Focus”, el sencillo cargado de metales lanzado en 2015, originalmente iba a ser el tema principal del proyecto. Pero ambas canciones retomaban terrenos que Grande ya había explorado antes. “Focus”, que finalmente quedó fuera del álbum, habría encajado mucho mejor en My Everything junto a canciones como “One Last Time”, “Problem” y “Break Free”. Por otro lado, “Moonlight” remitía directamente a Yours Truly, su debut de 2013. Dangerous Woman necesitaba ser distinto. El cambio de dirección permitió que la influencia R&B presente desde sus primeros lanzamientos pasara finalmente al frente, sin abandonar nunca su posición dentro del pop.
Tomado de https://es.rollingstone.com/



