deBolex se atreve con una Vincent Black Shadow y el resultado es una joya clásica con tecnología moderna
Para la mayoría de amantes y fanáticos de las motos clásicas, profanar la silueta de una Vincent Black Shadow sea probablemente motivo de pena de muerte. Sin embargo, tenemos la intuición de que más de uno (y de dos) de estos apasionados del modelo británico, podrían cambiar de opinión al conocer el elaborado y meticuloso proyecto del conocido especialista deBolex.

Vincent Black Shadow by deBolex en detalle
Con apenas 1.700 ejemplares fabricados entre 1948 y 1955, la Vincent Black Shadow es por derecho una de las motos más exclusivas de la historia. Entre otras cosas porque hubieron de pasar casi dos décadas desde el cese de producción para que otro modelo, en este caso la Kawasaki Z1, pudiera arrebatarle el título de la “moto en serie más rápida del mundo”. Quizás por ello, en la actualidad, cada vez que sale un ejemplar a la venta, casi siempre, se cotiza por encima de las seis cifras.
Al parecer, la unidad empleada por deBolex para dar vida a este proyecto era una moto donante con pocas oportunidades de ser llevada a su estado original. Además, su propietario, un coleccionista estadounidense que sabía lo que quería desde el primer momento, le dio plena libertad al equipo de Calum Pryce, sabiéndose en buenas manos.

Ya con la moto terminada y antes de entregársela al citado propietario, deBolex tuvo la oportunidad de mostrarla en el Bike Shed Moto Show de Londres. Además, charlaron largo y tendido con los compañeros de MCN a los que les detallaron de manera meticulosa las partes más importantes con las que cuenta esta Vincent Black Shadow completamente rediseñada.
Empezando por el motor, cuya cilindrada ahora es de 1.300 cc y queda asociado a una nueva caja de cambios de 5 relaciones. Según explica Pryce, fundador de deBolex, “Godet Motorcycles, la empresa que fabrica las Vincent, nos construyó el motor. Lo equiparon con las innovaciones que han desarrollado a lo largo de los años, como el arranque eléctrico y el sistema de admisión de aire”. Es a partir de este elemento desde el cual parte el resto del diseño de la moto.

Por ejemplo el chasis, reconstruido en su totalidad y al cual se le han añadido nuevos componentes de refuerzo. También la carrocería a medida completamente artesanal. En relación con ambos procesos Calum detalla: “A partir de ahí, construimos todo lo demás: nuestra propia versión del bastidor del depósito de aceite para poder ajustar la geometría y conseguir que se comportara como queríamos”.
Continúa: “Y luego nuestro propio subchasis, basculante, ruedas, suspensión; todo, hasta que estuvimos listos para dar forma a mano a los paneles de aluminio”. Entre los principales elementos que se han agregado tenemos una horquilla delantera con componentes Maxton junto a un doble freno de disco frontal accionado por pinzas AP Racing. A partir de aquí el equipo que forma deBolex tiró de ingenio, talento y paciencia empleando en el proceso el modelo CAD e impresión 3D para construir múltiples piezas de la moto.

Al respecto comenta: “Obviamente, tiene muchas piezas hechas a mano, como el tubo de escape curvado con arena, la carrocería y demás, pero gracias a la impresión 3D y al mecanizado CNC que podemos realizar, dedicamos mucho tiempo a diseñarlo y modelarlo en 3D antes de imprimirlo en plástico para crear un prototipo”.
Continúa: “Utilizamos muchas técnicas modernas para crear un estilo bastante tradicional. Sigo empleando técnicas tradicionales para el ensamblaje, pero todo se realiza internamente: la tapicería, la pintura, la carrocería. Nos encanta producir, nos encanta desarrollar nuevas habilidades, y esto es, en cierto modo, la culminación de unos 14 años construyendo motos.”

Culmina esta increíble preparación un sinfín de detalles que, en conjunto, no solo le ofrecen una impronta verdaderamente única. También colabora en mantener la esencia originaria de la moto. Un ejemplo de lo que comentamos es el velocímetro original restaurado de apariencia minimalista y con un acabado exquisito. En cuanto a su rendimiento final, la cabeza visible de deBolex explicaba:
“¡Todavía no lo he puesto en marcha! Terminamos ayer a las cuatro de la mañana, así que aún no hemos finalizado el cableado, pero debería funcionar bastante bien, quizás hasta 90 CV o algo así”. Ni tan mal. Por último explica que si bien esta Vincent Black Shadow fue concebida como un proyecto único la empresa está abierta a nuevos pedidos sobre esta misma plataforma:

“Sería fantástico construir otra, ya que hemos trabajado muchísimo en el chasis, la geometría y todo lo demás. Desde luego, no construiríamos una con la misma carrocería; tendría un aspecto diferente, pero estamos abiertos a aceptar otro pedido. Sin embargo, no se diseñó pensando en eso”.
Sin duda una verdadera obra de arte rodante de la cual podéis conocer todos los detalles en las redes sociales del propio fabricante.
Tomado de https://soymotero.net/



