El príncipe Guillermo mantiene viva su pasión por Ducati y las motocicletas
Detrás de la intensa agenda oficial y las responsabilidades propias de la realeza británica, el príncipe Guillermo conserva una afición que lo conecta con miles de motociclistas: su pasión por las motos. El actual Príncipe de Gales volvió a demostrar su cercanía con el motociclismo durante una visita oficial a una organización benéfica en el condado de Norfolk, donde habló abiertamente sobre su gusto por las dos ruedas.
El heredero al trono acudió a las instalaciones de Norfolk Blood Bikes, una asociación integrada por voluntarios que utilizan motocicletas para transportar sangre, medicamentos y muestras de laboratorio entre hospitales del sistema de salud del Reino Unido. Durante el encuentro, Guillermo participó en diversas actividades de la organización e hizo entrega de un nuevo vehículo para su flota, financiado mediante una donación conjunta realizada junto con su esposa, la princesa Catalina.
Sin embargo, uno de los momentos más destacados de la jornada ocurrió cuando el presidente de la organización, Sandy Gourlay, hizo referencia a la conocida afición del príncipe por las motocicletas. En un ambiente relajado, Gourlay comentó ante los asistentes que sabía perfectamente que el heredero compartía la misma pasión que muchos de los voluntarios. La respuesta de Guillermo fue inmediata y espontánea. “Me encantan las motos, todavía monto de vez en cuando, tranquilamente”, reconoció el príncipe, confirmando que continúa disfrutando de esta actividad pese a las exigencias de su papel dentro de la familia real.

La confesión despertó la curiosidad de los presentes, quienes se preguntaron cómo logra conducir una motocicleta sin ser reconocido constantemente. Ante la pregunta, el príncipe respondió con humor y sencillez: “Disfraz”. Con el casco integral y el equipo de protección adecuado, puede pasar desapercibido como cualquier otro motociclista en las carreteras británicas.
La relación de Guillermo con el motociclismo se remonta a su juventud. Obtuvo su licencia de conducir a los 19 años y durante varios años fue relacionado con algunas de las motocicletas más exclusivas del mercado. Entre ellas destaca una Ducati 1198S, considerada una de las deportivas más emblemáticas de la firma italiana. Asimismo, durante años circuló el rumor de que intentó incluir una Ducati Diavel de primera generación en su lista de regalos de boda.
No obstante, la llegada de sus hijos modificó parcialmente su relación con la velocidad. En diversas ocasiones, el propio príncipe ha reconocido que la paternidad lo llevó a ser más prudente y a reducir la frecuencia de sus salidas en motocicleta. Por su parte, la princesa Catalina llegó a admitir que la afición de su esposo por las motos le generaba preocupación cada vez que salía a rodar. Las recientes declaraciones del príncipe Guillermo demuestran que el motociclismo sigue ocupando un lugar especial en su vida. Lejos de los reflectores y los compromisos institucionales, el heredero británico continúa encontrando en las motocicletas una forma de disfrutar la libertad de la carretera y mantener viva una pasión que lo ha acompañado durante décadas.
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Tomado de https://motociclo.com.mx/



