Crónica y Fotos del LEYENDAS DEL ROCK del miércoles 5, con SLAUGHTER TO PREVAIL + SEPULTURA + SAVATAGE + BLACK LABEL SOCIETY + ORBIT CULTURE + KILLUS + THUNDERMOTHER + SALDUIE + PROM KINKS + CHAINED SAINT + DEATHBATS+ SIGNS OF THE SWARM + HADADANZA + HELEVEN + TAILGUNNER

Miércoles 5, Jueves 6, Viernes 7 y Sábado 7 de Agosto –
Polideportivo Municipal – Villena
No voy a alargarme en la previa a las crónicas porque ya lo hice en los artículos que fuimos previamente publicando tras cada jornada.
Si diré que ha sido el LEYENDAS DEL ROCK de máxima asistencia. Según los Sres Organizadores, hemos sido más de 60.000 metaleros en total, lo que hace del LEYENDAS el festival de los festivales metaleros de este verano.
La formula de fusionar las bandas aptas para roqueros veteranos con grupos que a priori iban destinados a hacer las delicias de un público más joven, ha triunfado. Ver a SLAUGHTER TO PREVAIL y a SAVATAGE en el mismo cartel, ha funcionado.
La apuesta era arriesgada, en principio, en opinión de algunos, pero se ha consolidado y hace del LEYENDAS un festival abierto, más diverso y destinado a todo tipo de amantes del ROCK.
Eso les ha servido a muchos «viejos roqueros» para descubrir nuevas bandas. Y por ende a los más jóvenes a saborear a los grupos más veteranos. El cóctel ha sido perfecto.
Lo demás sobre recinto, instalaciones, servicios, etc ya está dicho en nuestros avances.
Como siempre habrá quien se queje por tal cosa, y quién haya quedado encantado por otra. Eso sí… el festival ha crecido y mejorado mucho desde aquel LEYENDAS con un escenario pequeño y un grifo para refrescarse.
LEYENDAS DEL ROCK iniciaba la celebración de su XX aniversario con los británicos TAILGUNNER, quienes irrumpieron en el escenario DORO PESCH para reivindicar que son una de las bandas destinadas a portar la antorcha del heavy metal tradicional.
Apadrinados por el mismísimo K.K. Downing, esta joven formación ha publicado este año su segunda placa “Midnight Blitz” con una más que excelente acogida por parte de fans y medios especializados, así que su descarga en el festival era la ocasión de corroborar esa fama que en cuestión de poco tiempo habían adquirido y la verdad es que ofrecieron un directo aplastante.
Abrieron el concierto con la propia “Midnight Blitz” con un sonido correcto y las miradas puestas en su vocalista Craig Cairns, quien apareció totalmente encuerado pese a estar en agosto a las 17:00 horas, algo que hizo que muchos sudáramos solo con verlo. La banda en general apuesta por un directo y estética sacadas de las formaciones clásicas de los 80 y el resto de integrantes también lucían unas vestimentas similares.
“White Death” de su álbum debut “Guns For Hire” continuó con la descarga de heavy metal y con “Shadows of War” ya se veía a un público entregado y a una banda que no paraba de moverse por el escenario a pesar del calor.
A esa altura del concierto aprovecharon para presentarse e introducir “Tears in Rain” tema que fue el adelanto del nuevo disco y donde esas guitarras gemelas al más puro estilo IRON MAIDEN brillaron. De nuevo toca resaltar la labor de Cairns a las voces, el cual hizo una labor espectacular y donde se pudo ver que TAILGUNNER son el futuro del género.
Fue en “Crashdrive” donde el vocalista cambió de outfit para por fin aparecer más adecuado con la temperatura y mostrando ese espectacular pie de micro con el logo de la banda. En “War in Heaven” sonaron unos teclados disparados que le quitaron algo de autenticidad a su concierto, algo que por desgracia está siendo muy común en las bandas pero que no restó potencia al show de los británicos que estaban encandilando a los valientes que estaban a esas horas presenciando el show.
Llegábamos a la recta final con “Barren Lands & Seas of Red” y la brutal “Eulogy”, para mí su mejor canción y donde el vocalista aprovechó para beber una lata de Jack Daniel’s con cola que después lanzó al público.
Se despedían con “Guns for Hire” ofreciendo un concierto enérgico y muy bien ejecutado y con la gente coreando el nombre de la banda, dejando ya el listón bien alto y donde el heavy metal demostró que tiene relevo y sigue siendo un género predilecto en este festival.
Los que quisimos participar desde primera hora de la tarde en esta jornada inaugural de la XX edición del Leyendas Del Rock teníamos que elegir entre dejarnos seducir por los postulados clásicos de los británicos TAILGUNNER, o apostar por el producto nacional y dar un voto de confianza a una banda de aquí como son HELEVEN. La formación granadina, que atesora una década de andadura a sus espaldas, contando con cuatro largos en su haber; el último de ellos, “New Horizons Part 2”, fue la escogida para dar el pistoletazo de salida a las descargas en el New Rock Stage.
Tras su reciente paso por el Rock Imperium, el cuarteto salió a escena dispuesto a llevarse un buen botín en forma de nuevos seguidores, dando buena cuenta de ese metal potente, de estructuras complejas y giros y elementos de corte progresivo, invitándonos a sumergirnos de lleno en sus ambientaciones densas y repletas de matices y elementos.
Precisamente, lo que más me llamó la atención fue la capacidad que tuvieron para combinar pasajes rugosos y agresivos con desarrollos más melódicos y, por momentos, diría que hasta introspectivos. Y no fue solo en el apartado instrumental, ya que su guitarrista y frontman, Higinio Ruiz, también se encargó de plasmar esa dualidad al atacar las líneas vocales en temas como “Wild From The Ashes”.
Absolutamente implacables, me gustó mucho la, por momentos, infranqueable pared sonora que alzó el cuarteto apoyándose en las guitarras de Higinio y Álvaro Castilla, recordando en algunos momentos a formaciones como GOJIRA o TESSERACT. En definitiva, una propuesta diferente, original y con una marcada proyección internacional fue lo que nos brindaron HELEVEN. Los granadinos, pese a no contar con un sonido excelente, mostraron tablas, potencial y se marcharon con un buen sabor de boca y con la sensación de que decenas de los presentes se llevaron su nombre anotado para empezar a profundizar en su material.
Tras el heavy metal clásico de TAILGUNNER pasábamos al hard rock más gamberro de las suecas THUNDERMOTHER, lideradas por la guitarrista Filippa Nässil quien hace tiempo permanece como la única miembro original y que ha ido capitaneando la banda pese a los cambios de formación, teniendo desde 2023 a Linnéa Vikström a la voz, Joan Massing a la batería y Majsan Lindberg al bajo.
No era la primera vez que las veía en directo pero sí con esta alineación, pero igualmente sabía lo que me iba a encontrar, un hard rock clásico heredero del sonido de AC/DC que es algo que siempre se agradece tener en un festival de estas características y gozar de un rock ligero y festivo.
“Thunderous” abrió la veda y el cuarteto salió a por todas, teniendo a Vikström a la voz y guitarra aunque eso no duró mucho ya que para “Loud and Free” se liberó del instrumento para centrarse a la voz y tener mayor libertad sobre las tablas.
Filippa además de ser una gran guitarrista compartía la labor de los coros junto a Lindberg y no paró de moverse, de animar al público y de realizar unos solos bien eléctricos, dejando claro que su liderazgo dentro de la banda no es algo casual.
“The Road is Ours” del disco “Heat Wave” continuó con el desfile dentro de la discografía del combo sueco para después dar cabida a cortes de su más reciente álbum “Dirty & Divine” de 2025 como fueron “Take the Power” o “Can’t Put Out the Fire” donde siguieron luciendo esa actitud descarada y enérgica que el público parecía acoger con los brazos abiertos.

“I Left My License in the Future” destacó por la intro de bajo y uno de los momentos álgidos del concierto llegó cuando Filippa brinda con el público, bebiéndose una cerveza de trago y nos dedica el tema “Cheers” para después realizar el solo con la botella. Como digo, lo de esta banda es pura actitud y rock n’roll.
“Whatever” es ya uno de los clásicos de THUNDERMOTHER y su bajista cantó parte de la canción, haciendo de ese momento uno de los más divertidos.
La recta final del concierto llegó con “Shoot To Kill” con su poderoso estribillo y donde Filippa ahora se bajó con el público para realizar el solo, algo que es ya costumbre en sus directos y donde ya encima del escenario hicieron varios guiños a bandas clásicas tocando los riffs de “Black Night” de DEEP PURPLE o “The Trooper” de IRON MAIDEN.
“Speakinng of the Devil” nos devolvía a su más reciente trabajo mientras que en “Try With Love” volvió a destacar el solo de Filippa, la cual estaba totalmente desatada.
“Hellevator” y “Driving In Style” ponían el punto final a un show divertido y que es la definición de lo que debe ser el rock and’roll en directo. Creo que pocas pegas se le pueden poner a las suecas que exprimieron al máximo su hora de actuación y que convirtieron el festival en toda una celebración.
La primera descarga que me gustó y convenció de forma incontestable fue la de KILLUS. Los monstruos de Villarreal hace tiempo que vienen avisando y parece que hay quien todavía prefiere hacer oídos sordos. Calidad, potencia y originalidad avalan a una banda que en sus descargas aúna la vistosidad de una trabajada puesta en escena con la descomunal pegada de un metal que combina elementos industriales, toques siniestros y todo ello envuelto en una pátina de oscura y teatral maldad.
A muchos quizás les pueda extrañar, pero lo cierto es que KILLUS llevan prácticamente tres décadas arrasando y quemando cualquier escenario que pisan, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, ya que han tenido ocasión de mostrar su calidad este mismo verano en citas tan prestigiosas y relevantes a nivel internacional como son Hellfest y Graspop Metal Meeting. Viejos conocidos para los habituales del Leyendas, el cuarteto mostró una conexión total con el público que abarrotó el New Stage Rock. Así que la fiesta fue total y la acción constante desde que asaltaron las tablas con el ritmo implacable y devastador de “Skeletons of Society” y “Ascending Antichrist”.
Engalanados con sus monstruosas pinturas de guerra y ataviados con sus oscuros y estrafalarios ropajes, lo que nos brindó el cuarteto de Villarreal fue un paseo militar en toda regla. Cabe remarcar que jugaban en casa, y eso se notó en la respuesta y complicidad de un público que respondió a todas y cada una de las demandas de su explosivo e irreverente frontman, Javi Ssagitt. Sin emabargo, he de admitir que me sorprendió muy positivamente la arrolladora respuesta que obtuvieron temas como la novedosa “Déjà Vu”, que según nos comentaron publicaron a mediados del pasado mes de junio.
Muchos fueron los momentos intensos y trepidantes que KILLUS nos brindaron a lo largo de su presentación. Así que no faltaron los puños al aire del personal a la hora de acompañar sus crujientes y directos coros. Ni tampoco, por supuesto, el pogo e incluso un wall of death. Pero sin duda lo que más levantó la moral de la tropa fueron dentelladas salvajes e incontestables como “Burning Out”. Por supuesto que entre tanta entrega y voracidad también hubo tiempo para algún pasaje más accesible. Así que, sin perder ni un ápice de intensidad, la banda también pudo adentrarse en los derroteros algo más melódicos y con algún matiz gothic durante “Paralyzed”, que nos dejaba con la imagen de Javi atacando sus estrofas desde el foso.
Con una malévola sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro y conscientes de la gran descarga que estaban ofreciéndonos, KILLUS encaraban la recta final del show con la firme intención de asestarnos una brutal embestida final: el golpe de gracia definitivo. “Feel The Monster” volvió a convertir el recinto en un hervidero, en un mar de puños que se alzaban mientras la acción no se detenía sobre el escenario. Ellos mismos lo dijeron: la respuesta del público había sido fantástica. Así que la comunión fue total durante la incontestable “Ultrazombies”, que como buena declaración de intenciones fue de las más celebradas. Mientras que la despedida definitiva, a modo de desenfadado y marchoso final, fue con su particular adaptación de los míticos ABBA en forma de un siniestro “Gimme Gimme Gimme! (A Man After Midnight)”, tras la que se marcharon acompañados de una estruendosa ovación.
Tras ver el aniquilador concierto de KILLUS, me dispuse a disfrutar de esta banda sueca de death metal melódico que no había visto en directo hasta ahora. Lo cierto es que tras verlos, puedo decir que no solo de limitan a tocar death melódico; también fusionan el groove, progresivo, deathcore y atmósferas casi cinematográficas con su base poderosa y corrosiva.
Lo cierto es que en cierta forma influyó que viniera alucinado tras ver a KILLUS, un grupo que merece mucho más de la que atesora, pero de cualquier manera, ORBIT CULTURE me pareció un grupo más que interesante, con buena propuesta y un poderoso sonido.
Arrancaron con “Death Above Life”, con un toque oscuro y atmosférico, pero poderoso a la vez.
“The Tales of War”, precedido de una introducción orquestal, me encantó, siendo la cúspide de su descarga, a modo himno. Probablemente una de sus mejores que definen sus intenciones sonoras.
Siguieron con “North Star of Nija”, de su álbum “Ninja”, donde Niklas Karlsson, -su guitarrista y cantante-, demostró ser un excelente líder con un futuro prometedor, y “From the Inside”, de su disco “Descent”, un tema algo melancólico, pero con una fuerza arrolladora con una guitarra atmosférica y limpia.
El final con “Hydra” de su álbum “Death Above Life” y “Vultures of North” de “Descent”, certificaron su buen concierto.
Desde hace ya bastantes años el folk es uno de los estilos con más representación dentro de los carteles del Leyendas del Rock, y por supuesto esta vigésima edición no iba a ser una excepción. HADADANZA eran una de las formaciones que repetía con respecto a la edición del pasado año, y lo cierto es que los alicantinos volvieron a demostrar que saben cómo montar una buena fiesta.
Vaya por delante que un servidor no vio íntegra toda su presentación. Sin embargo, lo que vi, algo más de medio show, me sirvió para reforzar esa sensación de que la banda está en una clara dinámica ascendente, consolidando su posición dentro de la escena nacional y cada vez moviendo a más público entre los adeptos del folk. Lo dicho, mucha diversión, actitud desenfadada y una llamativa puesta en escena fueron las armas con las que HADADANZA tomaron el escenario con la firme convicción de hacernos danzar para ayudarnos a sobrellevar de la mejor forma posible el intenso calor de media tarde.
Con el escenario engalanado con diferentes estandartes y precedidos de un número de danza, los músicos aparecían en escena ataviados con túnicas carmesí y encapuchados para darnos su particular bienvenida con la novedosa “Ritualis”. Inmediatamente y de forma incontestable, conectaron con un público que parecía ansioso por cantar y bailar siguiendo sus adictivas y contagiosas melodías. Evidentemente, la flauta y el violín fueron imprescindibles y fundamentales en la descarga de los alicantinos. Así que, tras una fantástica primera toma de contacto, nos tocaba seguir moviendo los pies mientras nos invitaban a corear la melodía de la más cañera: “¡Corred, Insensatos!”.
Estaba claro y era notorio. Todos sabíamos a qué habíamos venido: a divertirnos. Así que los chicos de HADADANZA no se hicieron de rogar y ellos mismos fueron los que se encargaron de prender la mecha para que el recinto estallara y se convirtiera en un auténtico desmadre con el fiestero “¡Derry Doll!”, que fue el escogido para hacer que todos hincáramos las rodillas en el suelo antes de ponernos a botar como si no hubiera mañana. Con banda y público en perfecta sintonía, la bailarina regresaría sobre el escenario mientras la banda nos invitaba nuevamente a participar en la efectiva y certera “Mor Diana”.
Como viejos conocidos para los seguidores del LEYENDAS, según ellos mismos comentaron, esta era su tercera aparición en el festival; la banda quiso sumarse a la celebración del vigésimo aniversario durante los prolegómenos de “La Montaña Solitaria”. Antes de abandonar el recinto del New Rock Stage, todavía tuve ocasión de escuchar cómo la banda anunciaba a sus incondicionales que en breve habría “noticias”. Además, antes de atacar “El Brebaje”, también tuvimos ocasión de reconocerle el esfuerzo a su guitarrista, Jotas, en el intento de conquistar el Guinness de más horas tocando la guitarra de forma continuada.
Diversión, fiesta, celebración y un Guinness a ritmo de folk. HADADANZA volvieron a hacer bailar al público del Leyendas con su particular receta. No creo que tardemos mucho en volverles a tener por aquí y seguramente será en un horario mejor, y tal vez en uno de los escenarios grandes. Sin duda se lo merecen, se lo están ganando a pulso.
La banda liderada por el carismático Zakk Wylde siempre se me había escapado en directo y ahora tenía por fin la ocasión de verles en directo, siendo además uno de los platos fuertes de esta primera jornada del festival.
Momentos antes de iniciar el concierto el propio Wilde salió al escenario con una especie de máscara mejicana para hacerse una foto con el público de fondo y minutos después toda la banda haría acto de presencia e iniciar la descarga con “Funeral Bell” desatando la primera ovación del concierto.
Zakk Wylde es un tío que ya impone únicamente con su presencia. Ataviado con sus típicas pintas, con ese kilt escocés, chaleco de cuero y su pie de micro de calaveras apiladas centró en él todas las miradas, derrochando carisma sin prácticamente hacer nada.
En lo musical, la banda gozó de buen sonido, destacando la contundente batería de Jeff Fabb. “Name in Blood” continuó con la descarga de los norteamericanos, dándonos ese metal de tintes sureños mezclado con groove metal que les hace tener un sonido reconocible, algo que se termina de completar con la voz del propio Wylde que combina con unos solos que lograron varias ovaciones por parte del público.
El resto de la formación también es digna de destacar, contando con el guitarrista Dario Lorina y el bajista John DeServio, estando toda la banda a un buen nivel.

“Destroy & Conquer” siguió desgranando la discografía de la banda, teniendo pocos momentos en los que Wylde se dirigió al público, siendo parco en palabras pero que animaba constantemente al público con gestos.
Fue durante “Love Unreal” donde se sufrió un corte de sonido y durante unos segundos no se pudo escuchar a la banda, algo que fue rápidamente solucionado, siendo ése el único percal que se vivió en el concierto.
Uno de los momentos más emotivos fue en “Heart of Darkness” la cual fue directamente enlazada con “No More Tears” de OZZY OSBORUNE y que sirvió de tributo de Wylde hacia el que fue su compañero y mentor, regalándonos ese clásico atemporal y donde el propio Zakk cantó de manera parecida a como lo hacía el Príncipe de las Tinieblas. Su pérdida sigue siendo reciente así que ese momento nos puso a todos con la piel de gallina y se pudo notar que el líder de BLACK LABEL SOCIETY echa mucho de menos al bueno de Ozzy.
“The Blessed Hellrider” y “Set Me Free” continuaron la descarga de una banda engrasada y perfectamente acoplada y eso se vio en el momento en el que Wylde y Lorina realizaron unos solos con las guitarras tras la cabeza durante un buen rato, dejándonos a todos alucinando con la técnica de ambos hachas.
Con la recta final llegaban los clásicos de la banda como son “Fire It Up” o “Suicide Messiah” la cual tuvo de nuevo a modo de guiño el riff del tema “Black Sabbath” y teniendo una imagen de Ozzy proyectada en la pantalla para cerrar con “Stillborn”.
BLACK LABEL SOCIETY lograron encandilar al público del LEYENDAS DEL ROCK y ofrecer un concierto cargado de buenos temas, momentos emotivos y un Zakk Wylde que vive un buen momento profesional alternando su banda con su presencia en esa nueva encarnación de PANTERA, todo ello sin dejar de agradecer sus años junto a Ozzy.
Es curioso que en la presente edición del festival, la mayoría de las propuestas más extremas viniesen de la mano de bandas relativamente modernas. Es el caso de SIGNS OF THE SWARM quienes tras varios intentos frustrados de girar en los últimos años por nuestras tierras hacían su segunda incursión en nuestro país, tras actuar el año pasado en el RESURRECTION FEST.
Con un ligero retraso respecto el horario anunciado, los estadounidenses saltaron al New Rock Stage ante una nutrida congregación de seguidores. Salieron a por todas con su brutal vocalista David Simonich al frente quien, de forma activa, no dejó de animar y promover el movimiento continuo de la audiencia con el inmediato resultado de hacer subir la temperatura de la carpa hasta unos registros infernales.
Tanto el bajista Michael Cassese como el guitarrista Carl Schultz no pararon de contorsionarse a ras del suelo adoptando una serie de posturas tan extremas como su propuesta musical, guiados por el batería y único miembro original de la banda, Bobby Crow, que no paró de avasallar al respetable a base de blast beats y sincopados golpes de doble bombo alternados con demoledores breakdowns que hicieron literalmente retumbar el pequeño escenario. Si ciertamente la propuesta de SIGNS OF THE SWARM no aporta nada innovador a su estilo, bien cabe decir que su directo me convenció por no sonar tan sintético ni abusar de tantos elementos externos añadidos como otras bandas del género, lo cual es de agradecer.
Aunque ya empezaron fuerte, la actuación fue claramente de menos a más. Los momentos álgidos la llegaron con sus temas más reconocidos de sus últimos dos discos que son los que les han encumbrado dentro del panorama internacional del deathcore. Así, en “I Won Let You Die”, David se posicionó en la plataforma central para pedir al público que ladease las manos mientras que entonaba su estribillo con sus peculiares guturales del averno para acabar con todos haciendo los cuernos al aire. Con “To Rid Myself of Truth” se confirmó que la brutalidad no iba a ceder ni incluso en los temas más lentos y pausados. Los circle pits fueron incesantes en cortes como “Pray for Death” mientras que el público no paró de botar en la despiadada versión del “Dragula” de ROB ZOMBIE. “Amongst the Low & Empty” arrancó los aplausos de la audiencia y puso el punto final a una actuación muy corta, media hora justísima que supo a poco.
Tras el concierto de BLACK LABEL SOCIETY del que os ha hablado Alejandro Alapont y mientras tocaban en el escenario de arriba SINGS OF THE SWARM, de los que habla Carlos Oliver, llegaba uno de los momentos estelares de este LEYENDAS DEL ROCK.
Marcos Rubio, principal organizador, es acérrimo seguidor de SAVATAGE desde siempre, por lo que podéis imaginar su ilusión.
El caso es que la banda que más interés suscitaba a priori entre los seguidores más heavies estaba ahí y ofreció un concierto espectacular a todas lides.
La reunión, a pesar de la baja de Jon Oliva, se ha paseado con éxito por los principales escenarios y festivales este verano y pocos o nadie termina de entender como está formación ha estado tanto tiempo fuera de juego.
Lo de SAVATAGE en LEYENDAS fue histórico. Sonaron perfectos y en ejecución musical fueron una de las mejores bandas de todo el festival.
El repertorio fue elegido con mimo y a falta de algunos buenos temas, fue del agrado de la mayoría.
En cuanto a montaje, efectos y luces lucieron notablemente, pero lo mejor fue vivirlo, escuchar sus canciones como lo hicimos y volar con ellos.
La formación fue memorable, con Johnny Lee Middleton al bajo, Jeff Plate a la batería, Al Pitrelli y Chris Caffery a las guitarras y Zachary Stevens a la voz.
Es obligatorio destacar a Zachary Stevens. El es un vocalista con un estilo y un timbre de voz único, hecho a la medida perfecta para SAVATAGE y así lució toda la noche. A mí me encantó y me dio la razón cuando digo que no sé es mejor cantante de heavy metal por subir a tonos altos y deshacerse en agudos. Zachary Stevens dio una gigantesca lección.
También jugó un papel primordial Caffery. Junto a Pitrelli, el gran Zakk fue el protagonista en los mejores momentos, solos y riffs.
No me quiero olvidar de los dos teclistas. Ambos hicieron un trabajo muy importante y le dotaron a SAVATAGE de instantes sinfónicos maravillosos.
Arrancaron con una intro y “Dead Winter Dead” ese medio tiempo profundo y sólido con el que nos fueron metiendo en su red, para seguir con el demoledor “Jesus Saves”, con un riff apoteósico y brutal. Aquí Stevens lo bordó mientras el público estaba deslumbrado con la canción, y la banda.
“Taunting Cobras” fue directo a yugular, con esas proyecciones de las gigantescas cobras de fondo. “The Wake of Magellan” rebosó elegancia y poderío, igual que “Strange Wings” de su “Hall of the Mountain King” con unas estrofas evocadoras, y su aire místico. Stevens lo hizo muy bien, a pesar que yo aún recuerdo con añoranza la versión que se marcaron en estudio con los coros de Ray Gillen (BADLANDS, BLACK SABBATH, SUN RED SUN).
Siguieron con “Sirens” y la dinámica “Lights Out” de su “Edge of Thorns”, donde la dupla guitarrera fue notoria, mientras Zakk cantó más desatado.
La majestuosidad regresó con una sublime interpretación de “Handful of Rain”, que se dio la mano con la mágica y señorial “Chances” donde toda la banda dio el 100%, sobre todo Stevens.
Con la proyección y la voz pregrabada de Jon Oliva, interpretaron “Believe”. Fue conmovedora. Yo mismo me emocioné, y se me saltaron algunas lágrimas. La fusión de la voz de Jon y Zachary Stevens fue maravillosa.
Siguieron con un arrebatador “Gutter Ballet”, luego tocaron “Edge of Thorns” y remataron con “Power of the Night”, más poderosa y directa.

El broche final fue un “Hall of the Mountain King” que el público cantó y sintió, reconociendo el grandioso concierto de SAVATAGE.
Uno de los mayores hándicaps para cualquier banda en los grandes festivales es cuando les toca compartir franja horaria con uno de los pesos pesados de los grandes escenarios. Indudablemente, SAVATAGE eran uno de los principales reclamos en esta primera jornada festivalera. Sin embargo, la actividad no se quedaba paralizada en el New Rock Stage, ya que allí se batirían el cobre los chicos de DEATHBATS.
Como muchos de los asistentes, me dirigí al escenario pequeño tras la descarga del combo de Florida disfrutando de un fantástico sabor de boca. No tenía muchas referencias de DEATHBATS. Así que fue una agradable sorpresa cuando sobre el escenario pude reconocer a viejos conocidos de la escena metal catalana, ya que entre sus miembros estaban el bajista Andrés Torrens, los guitarristas Enric Íñiguez y Quim Fernández, el batería Roger Navalles, y el vocalista Gerard Rigau, con un look al más puro estilo M. Shadows: luciendo camiseta sin mangas, chaleco, gorra y gafas de sol.
Precisamente, tal y como rezaba el telón que presidía el escenario, DEATHBATS se marcaron un show en el que repasaron algunos de los temas más representativos de la longeva carrera de Avenged Sevenfold. Sonaron apabullantes, apoyándose sobre unas guitarras rotundas y devastadoras junto a una base rítmica que sonó rocosa y altamente efectiva. Además, Gerard ejerció de perfecto maestro de ceremonias, alentando a que el personal participara en temas como “Buried Alive” y “Afterlife”.
Por supuesto, el intercambio vocal entre el propio Gerard y Andrés fue absolutamente decisivo para darle a piezas como “Nightmare” esa garra y feeling especial que poseen las composiciones de los americanos en directo. Me gustó mucho la conexión con el público, cómo DEATHBATS no nos dieron ni un segundo de tregua, invitándonos a saltar una y otra vez mientras aparecían unas altas columnas de humo y cantábamos estribillos tan apabullantes y rotundos como el de la final “Unholy Confessions”.
El enorme oso enfurecido, -aunque más parecía una rata gigante-, presidiendo de forma imponente el escenario fue el preludio de la animalada que se nos venía encima. Y es que en poco más de una década, SLAUGHTER TO PREVAIL se han convertido en una banda capaz de liderar festivales internacionales y codearse con formaciones clásicas.
No exentos de polémicas, los rusos se han convertido en una de esas bandas que odias o amas y, con un recinto a petar de gente expectante, era la hora de demostrar ante el público español lo que son capaces de hacer sobre las tablas en su segunda visita a nuestro país (después de actuar hace dos años en el RESURRECTION FEST) y en su único show del 2026.
Con la intro a todo volumen quedaba patente que los sonómetros iban a marcar puntas máximas de decibelios. Poco a poco fueron apareciendo los miembros de la banda con sus inconfundibles máscaras demoníacas, que se han convertido en todo un signo de identidad. El último en presentarse y tomar la posición central fue Alex Terrible, con su amenazadora figura y torso tatuado al descubierto, a la vez que se iniciaban los riffs de la incendiaria “Bonebreaker”. Y si es que algo no faltó durante el show fueron las incesantes llamaradas alternadas junto columnas de humo.
El sonido fue compacto y demoledor desde el primer momento con los guitarristas Jack Simmons y Dmitriy Mamedov ubicados en las plataformas laterales, junto al bajista Mike Petrov y el batería Evgeny Novikov bajo el espectacular oso gigante. Pero sin duda, las mayores miradas las acaparó Alex, quien ya despojado de su máscara dorada, cantó “Banditos” de una forma insanamente brutal, toda una bestia, con su peculiar mirada perdida de loco y acercándose en varias ocasiones peligrosamente al fuego.
Tras una breve presentación y preocupándose porque toda la audiencia se sintiese segura, siguieron su peculiar batalla con “Russian Grizzly in America”, toda una declaración de intenciones, supervivencia y respeto a sus raíces.
Uno de los momentos más esperados de la actuación llegó con “Viking”, con esa parte final en la que Alex pidió el silencio absoluto para vociferar sin micro antes del demoledor breakdown. Esta vez no hubo golpes de micro en la cabeza, ni sangre, con una violencia digamos que más controlada. Posteriormente, con “Imdead” y “Babayka” pudimos disfrutar de algunas partes y registros más melódicos.
Es evidente que, aparte de liderar su banda, Alex Terrible se ha convertido en sí mismo en una figura muy mediática. Muchos temas de SLAUGHTER TO PREVAIL están basados en experiencias de superación personal, valentía y hermandad. Así, recordó antes de la siguiente canción, “Bratva”, como cuando era joven tenía el sueño de triunfar en la música y los sacrificios realizados para poder llegar a donde está ahora.
Para este tema, Alex pidió que se formase un larguísimo wall of death y se esmeró en que no parase el posterior circle pit. Las influencias de SLIPKNOT en la música de los rusos es más que notable en temas como la siguiente “Baba Yaga” que acabó con todo el público ladeando las manos de lado a lado. La machacona “Koschei” precedió a un insulso y totalmente prescindible solo de batería. “Kid of Darkness” fue presentada como un tema robado a SLIPKNOT, en cuyo inicio se pidió al público que se sentase para poder votar de seguida enérgicamente.
“Behelit” fue la encargada de poner el punto final a la que posiblemente será recordada por muchas y muchos como la actuación más brutal del LEYENDAS DEL ROCK. Fue muy curioso ver en todo momento el contraste entre la música y la puesta en escena totalmente exagerada y descabellada de Alex junto sus discursos totalmente racionales y positivos.
Él mismo no quiso despedir el concierto sin lanzar un mensaje a la audiencia de la responsabilidad que tenemos de cambiar el mundo actual empezando por mejorar la vida de uno mismo como punto de partida. Los vítores finales y “oles, oles” por parte del público evidenciaron que el paso de SLAUGHTER TO PREVAIL por Villena no dejó a nadie indiferente, ni a quienes ya les conocían como los que todavía no. Toda una oportunidad única de ver a una banda que, según lo anunciado, se retirará temporalmente de los escenarios.
Con la noche ya bien entrada, y mientras todavía muchos tratábamos de asimilar la magistral descarga de SAVATAGE, tocaba volver a encaminarnos nuestros pasos hacia el New Rock Stage para disfrutar de la segunda formación americana que pisaría sus tablas en esta jornada inaugural de la XX edición del Leyendas Del Rock: CHAINED SAINT.
Para quienes todavía no los conocieran, seguro que lo primero que les llamó la atención fue la insultante juventud de los músicos que integran este cuarteto que tiene su centro de operaciones en Florida. La banda practica un thrash metal con toques crossover que puede llegar a recordarte a formaciones como MUNICIPAL WASTE, pero también y muy especialmente por la potencia de sus incontestables riffs a bandas tan legendarias e influyentes como son METALLICA, TESTAMENT o HIRAX. Sin duda, ese empuje y las formas y el potencial de su frontman, Sean Sterling, les han valido para estar girando este verano por el viejo continente junto a SLAUGHTER TO PREVAIL.
Con el empuje y el desparpajo propio de la juventud, y el descaro del que no tiene nada que perder, CHAINED SAINT aterrizaron en el New Rock Stage con el objetivo claro de thrashear intensamente y de mover al personal. No, lo cierto es que no fuimos muchos. Sin embargo, los que allí estuvimos disfrutamos del directo de un combo que apuntó maneras y que demostró tener argumentos, actitud y, lo que es más importante, canciones para convertirse en un valor emergente dentro de la escena thrasher americana.
En cualquier caso, no nos engañemos. No han inventado nada. Pero lo que hacen, lo hacen muy bien. Con el cuchillo entre los dientes y desbordantes de ganas y actitud, el cuarteto nos proporcionó argumentos para ejercitar las cervicales en números que alternaron riffs asesinos y despiadados con fraseos más compactos y crujientes, logrando que temas como “Corrupt To The Core” y “Stronger Than Before” se convirtieran en la excusa perfecta para que los más animados se abandonaran al headbanging. Por supuesto, tampoco faltaron zarpazos más directos e incluso fronterizos con el punk más macarra y despiadado al abordar zarpazos como la propia “Punk”, que a la postre fue de las que mejor funcionaron.
Aunque, como era previsible, el grueso de su repertorio estuvo centrado en las composiciones de lo que hasta el momento ha sido su primer largo de estudio, “Blindside”, que vio la luz hace un par de años, los americanos también nos dejaron un par de temas nuevos, que denotan la evolución que ha seguido su propuesta desde entonces. Así que temas como “Uncrowned”, que rompía la dinámica del show con un ritmo vocal casi hip hopero, y la final “Snakeskin” sirvieron para que el cuarteto se acabara ganando el favor del público.
En cualquier caso, lo que mejor acogida obtuvo por parte de un público que se fue animando y metiendo cada vez más en su descarga fueron los riffs punzantes y humeantes que se encargaron de liderar andanadas netamente thrasheras como “Dark Side”, “Free Reign” o la novedosa “Rise To Fall”. En definitiva, buena y efectiva descarga de unos CHAINED SAINT que dejaron constancia sobre las tablas del New Rock Stage de que el thrash metal todavía tiene una buena camada de “cachorros hambrientos” al otro lado del Atlántico.
Si había un concierto llamado a ser especialmente emotivo en esta gran primera jornada del festival, ese iba a ser el de SEPULTURA. Y es que la actuación de los brasileños de hoy servía para celebrar su 40º aniversario (aunque ya van por los 42 años de historia) pero sobre todo porque, tras el anuncio de retirarse definitivamente de los escenarios, sería la última actuación (si el futuro no dice lo contrario) de los brasileños en nuestro país. Es por ello que durante todo el día se pudieron ver a numerosos seguidores y seguidoras de la banda con sus camisetas, banderas… llegados de numerosos y distantes lugares. Pese a que han pasado por mejores y peores épocas, el papel de SEPULTURA en la música metal mundial ha sido totalmente decisivo y relevante traspasando todas las fronteras, territoriales y estilísticas, en unos años en que todo funcionaba muy diferente a ahora. Rememorando y sobreponiéndose constantemente con su pasado, sin dejar en un ningún momento de parar su actividad y mirando siempre hacia delante. Todo un ejercicio de constancia, valor y actitud que bien merecía ser hoy homenajeado por todo lo alto.
Como viene siendo habitual, los cuatro miembros de SEPULTURA tomaron el escenario mientras sonaba por la PA el reivindicativo tema “Policia” de sus compatriotas TITÃS. Empezar con “Inner Self” es una apuesta segura y si bien es cierto que la banda ha adaptado ligeramente sus temas clásicos en directo al formato de cuarteto, estos llegan a sonar hasta más crudos y duros. “All Souls Rising” fue el primero de los tres temas incluidos en el set list de su reciente EP “The Cloud of Unknowing” y, la verdad es que, superando todas las previsiones, sonaron todos ellos especialmente bien. El show fue sobrio en cuanto a escenografía, pero las grandes proyecciones que se sucedieron fueron muy efectivas, mezclando videos y grafismos con imágenes del directo. Con Andreas iluminado en una plataforma punteando el inicio de “Desperate Cry” nos trasladamos a los momentos gloriosos de la formación clásica siendo imposible no recordar aquel histórico directo grabado en Barcelona durante la gira de “Arise”. Me encantó como el batería Greyson Nekrutman adaptó a su estilo sus implacables redobles finales.
El público estaba entregadísimo y cada vez que acaban un tema no dejaron de gritar y corear el nombre de la banda, algo que se fue repitiendo durante todo el concierto. Sin ser un tema de mis preferidos, he de reconocer que “Kairos” esta vez me sonó a gloria con un Kisser dándolo todo. “Means to an End” fue la única concesión que hicieron al excelente último larga duración de estudio “Quadra” con un Derrick Green inmenso a las voces. Ante la atenta mirada proyectada de un indígena en las pantallas y el sonido del berimbau nos trasladábamos a los elementos tribales tan reivindicados por la banda a mediados de los 90, en su época más exitosa, con un tema tan visceral e identitario como es “Attitude”. Fue brutal ver al público gritar a capela la proclama de “Can you take it?”.
En su peculiar estilo “portuñol”, como él bien lo define, Andreas se mostró muy agradecido de celebrar 42 años de Sepultura ante un público tan fiel y cercano como es el español. Presentó un nuevo tema del material grabado recientemente con esta formación actual de la gira de despedida, “The Place”, un corte original y diferente que va desarrollando un riff yendo de menor a mayor intensidad. Con imágenes de la tribu de los Xavante y de Andreas durante las grabaciones de “Chaos AD”, el guitarrista reivindicó a los SEPULTURA más abiertos a experimentar con las raíces y el folklore tradicional brasileño. Con la percusión como elemento predominante, hicieron una emotiva interpretación de “Kaiowas” en cuya parte final se improvisó una jam con amigos invitados de la banda. El público enloqueció al reconocer la intro de “Dead Embryonic Cells” y fue poderoso ver toda la audiencia con el puño alzado y botando durante el legendario breakdown a mitad del tema. Se palpaba la euforia de la banda, hasta incluso por parte del siempre más contenido Paulo. La calma vendría con la balada “Beyond the Dream” con una interpretación especialmente conmovedora de Derrick Green. Un corte que me encantó escuchar en directo y que refleja, a modo de epitafio de banda, el momento de dejarlo todo atrás, después de llegar tan lejos, para empezar de nuevo, sin expectativas ni limitaciones.
Nos acercábamos al tramo final de la actuación y todos sabíamos que era la hora de atacar con toda la artillería de grandísimos e imprescindibles hits. La intro de batería de “Territory” es ya todo un clásico y la audiencia se comió hasta el propio Derrick cantando el estribillo. “Refuse/Resist”, otro de los temas más reivindicativos y críticos de Sepultura, fue recibida con fervor desatando un gran circle pit. La banda no quiso esperar hasta el último momento y se hizo la foto de rigor ante su entregado público. El camino hacia la “vieja escuela”, como anunció Derrick, siguió con “Arise”, otra de las que no podía faltar y que precedió un breve pero efectivo solo de Greyson Nekrutman. Que gran portento el del joven baterista estadounidense y que bien que se ha adaptado y ha ido progresado dentro de la banda en estos dos últimos años.
La interpretación se enlazó con la festiva “Ratamahatta” y, como no podía ser de otra manera, el punto final llegó de la mano de “Roots Bloody Roots” con todo el público, los de adelante y los del final, botando y cantando al unísono. Se nos quedará grabada la imagen de Andreas Kisser alzando al final su guitarra, con todos los miembros de la banda visiblemente emocionados al igual que muchos de los que estuvimos allí presentes, con el lema “Gracias España” y el logotipo del 40 aniversario de la banda con todos los discos editados reflejado en la pantalla. Es imposible hacer un set list de despedida perfecto y a gusto de todos, pero lo vivido esta noche fue un claro homenaje a la etapa clásica, la experimental y la más contemporánea de la banda más icónica que ha dado el metal brasileño. ¡Hasta siempre SEPULTURA!
Nota original publicada en el portal de rafabasa.com el 11 de agosto de 2026: https://www.rafabasa.com/2026/08/11/cronica-y-fotos-del-leyendas-del-rock-con-sepultura-savatage-black-label-society-orbit-culture-killus-thundermother-salduie-prom-kinks-chained-saint-slaughter-to-prevail-deathbats/.
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