Moto del día: Japauto 950 SS

La Japauto 950 SS não nació como un modelo de fábrica, sino como una transformación francesa de la Honda CB750 Four. Su creador fue Christian Vilaséca, responsable del concesionario e importador parisino Japauto, que entendió antes que muchos que la nueva cuatro cilindros japonesa podía convertirse en una formidable máquina de resistencia.
Japauto había crecido rápidamente con la llegada de Honda a Europa, pero Vilaséca no quería limitarse a vender motocicletas. En 1969 inscribió una CB750 en el Bol d’Or y logró la victoria, un resultado histórico porque fue el primer triunfo de una Honda y de una motocicleta japonesa en la prestigiosa prueba francesa de resistencia.
Aquel éxito llevó a Japauto a desarrollar una motocicleta que llevara su propio nombre. La base seguía siendo la CB750, pero el motor recibía un kit específico con camisas, pistones y un bloque de cilindros fabricados en Francia. La cilindrada aumentaba hasta los 946 cm³ gracias a un diámetro de 70 mm y la carrera original de 63 mm.
La preparación incluía cuatro carburadores Keihin, cambio de cinco velocidades, lubricación por cárter seco y una segunda pinza de freno delantero. En la ficha de la versión de calle se declaraban 100 CV a 8.000 rpm, un peso de unas 441 libras y una velocidad máxima de 137 mph, cifras que convertían a la Japauto en una de las grandes deportivas europeas de su momento.
La denominación 950 SS podía referirse al kit que se instalaba sobre una CB750, mientras que las motos de competición incorporaban además modificaciones de chasis, carenado, frenos y depósitos. Por eso no todas las Japauto que conservan ese nombre son idénticas.
La primera gran victoria de la 950 SS llegó en 1972, con Gérard Debrock y Roger Ruiz. En 1973, Debrock repitió triunfo junto a Thierry Tchernine, en una carrera marcada por la lluvia y las difíciles condiciones. La enorme carenadura en forma de cuña, diseñada por Motorcycle Sport Design, se convirtió en la imagen más reconocible de la Japauto. Lejos de ser una extravagancia estética, su volumen proporcionaba protección y estabilidad en las largas rectas, una ventaja crucial en aquel complicado Bol d’Or.
La versión de calle hereda esa presencia imponente y convierte la preparación de resistencia en una motocicleta de carretera extraordinariamente exótica. La Japauto conservaba el carácter elástico y robusto del cuatro cilindros Honda, pero lo combinaba con una personalidad propia: era larga, pesada y no tan ágil como una deportiva ligera, aunque ofrecía una estabilidad sobresaliente a ritmos elevados.
Se calcula que se construyeron alrededor de 250 unidades durante los años siguientes, antes de que Vilaséca abandonara la producción en 1978. Muchas máquinas de competición no sobrevivieron completas al ser reutilizadas como base para temporadas posteriores, lo que eleva el valor histórico de cualquier 950 SS original.
Es el testimonio dorado de una época en la que un concesionario audaz podía competir de tú a tú contra las grandes fábricas, desarrollar su propia ingeniería y transformar una superventas en una leyenda con nombre y carácter propios.
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 15 de agosto de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-japauto-950-ss/.
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