Crónica y fotos de JUDAS PRIEST + AIRBOURNE + DIRKSCHNEIDER en Valencia

Jueves 20 de Agosto de 2026 – Roig Arena – Valencia
Los que somos fervientes seguidores del heavy metal tenemos ciertas citas marcadas a fuego en el calendario. Eventos que nos ilusionan al enterarnos de su celebración, que compramos la entrada nada más sale a la venta y que conforme se acerca la fecha, podemos notar ese nerviosismo que poco a poco se va apoderando de nosotros. Todo eso es lo que muchos (donde me incluyo) hemos estado experimentando desde que salió la noticia de las fechas en España de JUDAS PRIEST, acompañados además por dos bandas invitadas de lujo.
La banda, arquitectos y creadores de un género musical, llevan más de medio siglo defendiendo la fe, incansables e inalterables. Son generaciones las que acuden a sus conciertos, demostrando que su veteranía les ha traído legiones nuevas de seguidores y que aún tienen mucho por decir en un mundo donde hay ingenuos que se atreven a decir que el heavy metal está muerto y es cosa del pasado.
Este jueves Valencia se convirtió en la capital mundial del heavy metal. Pamplona le pasaba el testigo después de que los británicos arrasaran allí con el éxito esperado. A mí me regocija que este tipo de ciudades alberguen estos conciertos y que los promotores vean más allá de las dos típicas ciudades. Valencia llevaba años en el ostracismo de este tipo de giras pero ahora la ciudad vuelve a estar en la primera línea. Daba gusto ver autobuses llegados de otros puntos del país, que el día antes del concierto se pudieran ver por las calles personas vistiendo con camisetas de las bandas o que el mismo día los autobuses y bares de la zona estuvieran a rebosar de amantes del heavy metal que se reunían para un mismo objetivo. Son cosas que a este redactor le emocionan. Además, el heavy metal empezó antes del concierto con la tormenta con truenos y rayos que se desató durante toda la tarde, refrescando un poco el infernal verano que se está viviendo en la capital del Turia.
En toda su larga carrera JUDAS PRIEST han actuado únicamente 3 veces en Valencia: en 2002, con el vocalista Tim “Ripper” Owens a las voces en que es posiblemente el momento más bajo en la trayectoria de la formación, en 2004 con la reunión con Rob Halford y ahora en este “Faithkeepers tour”. Poder ver a una de tus bandas favoritas en tu ciudad siempre añade un plus de emoción y poder encontrarte con amigos, conocidos y reunirte con ellos antes transforma el concierto en un ritual que convierte lo que para muchos es un simple concierto en una experiencia.
El acceso al Roig Arena fue rápido y una vez acomodados y con una puntualidad pasmosa, daban inicio los conciertos de 3 agrupaciones que salieron a darlo todo y que están en diferentes momentos de su carrera.
He hablado de la impronta que JUDAS PRIEST han dejado en el género, pero otra banda indispensable para entender el sonido del heavy metal son ACCEPT y el que otrora fuera su vocalista, el gran Udo Dirkschneider, el cual lleva años en solitario defendiendo tanto el material de su anterior banda como el propio, pero para esta ocasión venía a interpretar los clásicos atemporales de ACCEPT, lo cual siempre es una apuesta segura.
Con las luces apagadas y la primera ovación de la noche, la banda irrumpía en el escenario para comenzar ese desfile de himnos con “Fast as a Shark”, pieza que también es pilar del speed metal. La sola presencia de Udo sobre el escenario ya inspira respeto en los asistentes y su trabajo a las voces fue más que solvente. Lástima que el sonido no fuera el mejor, sonando su voz en todo momento por debajo del resto de instrumentos y donde el alto volumen de la batería se comía todo.
“Living for Tonite” continuó con este desfile de himnos pese al mal sonido. Como digo, Udo cumplió en el terreno vocal. A sus 74 años sigue siendo un tanque que arrasa con su rasgado y roto timbre y no deja prisioneros a su paso. Además que va acompañado por un buen equipo, comenzando por su propio hijo Sven a la batería, que hace tiempo que acompaña a su padre y realiza un trabajo espectacular. A las guitarras tenemos a Alen Brentini y Dee Dammers. Desgraciadamente, no pudimos contar con la presencia de Peter Baltes, también ex- ACCEPT y desde hace unos años compañero de Udo en el proyecto, el cual semanas antes sufrió un altercado en directo sufriendo una lesión y siendo sustituido por Alex Jansen.
“Midnight Mover” continuó repasando ese gran trabajo que es “Metal Heart” siendo el disco del cual más canciones tocaron y con el Roig Arena cantando su potente estribillo. “Breaker” por su parte nos trajo un corte más acelerado y rabioso, con un Udo que siempre ha sido poco comunicativo pero que naturalmente, nos dedicó unas palabras que lograron caldear el ambiente.
La épica “Metal Heart” no podía faltar a esta fiesta. Es una de esas canciones que ya sobrepasan los 40 años desde su creación y siempre se ha mantenido en los repertorios. Es capaz de poner en pie a miles de personas y hacer corear la parte central del solo, con esa adaptación de “Para Elisa” de Beethoven. Uno de los puntos álgidos de la actuación de DIRKSCHNEIDER.
“Up to the Limit” mantuvo bien alto el listón para que después el propio Sven diera un pequeño speech desde la batería para darnos las gracias por el apoyo. Se nota que es hijo de Udo y que ha heredado ese carisma. Además se le nota disfrutar en el escenario, algo que sin duda también es algo que viene de familia.
Fue en “Princess of the Dawn” donde pude notar una ligera mejoría en el sonido. La canción es otra de las inamovibles en este tipo de setlists y donde aprovecharon para hacernos corear la melodía principal de la canción, algo que siempre aporta cierto nexo entre banda y público pero que se alargó en demasía. Cuando tienes únicamente 45 minutos de concierto, se debería priorizar el eliminar ese tipo de recursos para dar cabida a otras canciones.
Algo parecido pasó con el último tema del concierto, “Balls to the Wall” himno del heavy metal que naturalmente, no podía faltar a la cita. Todos la cantamos con convicción y en el clímax de la misma Udo nos pidió hacer el símbolo de la victoria y corear de nuevo su melodía, alargando su duración. Un final apoteósico donde Udo y sus huestes celebraron con Valencia esos clásicos atemporales y que ya dejó el listón bien alto para lo que estaba por venir.
Fast as a Shark
Living for Tonite
Midnight Mover
Breaker
Metal Heart

Up to the Limit
Princess of the Dawn
Balls to the Wall
Los australianos fueron elegidos para unirse a este cartel de infarto y creo que la elección no pudo ser mejor. No es la primera vez que oigo comentarios negativos hacia la banda formada por los hermanos O’ Keffe: que si son una copia barata de AC/DC, que si son poco originales, que sus conciertos son siempre iguales… Yo los habré visto como 5 veces y he de decir que no me canso de verlos y que estoy muy en desacuerdo con algunas de esas declaraciones. Es cierto que la banda abusa de ciertos recursos en directo, pero siempre funcionan. AIRBOURNE siempre se han caracterizado por mostrar el lado más salvaje y gamberro del rock and roll. No buscan dar conciertos refinados o donde lo musical destaque, ellos están ahí por el show, por traernos fiesta, desenfreno, cerveza y decibelios. Es imposible no dejarse llevar por sus estribillos facilones, su electrizante sonido y su buen rollo y creo que en eso son auténticos expertos.
El lanzamiento de su próximo álbum homónimo es más que inminente y vinieron a adelantarnos un par de esos temas junto a otros ya conocidos. Con la intro de la banda sonora de “Terminator” el cuarteto hizo acto de aparición, con un Joel O’ Keffe ya descamisado preparado para arrasar con todo, cosa que ya hizo con los primeros acordes de “Gutsy”, una de las piezas que formarán parte del citado nuevo disco. El sonido mejoró respecto a DIRKSCHNEIDER pero aún se escuchaba algo saturado, cosa que fue solucionándose con el paso de su actuación.
“Too Much, Too Young, Too Fast” del primer trabajo de los australianos ya puso las cartas sobre la mesa y el espectáculo dio inicio. Joel es un todoterreno capaz de cantar, tocar la guitarra y correr por un escenario que se le quedaba pequeño, siendo apoyado a los coros por el guitarrista Brett Tyrrell y en la sección rítmica ese engrasado y efectivo combo formado por Justin Street al bajo y Ryan O’ Keffe a la batería.
“Back in the Game” es una de mis canciones favoritas de AIRBOURNE la cual además aceleraron respecto a su versión de estudio, sonando más afilada y alocada. Con “Ready to Rock” llegó uno de los momentos esperados del show, con Joel bajándose al público a hombros de un pipa para tocar la guitarra y abrir latas de cerveza a cabezazos. Un rito que ya es tradición en sus espectáculos. Como digo, es algo que esperas y que si ya has visto a la banda varias veces no sorprende, pero a mí me sigue pareciendo puro rock and roll y actitud, no me canso de verlo, al igual que no me canso de ver ciertas películas o re leerme mis libros favoritos.
“Breakin’ Outta Hell”, ya con Joel de nuevo en el escenario, seguía desatando el furor, ahora haciendo rugir nuestras gargantas con su estribillo y sin darnos tiempo a un respiro, con la banda rascando cada segundo para aprovechar sus minutos de actuación.
“Live it Up” seguía subiendo las pulsaciones y ahora en el escenario se montó ese improvisado “Lemmy’s Bar” para que Joel empezara a repartir cervezas entre el público lanzándolas varios metros por delante y dar ese siempre merecido homenaje a Lemmy Kilmister, líder de MOTÖRHEAD y que fue mentor de la banda en sus comienzos, por lo que ellos jamás se olvidan de rendirle tributo en cada concierto que realizan.
Joel nos preguntó si estábamos vivos y que jamás dejemos de mantener vivo al rock para presentarnos el segundo tema nuevo del disco, “Alive After Death (Last Plane Out)” que se notó que aún no era conocida por gran parte del público. Eso cambió rápidamente al escucharse los primeros acordes de “Runnin’ Wild” con ahora el público saltando y dejándose la voz en el que es el tema más conocido de unos AIRBOURNE que estaban dando sus últimos coletazos de la noche pero que tuvieron tiempo para pedir un grito por JUDAS PRIEST y cerrar un show donde el público era un miembro más del grupo. Puede que a muchos la propuesta de AIRBOURNE les aburra o les parezca repetitiva, pero yo opino que son la máxima expresión de lo que un concierto de rock and roll debe ofrecer: buenas canciones, fiesta, un público saltando y sudando y desenfreno colectivo. Y en esto AIRBOURNE son referentes.
Gutsy
Too Much, Too Young, Too Fast
Back in the Game
Ready to Rock
Breakin’ Outta Hell
Live it Up
Alive After death (Last Plane Out)
Runnin’ Wild
Ahora sí, tras las sendas descargas de DIRKSCHNEIDER y AIRBOURNE, llegaba el momento de que los Dioses del Metal sentaran cátedra sobre Valencia. El escenario estaba cubierto por un telón presidido por la cruz que lleva siendo el símbolo de la banda durante décadas y rodeándolo las portadas de todos los discos de la banda… excepto dos. ¿Adivináis cuáles? Una lástima que la banda borre del legado que esos dos álbumes que son también parte de su historia. Polémicas aparte, la ya tradicional canción de BLACK SABBATH “War Pigs” anunciaba el comienzo del concierto, con el telón ya cayendo y desatando una ovación mezcla de emoción, expectación y devoción por la que es la banda que mejor simboliza el heavy metal.

“You’ve Got Another Thing Comin’” fue la canción encargada de inaugurar la ceremonia metálica. Quizás es un corte extraño para abrir sus conciertos, normalmente relegado a la parte final del repertorio, pero sirve para que Rob Halford caliente la voz y tengamos ya el primer bofetón en la cara en forma de clásico.
Teníamos sobre el escenario tras los parches al incombustible Scott Travis, motor de la banda y uno de los bateristas más icónicos del heavy metal, al siempre estático pero funcional Ian Hill al bajo, a las guitarras a Andy Sneap y Richie Faulkner, este último culpable de revitalizar a la banda hace ya 15 años y que le brindó una nueva juventud a los británicos… pero faltaba alguien. Segundos después, la figura de Rob Halford hacía acto de presencia, con una nueva ovación llenando el Roig Arena. Halford es un icono y un verdadero referente. En una época en la que influencers llenan las redes sociales ejerciendo como falsos profetas de modas vacías y productos caducos, él hace décadas, sin imponerlo, le dio al heavy metal una estética y una filosofía. Tomando como referencia la estética biker y los artículos sado masoquistas de las tiendas más turbias del Londres de los 70, se sacó de la manga una imaginería donde el cuero, las tachas y las cadenas son ya parte de la propia música. Y así irrumpió él, encuerado y luciendo sus mejores galas junto a sus compañeros, dejando claro que ellos son el heavy metal y que Valencia hoy era la ciudad elegida para su espectáculo.
Sobre el vocalista, decir que estuvo mayúsculo. Aún no soy capaz de entender cómo a sus 74 años canta ahora mejor que hace 20. Si bien es cierto que algunas canciones las han bajado de tono o adaptado a su capacidad actual, las interpretó todas a la perfección, con menos arreglos o apoyos desde la mesa de sonido que en ocasiones anteriores donde lo he visto (y con esta van siete). Que en 2026 podamos seguir disfrutando en directo de JUDAS PRIEST y a este nivel, es sin duda algo inaudito y digno de estudio.
“Metal Gods” puso a saltar a los presentes, dándonos el segundo himno del concierto, con esas pantallas proyectando a esos seres metálicos y la mítica portada de “British Steel”, el álbum que supuso un cambio en el heavy metal y en la carrera de los británicos, disco seminal del género del cual fueron bastantes las canciones que sonaron del mismo durante la noche y por algo será.
Hubo unos segundos de calma para que Halford, maestro de ceremonias, nos diera las buenas noches y dijera su ya mítico “The Priest is back” para dar paso a “Breaking the Law” y generar un éxtasis colectivo. Estamos ante una canción que suena en las radios de rock comerciales, en garitos y bares, que muchas bandas noveles han tocado en sus conciertos… pero cuando la escuchas en directo por sus creadores, no puedes dejar de sonreír y dejarte llevar por su riff tallado ya en piedra y su mensaje de rebeldía e inconformismo. Magia.
La banda además está de celebración, pues en 2026 se cumplen ni más ni menos que 50 años de la publicación de su segundo álbum de estudio, “Sad Wings of Destiny” y por supuesto tal efeméride merecía un homenaje, por lo que la banda para la ocasión recuperó para su repertorio “The Ripper”
Como digo, esta era la séptima vez que veía en directo a JUDAS PRIEST y la primera vez que la escuchaba en vivo, muestra de que la banda posee himnos y clásicos para no repetirse y que saquen del banquillo esta joya era para mí un regalo y más cuando la interpretaron de una manera tan magistral, con esas guitarras gemelas y un Halford descomunal, que se crecía con cada palabra.
Para mí uno de los momentos más especiales del concierto fue cuando dieron paso a “The Sentinel” una de mis piezas favoritas de la agrupación y del que es mi disco favorito, “Defenders of the Faith”
No sólo lograron transmitir lo épico y solemne que la canción transmite, sino que consiguieron ponerme los pelos de punta y dejarme alucinando con su ejecución. Estamos ante un corte que tiene partes melódicas, otras más rápidas y agresivas, con cambios de registro vocal, unos solos que son estratosféricos… y todo eso se pudo apreciar. Es verdad que no tenemos sobre el escenario a K.K. Downing ni a Glenn Tipton, los que verdaderamente forjaron este tema a golpe de riff, pero Faulkner y Sneap dieron la talla e impregnaron con su estilo una canción que brilló y que además se vio reforzada por la labor de Travis a la batería. Halford simplemente estuvo apoteósico, pero para mí el momento álgido llegó con los solos de guitarra que los dos hachas despacharon sin problema alguno, reforzando ese recurso de guitarras dobles que el heavy metal popularizó. Y pensar que hace unos años quisieron seguir únicamente con un solo guitarrista…
La siguiente sorpresa en el repertorio llegó con “Desert Plains” del divisorio disco “Point of Entry” cuya inclusión me pareció más que acertada, dejando sitio a discos y temas que en otras giras no tienen protagonismo y esta vez, sin material nuevo que presentar, dan cabida. En directo tiene otra vibra y nos ayudó a relajarnos y mostrar ese lado más hard rock que JUDAS PRIEST ha mostrado en diferentes ocasiones. Además, los que ya hemos tenido el placer de ver en directo a los metal gods en varias ocasiones, agradecemos este tipo de guiños. Decir también que en el solo Faulkner volvió a dejar su impronta y a dejar claro que él es ahora el guitarrista líder de la banda, teniendo ocasiones para moverse, hacer poses en el escenario y disparar solos que son delicia, apoyando a Halford en el escenario cuando es menester.
Tocaba ahora repasar el material más reciente de su discografía con “Lightning Strike”, otra manera de hacernos ver que en su etapa más reciente son capaces de firmar temas que están al nivel de lo que realizaron en los 80 y que para ellos vivir de las rentas no es una opción. De hecho, ya han anunciado que se viene nuevo disco y si está al nivel de lo que nos llevan ofreciendo, bienvenido sea.
Otro disco que está celebrando aniversario es “Turbo”, que llega a los 40 años de su creación y naturalmente no podía faltar ese hit que es “Turbo Lover” en esa época donde JUDAS PRIEST quisieron apostar por un sonido más suavizado, guitarras sintetizadas y canciones melódicas y que en su día fue vilipendiado por un gran número de seguidores, pero que el tiempo ha puesto en su lugar. A mí me hubiera gustado que tocaran algún tema más del disco aprovechando el aniversario, como “Out in the Cold” o “Locked In” pero por desgracia eso no pasó. Aún así el poder cantar este tema y corear su estribillo sigue siendo algo de lo que no me canso. Además, todo se vio potenciado por las proyecciones de la pantalla y ese juego de láseres que no pararon de dispararse en todo el show. Poco he mencionado hasta ahora la puesta en escena que, sin recurrir a grandes producciones como hinchables, pirotecnia o columnas de fuego, logra transmitir esa atmósfera metálica e industrial de la Inglaterra de los 80 que marcó el carácter de sus miembros.
Con “Steeler” volvían a dar un salto al “British Steel” pero ofreciendo una canción que es una verdadera rareza, siendo otro regalo para los muy cafeteros y donde podrían haber tirado de los clásicos de siempre, pero para esta gira han optado por hacer algo de arqueología y desempolvar temas que están poco oídos, así que es de agradecer. Además, en directo me sonó mejor que en estudio, con ese momento de duelo de guitarras entre Sneap y Faulkner y con Travis y Hill apoyando de fondo con un muro sonoro.
Naturalmente Halford también quiso tener unos minutos para conectar con el público y sentado en un taburete en un rincón del escenario, como si fuera un maestro a punto de dar una lección, empezó a intercambiar con nosotros melodías vocales, afinando nuestras gargantas y creando ese nexo entre público y artista.
“Killing Machine” es otro de esos discos que en mi opinión merecen más crédito y que también rescataran del olvido la genial “Delivering the Goods” para esta gira vuelve a dejar en claro que si hay algo que les sobra a JUDAS PRIEST, son temazos. Buen repertorio y genial selección que nos hacía a muchos tachar de nuestra lista canciones que nunca habíamos escuchado en vivo.
Tocaba regresar al presente con “Panic Attack” y dar otro contundente golpe sonoro en uno de los cortes más heavys que JUDAS PRIEST han compuesto en los últimos años. Aquí se pudo ver a Halford recurrir al teleprompter en un par de ocasiones pero vamos, esto se le puede pasar por alto a un Halford que reitero que con la edad que tiene, nos dio una interpretación de 10, mejorando cada vez que lo veo en directo y eso es algo que no se puede decir de muchos de los vocalistas de su generación.
“Victim of Changes” es otra de esas piezas que no importa las veces que la escuche en directo, siempre va a despertar en mí una serie de emociones. Esas guitarras gemelas iniciales, esos riffs afilados y Halford… qué decir a estas alturas, supo dominar la canción, sabiendo dónde y cuándo tenía que apretar, dónde ceder y cuándo soltar esos agudos que todavía me dejan alucinando. Una de sus mejores interpretaciones de la noche. El ángel de la portada del mítico disco de fondo presidiendo y en el momento del solo Faulkner volvió a brillar con luz propia. Los compases finales, con ese desgarrador grito, volvió a ponerme los pelos de punta. Señoras y señores, JUDAS PRIEST en estado puro en pleno 2026. Todos en pie y quien todavía dude de ellos o diga que esto no son JUDAS PRIEST, que se prepare a ser juzgado por herejía.
“Halls of Valhalla” recuperaba el disco “Redeemer of Souls” ahora con las pantallas mostrando una temática vikinga y que quizás en mi opinión fue la canción más floja del repertorio, pero que logró transmitir esa épica y con la inclusión de tímidos guturales que aportaron más empaque a la canción.
Una intro donde las pantallas mostraban una ciudad desolada ya nos ponía en situación para lo que se venía. Efectivamente, Travis a la batería, arrancaba el mítico solo introductorio de “Painkiller” para convertir el Roig Arena en la quintaesencia del heavy metal. Gente haciendo headbanging, otros air guitar, gargantas cantando las estrofas… pura potencia donde Travis, con 64 años, sigue estando sublime y capaz de tocar esta canción tan exigente sin despeinarse, así que tiene desde aquí mi más sincera admiración. Si es cierto que sonó algo realentizada, pero comprensible, ya que se sacrificó velocidad a cambio de técnica, y vi a Halford cantándola más cómodo, comparado con veces anteriores donde tenía que retorcerse y terminar casi en el suelo para llegar a ciertos tonos, pudiendo ahora verlo sufrir menos. Los solos fueron naturalmente de lo mejor de la canción, con Faulkner y Sneap demostrando por qué se ganaron su puesto en JUDAS PRIEST. El Painkiller llegó a Valencia y la arrasó hasta los cimientos.

Unos breves segundos de calma daban paso a la intro “The Hellion” pieza instrumental que fue coreada por las miles de voces y servía para dar paso a “Electric Eye” otra de esas canciones que pueden servir para enseñarle a alguien de otro planeta o de otra realidad alternativa qué es el heavy metal. Guitarras que cortan el viento, riffs asesinos y melodías que puedes corear una y otra vez.
El sonido de un motor ya nos adelanta que llegamos a uno de los rituales en los conciertos de JUDAS PRIEST. Se levanta una puerta y ahí está Halford, montado en una Harley Davidson haciéndola rugir a su antojo, lleno de cuero, gorra y en los dientes una fusta de cuero. Imagen que es ya un icono y se graba a fuego en nuestros cerebros. El Metal God sigue aquí y ojalá esta imagen se repita por muchos más años.
Y a su orden, “Hell Bent for Leather” da inicio a los bises, dándonos otra canción inmortal y con el bueno de Rob fustigando a Sneap para risa de muchos. Como colofón, “Living After Midnight” nos hace saltar y cantar su estribillo para despedirnos entre vítores de unos JUDAS PRIEST que son incombustibles, que han dado un concierto que difícilmente se olvidará y que está en lo alto de todas las veces que los he visto en directo.
Con un “Gracias Valencia” y en la pantalla proyectándose “The Priest will be back”, Halford se quedaba sólo en el escenario, absorbiendo los aplausos y ovaciones y dejando claro que sigue ostentando el título de Metal God por derecho propio. Ojalá esta estampa se siga repitiendo muchas veces.
Gracias por esta experiencia y larga vida a los Dioses del Metal.
You’ve Got Another Thing Comin’
Metal Gods
Breaking the Law
The Ripper
The Sentinel
Desert Plains
Lightning Strike
Turbo Lover
Steeler
Delivering the Goods
Panic Attack
Victim of Changes
Halls of Valhalla
Painkiller
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.
Nota original publicada en el portal de rafabasa.com el 22 de agosto de 2026: https://www.rafabasa.com/2026/08/22/cronica-y-fotos-de-judas-priest-airbourne-dirkschneider-en-valencia/.
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