Los coches eléctricos hacen perder millones a Japón y ya hay una solución sobre la mesa del Gobierno: pasar la factura a las motos

Las motos podrían convertirse en unas de las grandes afectadas por un cambio en la fiscalidad del transporte que vuelve a generar debate en Japón. El país asiático ha puesto sobre la mesa diferentes alternativas para financiar sus carreteras y una de las posibilidades consiste en cobrar a los conductores en función de la distancia que recorran, independientemente de que utilicen un vehículo de gasolina o eléctrico. La propuesta responde a un problema que también afecta a otros países: los coches eléctricos no consumen gasolina y, por tanto, no contribuyen a la recaudación de los impuestos aplicados a este combustible. Sin embargo, la posibilidad de introducir un gravamen por kilometraje también plantea dificultades para los propietarios de motocicletas, especialmente para quienes las utilizan diariamente como herramienta de trabajo o necesitan recorrer grandes distancias para desplazarse. Las motos podrían quedar incluidas en un nuevo sistema de tributación por kilometraje. Un impuesto que lleva más de 50 años en Japón y un nuevo sistema que ya funciona en Estados Unidos El debate fiscal japonés está relacionado con la eliminación de un recargo sobre la gasolina introducido en la década de 1970 que, pese a su carácter inicialmente provisional, permaneció vigente durante más de medio siglo. Su supresión, efectiva desde el 31 de diciembre de 2025, ha reabierto la discusión sobre cómo garantizar los ingresos destinados a las infraestructuras viarias, especialmente ante el avance de la electrificación y la reducción progresiva del consumo de combustibles fósiles. Una de las alternativas debatidas consiste en establecer una cantidad fija por cada kilómetro recorrido, una fórmula que ya tiene un precedente en Estados Unidos. El estado de Oregón dispone del programa OReGO, que permite a los conductores participantes pagar en función del uso que hacen de las carreteras en lugar de contribuir exclusivamente mediante los impuestos sobre el combustible. Este sistema establece una tarifa por milla recorrida y contempla diferentes procedimientos para registrar la distancia realizada por cada vehículo. No obstante, su posible implantación en Japón también abre un debate sobre las diferencias entre los conductores. Los residentes de las zonas rurales y los profesionales que dependen de sus vehículos podrían afrontar una mayor carga económica que quienes realizan desplazamientos cortos o disponen de alternativas de transporte público. Esta circunstancia afectaría tanto a los propietarios de automóviles como a transportistas, taxistas y repartidores, cuyos vehículos acumulan numerosos kilómetros durante su actividad diaria. Las motos eléctricas también podrían verse afectadas, pero Japón tiene otro problema que resolver En el caso de las motocicletas, la aplicación de un impuesto por kilometraje plantea dificultades adicionales relacionadas con el control de las distancias recorridas. Una posibilidad sería utilizar dispositivos de registro instalados en los vehículos, aunque su adaptación a las motos obligaría a tener en cuenta las limitaciones de espacio, las vibraciones y la exposición al agua. Además, la instalación y el mantenimiento de estos equipos podrían representar un coste adicional para los propietarios. Japón busca alternativas tras eliminar un recargo sobre la gasolina vigente durante décadas. El sistema japonés de inspecciones técnicas introduce otra complicación, ya que las motocicletas de hasta 250 cc están exentas de las revisiones periódicas conocidas como shaken. Esto dificultaría utilizar dichas inspecciones para comprobar el kilometraje de una parte del parque de motocicletas y obligaría a estudiar procedimientos alternativos. La situación también afectaría a las motos eléctricas, que podrían quedar incluidas en un sistema de tributación por distancia recorrida pese a no consumir carburantes. En cualquier caso, la introducción de este gravamen sigue siendo una posibilidad debatida y no una medida aprobada. De hecho, durante una comparecencia parlamentaria celebrada el 29 de mayo de 2026, la ministra de Finanzas japonesa reiteró que el Gobierno no estaba estudiando concretamente la implantación de un impuesto basado en el kilometraje. Japón todavía no ha establecido una tarifa, un calendario de aplicación ni un procedimiento para incluir a las motocicletas, por lo que su posible entrada en vigor continúa sin estar confirmada.



Nota original publicada en el portal de hibridosyelectricos.com el 1 de octubre de 2026: https://www.hibridosyelectricos.com/motos/coches-electricos-estan-haciendo-perder-millones-gobierno-japon-ya-hay-solucion-sobre-mesa-pasar-factura-motoristas_89489_102.html.
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