¿Hasta cuándo? Las calles no deben ser trampas mortales: Exigencia al Ayuntamiento de Hermosillo
¿Hasta cuándo? Las calles no deben ser trampas mortales: Exigencia al Ayuntamiento de HermosilloPara quien se mueve en dos ruedas en nuestras calles, el camino no perdona. Los que rodamos sabemos que andar en moto exige concentración al cien, equipo de protección y respeto a las reglas viales. Pero hay algo contra lo que ninguna pericia ni chamarra con protecciones te salva: la negligencia de quien tiene la obligación de mantener el asfalto seguro.
El caso de Pablo Reyes, quien terminó en la cama de un hospital requiriendo cirugía urgente tras caer en una zanja abierta y sin señalamiento alguno en el cruce de Bulevar Hidalgo y Galeana, no es un simple descuido; es una omisión negligente que pone en riesgo vidas.
Para un automóvil, una zanja o un bache mal parchado puede representar una llanta ponchada o daño mecánico. Para el motociclista, significa salir proyectado contra el pavimento, una fractura grave o no llegar a casa. De madrugada y a oscuras, una hendidura profunda sin conos, sin cinta amarilla y sin una sola luz o aviso preventivo se convierte, lisa y llanamente, en una trampa mortal.
El llamado directo a las autoridades municipales:Señalización preventiva y abanderamiento real de obras: No es suficiente aventar montículos de tierra o dejar escombros. Toda obra vial, corte de tubería o hendidura en el pavimento debe estar debidamente delimitada con señalamientos reflejantes e iluminación visible a distancia, especialmente durante la noche.
Reparaciones bien hechas y a tiempo: Es inaceptable que zanjas y zanjones queden abiertos durante días o semanas. El asfalto debe reencarpetarse y compactarse a nivel de rasante para garantizar una rodada segura.
Responsabilidad ante el daño: La integridad de las personas está de por medio. La autoridad municipal no puede desentenderse cuando la falta de mantenimiento y supervisión de las vialidades provoca accidentes graves y gastos médicos a los ciudadanos.
A la comunidad motociclista y a la ciudadanía en general: no podemos normalizar tener que torear trampas en la calle ni circular con el temor constante de un accidente por causas ajenas al manejo. Exigir vialidades seguras y bien señalizadas no es un favor, es un derecho humano y vial básico.
Menos pretextos en las oficinas y más supervisión real en el asfalto.



