Esta naked tiene un motor que parece imposible: un V8 de Yamaha R1 con 334 CV

– La PGM V8 utiliza dos bancadas de Yamaha R1 para crear un motor de ocho cilindros.
– Su propulsor de 1.996 cc desarrolla 334 CV y 214 Nm de par máximo.
– Declara 242 kilos con el depósito lleno y su precio ronda los 160.000 euros.
334 CV en una moto ya son muchos caballos. Pero la PGM V8 tiene algo que la hace todavía más especial: su motor nace de combinar dos bancadas de cilindros de una Yamaha R1 de 2004. El resultado es una máquina de casi 2.000 cc, ocho cilindros y un precio que ronda los 160.000 euros.

Detrás de esta locura mecánica está Paul G. Maloney, un ingeniero australiano con experiencia como mecánico de Superbikes. Lleva más de una década trabajando en este proyecto y, aunque la PGM V8 no es precisamente una moto que veamos a menudo, sigue siendo una de las creaciones más peculiares que ha dado el mundo de las dos ruedas.
La PGM V8 empezó a darse a conocer en 2015 y se fabrica de forma artesanal en Australia. Su creador la presenta como la moto de producción más potente del mundo, aunque aquí conviene hacer una puntualización: no hablamos de una moto fabricada en grandes cantidades.
Maloney no empezó directamente con la Yamaha. En sus primeros pasos utilizó dos bancadas de cilindros de una Kawasaki Ninja ZX-7 RR para construir un motor V8 de unos 1.500 cc. Aquella solución le sirvió para avanzar con el proyecto, pero terminó buscando una base que le permitiera aumentar la cilindrada.
La encontró en la Yamaha R1 de 2004. El motor de aquella generación tenía una característica que encajaba con sus planes: las bancadas de cilindros y el cárter podían separarse. Así podía aprovechar buena parte de la mecánica original para construir un propulsor completamente distinto.
Y aquí está la gracia de la PGM. No se trata de colocar dos motores completos uno junto al otro y dar el trabajo por terminado. Maloney tuvo que diseñar piezas específicas para que todo funcionase como una sola unidad. El cigüeñal y el cárter, por ejemplo, son de fabricación propia, mientras que los pistones, las bielas y las culatas proceden de la R1.

Las dos bancadas forman una V a 90 grados y dan lugar a un motor de 1.996 cc. También conserva una peculiaridad de aquella Yamaha: sus cinco válvulas por cilindro. Como hay ocho cilindros, la cuenta sale a 40 válvulas, una configuración que hoy resulta poco habitual incluso en motores deportivos.
Vamos con los números, porque son los que explican por qué esta australiana llama tanto la atención. El motor entrega 334 CV a 12.800 rpm y alcanza un par máximo de 214 Nm a 9.500 rpm. Son cifras muy serias para una motocicleta y están muy por encima de lo que ofrecen las naked convencionales.
Para alimentar los ocho cilindros, Maloney utiliza ocho cuerpos de mariposa Mikuni de 45 milímetros. La gestión electrónica corre a cargo de una centralita MoTeC M130, adaptada a las necesidades de este motor. También se ha desarrollado un escape específico, fabricado en titanio y suministrado por Akrapovič, que termina elevado en la parte trasera.
La transmisión tampoco tiene demasiado misterio sobre el papel: caja de cambios de seis velocidades, embrague multidisco bañado en aceite y cadena para llevar la potencia a la rueda trasera. Esta última utiliza un neumático de 190 milímetros, una medida que encaja con las prestaciones de la moto.
Lo más llamativo llega cuando miramos la báscula. La PGM V8 declara 242 kilos con el depósito lleno, que tiene una capacidad de 16,5 litros. No es una pluma, evidentemente, pero tampoco se dispara de peso teniendo en cuenta que lleva un V8 de casi dos litros. Conseguirlo ha exigido trabajar tanto en el motor como en el resto de la estructura.

El bastidor no procede de ninguna Yamaha. Maloney diseñó uno específico para la PGM V8, con una estructura multitubular de acero al cromo-molibdeno y una parte trasera de aluminio mecanizado por CNC. El motor forma parte del conjunto estructural, mientras que el basculante sí se ha tomado de la R1.
En las suspensiones aparecen dos nombres conocidos: Öhlins y Marchesini. Delante monta una horquilla invertida FGRT301 y detrás un amortiguador TTX Mk2, ambos regulables. Las ruedas son de aluminio forjado y los frenos recurren a pinzas Brembo GP4.
Es decir, que no se han limitado a meter un motor enorme en un chasis cualquiera. Buena parte del trabajo consiste precisamente en conseguir que todo lo demás esté a la altura de esa mecánica. Eso sí, hay una ausencia que sorprende cuando repasamos el equipamiento: la PGM V8 no lleva ABS.
Llegados a este punto, queda la pregunta del precio. Las cifras publicadas hasta ahora sitúan su tarifa inicial en unos 180.000 dólares, alrededor de 160.000 euros al cambio. Para un potencial comprador en España, además, habría que comprobar las condiciones de homologación antes de pensar en matricularla y utilizarla por carretera.
No es una moto para todos los bolsillos ni pretende serlo, pero su motor explica por qué sigue despertando curiosidad tantos años después de su aparición.
Nota original publicada en el portal de todocircuito.com el 19 de octubre de 2026: https://www.todocircuito.com/noticias/43231-esta-naked-tiene-un-motor-que-parece-imposible:-un-v8-de-yamaha-r1-con-334-cv.html.
#MotociclismoyRocknroll #Motociclismo #Rocknroll #Motos #Musica #Siguenos



