KTM 790 Duke 2026: una Naked que despierta en las curvas

La historia de la KTM Duke comenzó en 1994, cuando la marca austriaca presentó la primera motocicleta con este nombre. Aquella primera Duke utilizaba un monocilíndrico de 609 cc y mezclaba elementos provenientes del mundo Supermoto con una filosofía de motocicleta de calle. Tenía un diseño minimalista, el chasis expuesto y una personalidad que rompía con lo que tradicionalmente se esperaba de una moto de carretera. La fórmula funcionó. En 1999 apareció la Duke II, más potente y con un diseño todavía más afilado. KTM explica que aquella evolución ayudó a sentar las bases del segmento naked dentro de su gama de calle y abrió el camino para que la familia creciera con diferentes cilindradas y configuraciones de motor. Más de tres décadas después, la filosofía sigue siendo reconocible: una motocicleta desnuda, directa y enfocada en la conexión entre piloto y máquina. La 790 Duke 2026 es una de las expresiones modernas de esa idea.
Un diseño que deja la mecánica a la vista
La 790 Duke no intenta esconder lo que es. Al contrario: buena parte de su atractivo está precisamente en mostrar la estructura y los componentes que hacen posible su comportamiento. El chasis de acero al cromo- molibdeno utiliza al propio motor como elemento estructural, una solución que no solamente contribuye a la construcción de la motocicleta, sino que también forma parte de su identidad visual. KTM declara además una distancia entre ejes de 1,475 mm y un peso de 187 kg con el depósito lleno, cifras que ayudan a entender por qué la moto transmite una sensación de agilidad cuando se le exige cambiar rápidamente de dirección. En vivo, la sensación es la de una motocicleta compacta y enfocada. No hay elementos destinados a hacerla parecer una touring ni una adventure. Es una naked y asume completamente esa condición. La calidad percibida también está más relacionada con la función que con el lujo. Los puños ofrecen buen agarre, las palancas transmiten firmeza y las estriberas proporcionan un apoyo sólido cuando comienzas a mover el cuerpo en las curvas. El asiento es relativamente firme, pero durante la prueba no resultó incómodo para el uso cotidiano. Es una característica coherente con el enfoque de la motocicleta: aquí se prioriza la conexión con el camino antes que el aislamiento absoluto de las irregularidades.
Una posición deportiva, pero no extrema
La ergonomía es uno de los puntos que más me gustaron de la 790 Duke porque logra un equilibrio interesante. La posición es claramente deportiva, pero no obliga al piloto a permanecer permanentemente en una postura de ataque. El torso queda ligeramente inclinado hacia adelante y el manillar ancho proporciona bastante palanca para trabajar con la dirección. En ciudad puedes conducirla tranquilamente. No tienes que estar peleando con ella ni adoptando una postura incómoda cada vez que avanzas entre tráfico. Pero basta con llegar a una carretera de curvas para entender por qué KTM eligió esta ergonomía. Cuando aumentas el ritmo, puedes adelantar el cuerpo y utilizar las piernas para trabajar sobre la motocicleta. El manillar permite controlar con precisión la rueda delantera y las estriberas ofrecen un buen punto de apoyo para cambiar de posición. El pasajero cuenta con su propio espacio, aunque esta no es una motocicleta concebida principalmente para pasar horas viajando con dos personas. Y hay que recordar algo fundamental: al tratarse de una naked, la protección aerodinámica es prácticamente inexistente. A velocidades elevadas, el aire en el pecho y el casco se hace sentir con claridad.
Una pantalla que está a la altura de la moto
Para 2026 hay una actualización que quizá no sea la más espectacular visualmente, pero sí resulta importante durante el uso diario: la instrumentación. La 790 Duke incorpora una pantalla TFT de 5 pulgadas y los mandos utilizados en la 990 Duke. KTM señala que esta actualización forma parte de las mejoras tecnológicas de la gama 2026. Durante la prueba, la información se percibe bien distribuida y resulta sencilla de consultar. En una motocicleta con varias asistencias electrónicas, esto es especialmente importante: no quieres perder tiempo buscando qué modo tienes seleccionado o tratando de interpretar la información mientras conduces. La interfaz se siente más moderna y acorde con el resto de la motocicleta.
799 cc que sabe cuándo ser tranquilo y cuándo atacar
Aquí está el corazón de la 790 Duke. El motor LC8c bicilíndrico paralelo de 799 cc desarrolla 95 PS y 87 Nm de torque, asociado a una caja de seis velocidades. Pero más allá de las cifras, lo interesante está en cómo entrega esa potencia. En ciudad me sorprendió lo manejable que resulta. Aunque estamos hablando de una moto con prestaciones serias, el motor no obliga a conducirla constantemente a altas revoluciones. Puedes desplazarte entre el tráfico con relativa tranquilidad y utilizarla perfectamente como motocicleta de uso cotidiano. La personalidad comienza a cambiar cuando llegas a la zona media del tacómetro. Ahí aparece una buena cantidad de torque y basta con abrir el acelerador para que la 790 Duke responda con decisión. No necesitas llevarla permanentemente arriba para obtener aceleraciones contundentes. Después, en la parte alta del régimen, vuelve a cambiar de carácter y continúa empujando con fuerza. Para mí, la zona más disfrutable está precisamente entre medias y altas revoluciones: es ahí donde se combina de manera especialmente agradable el torque del bicilíndrico con la potencia disponible. Y está el sonido. El bicilíndrico adquiere una personalidad mucho más agresiva conforme suben las revoluciones. El sonido acompaña la aceleración y contribuye a que la experiencia sea más emocional que simplemente funcional.

Una moto que pide curvas
Si hay un lugar donde la 790 Duke realmente me convenció fue en los tramos de curvas. Durante la prueba la manejé en ciudad, vías rápidas y carretera, incluyendo una zona con bastantes curvas. Y fue ahí donde más disfruté la motocicleta. La primera sensación es que parece más ligera de lo que uno imaginaría por su cilindrada y prestaciones. Entra rápido en las curvas, permite corregir la trayectoria con facilidad y cambia de dirección con mucha agilidad. Conforme aumenta el ritmo, la parte delantera transmite información suficiente para generar confianza.
La sensación es de conexión directa entre lo que haces con el manillar y lo que ocurre con la motocicleta. No necesitas luchar contra ella para colocarla donde quieres. Al contrario: una de sus mayores virtudes es precisamente la facilidad con la que puedes enlazar una curva con otra.
Wp Apex: firmeza que cobra sentido
La 790 Duke utiliza suspensiones WP APEX, un conjunto que está claramente orientado a la conducción deportiva. KTM especifica una horquilla WP APEX 43 y un monoamortiguador WP APEX, con recorridos de 140 y 150 mm, respectivamente. En ciudad se sienten firmes. Los baches pronunciados llegan al piloto con mayor claridad que en una motocicleta pensada para turismo, pero durante la prueba no me parecieron exageradamente duras. La explicación aparece cuando sales a carretera. Al comenzar a enlazar curvas, la suspensión mantiene muy bien la trayectoria y la motocicleta no se descompone fácilmente ante los cambios de dirección. La parte delantera transmite información y permite entender lo que está sucediendo debajo de la rueda. En cambios rápidos de dirección es especialmente ágil. Es importante entender que el compromiso está deliberadamente orientado hacia el asfalto. La 790 Duke puede circular por calles en condiciones normales, pero no busca aislar completamente al piloto de las irregularidades. Su escenario ideal es el pavimento en buenas condiciones y, sobre todo, una carretera con curvas.
Frenos para una moto que acelera así
La capacidad de detenerse tiene que estar a la altura del motor, y en este apartado la 790 Duke responde con un sistema acorde con sus prestaciones. La ficha técnica oficial indica dos pinzas delanteras radiales de cuatro pistones, con discos delanteros de 300 mm, además de un disco trasero de 240 mm. Durante la prueba, la maneta presentó una mordida inicial firme, pero fácilmente modulable. No es necesario aplicar demasiada fuerza para conseguir una desaceleración importante. El freno trasero funciona como un buen complemento. La electrónica también juega un papel importante. La motocicleta cuenta con ABS y ayudas que tienen en cuenta la inclinación, algo especialmente relevante cuando se conduce en carretera de curvas. La combinación permite aprovechar las prestaciones con un margen adicional de asistencia electrónica. En cuanto a la distancia de frenado desde 60 km/h, la estimación de aproximadamente 7 a 10 metros que forma parte de la evaluación debe entenderse como una referencia de esta prueba y no como una cifra oficial de homologación: puede variar considerablemente según el pavimento, neumáticos, temperatura, pendiente, intervención del piloto y condiciones ambientales.
Ciudad durante la semana, curvas el fin de semana
Una de las características más interesantes de la 790 Duke es que no necesitas utilizarla siempre de manera deportiva. En ciudad puede ser una compañera perfectamente utilizable. El motor tiene suficiente elasticidad para desplazarte con tranquilidad y la posición de manejo no resulta extrema. Pero la personalidad cambia cuando abandonas el tráfico urbano. En carretera puedes aprovechar mucho mejor el motor y, cuando aparece una sucesión de curvas, la motocicleta parece encontrar su verdadero propósito. Ahí es donde aparecen la rapidez de dirección, el chasis, la suspensión y la ergonomía trabajando conjuntamente. La 790 Duke no necesita velocidades absurdas para ser divertida. De hecho, una de las cosas que más disfruté fue precisamente poder experimentar su comportamiento a través de la aceleración, los cambios de dirección y la posibilidad de enlazar curvas con precisión.

Electrónica que acompaña, no sustituye
En una motocicleta con 105 CV, la electrónica tiene un papel fundamental. La 790 Duke utiliza gestión electrónica mediante Ride-by-Wire y ofrece diferentes modos de conducción, además de sistemas de asistencia sensibles a la inclinación. KTM incluye Cornering ABS y control de tracción entre las tecnologías disponibles en este modelo. Lo interesante es que estas ayudas no eliminan la personalidad de la motocicleta. La 790 Duke continúa sintiéndose como una moto que quiere ser conducida. La electrónica aporta un margen adicional de control, pero no convierte la experiencia en algo completamente filtrado.
De hecho, parte de la gracia está en poder explorar progresivamente sus capacidades.
¿Es una buena primera motocicleta?
Aquí mi respuesta es clara: yo no la recomendaría como primera motocicleta. No porque sea complicada de manejar. De hecho, una de sus virtudes es precisamente lo manejable que puede resultar. El punto está en sus prestaciones. Estamos hablando de 799 cc, 105 CV y 87 Nm, cif ras que requieren experiencia para aprovecharse de manera responsable. La electrónica ayuda, la entrega puede utilizarse de manera progresiva y la motocicleta puede circular tranquilamente por ciudad, pero eso no cambia el hecho de que es una naked de prestaciones serias. Me parece una opción mucho más lógica para alguien que ya pasó por una motocicleta de menor cilindrada —por ejemplo, una 300, 400 o 500— y ahora busca entrar en una categoría con mayor potencia y capacidades dinámicas.
Prueba activa
Probé la KTM 790 Duke 2026 en diferentes escenarios: ciudad, vías rápidas y carretera, incluyendo una zona con curvas. En ciudad me sorprendió su facilidad de uso. A pesar de la potencia disponible, no se siente como una motocicleta demasiado grande o complicada. En vías rápidas aparece otra faceta. El motor permite realizar rebases con mucha facilidad y deja claro que hay potencia suficiente para moverse con soltura en carretera. Pero fueron las curvas las que realmente definieron la experiencia. Ahí la 790 Duke se siente en su elemento. Es rápida para cambiar de dirección, transmite confianza cuando comienzas a aumentar el ritmo y permite corregir la trayectoria sin que tengas la sensación de estar luchando contra la motocicleta. En cambio, la terracería simplemente no forma parte de su propuesta. No es una doble propósito ni pretende serlo. Su territorio es el asfalto.
Conclusión
La KTM 790 Duke 2026 es una motocicleta que logra algo que no siempre es sencillo: tener dos personalidades sin que ninguna de ellas parezca artificial. Puede utilizarse durante la semana para desplazarse por ciudad, pero basta con encontrar una carretera de curvas para descubrir una máquina mucho más intensa. Su bicilíndrico de 799 cc ofrece potencia suficiente para carretera; el chasis y las suspensiones aportan precisión; la electrónica permite aprovechar mejor sus capacidades y la ergonomía consigue que el piloto pueda relajarse en ciudad y cambiar de actitud cuando llega el momento de conducir de manera más deportiva. Pero si tuviera que elegir una sola razón para quedarme con ella, sería su manera de tomar las curvas. La 790 Duke no necesita cifras descomunales para entretener. Lo hace a través de la respuesta del motor, de su capacidad para cambiar de dirección y de la conexión que genera entre el piloto y el asfalto. Es una moto para quien ya tiene experiencia y quiere una naked capaz de acompañarlo todos los días, pero que guarde una personalidad mucho más agresiva para el fin de semana. Porque la KTM 790 Duke puede llevarte tranquilamente por la ciudad. Pero cuando aparecen las curvas, es cuando realmente despierta. Agradecemos a KTM México por el prestamo de la motocicleta para la realización de esta Prueba Activa.
Nota original publicada en el portal de expomotonews.com el 26 de octubre de 2026: https://expomotonews.com/ktm-790-duke-2026-una-naked-que-despierta-en-las-curvas/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=ktm-790-duke-2026-una-naked-que-despierta-en-las-curvas.
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