El pop punk y el emo vivieron su auge en 2005. Hoy regresan con fuerza

Es pleno verano en el Warped Tour y el público ruge. Justin Pierre, vocalista de Motion City Soundtrack, señala a un mar de gente mientras canta los versos más memorables de ‘Everything Is Alright’, el emblemático tema de la banda lanzado en 2005. El día está gris y parece que lloverá; también hay tierra por todos lados, embarrando las Vans de los asistentes. Sin embargo, nada de eso importa: el público solamente quiere recordar las canciones que amó alguna vez y gritar las letras.
Ya ha pasado tiempo desde que Motion City alcanzó la fama por primera vez, pero tocar esos acordes con un impulso impetuoso todavía se siente similar a esos días de 2005. “Mirar al frente y ver a tanta gente prestándonos atención fue enorme”, le dice Pierre a ROLLING STONE.
El año pasado, los grandes nombres que llevaron el pop punk y el emo al mainstream regresaron a su gloria: My Chemical Romance llenó estadios a lo largo de Estados Unidos; Hayley Williams, vocalista de Paramore, reafirmó su proyecto con Ego Death at a Bachelorette Party, su tercer disco solista; y Brendon Urie de Panic! At the Disco encabezó el When We Were Young Fest. Al mismo tiempo, bandas de la época dorada del movimiento como Motion City Soundtrack, Gym Class Heroes y Cartel celebraron los 20 años de discos emblemáticos del pop punk. Incluso el Warped Tour volvió tras seis años de ausencia para festejar su 30 aniversario con tres fechas en Estados Unidos.
Este momento se venía gestando desde hace tiempo. En los últimos cinco años, el pop punk y el emo han estado marcados por un fuerte regreso, siendo celebrados, cuestionados y explotados hasta el cansancio. Pero hay algo que traspasa todo este renacer: lo profundamente ligada que está la nostalgia millennial a una escena que tuvo su punto más alto a principio de los 2000. Y la industria no tardó en capitalizarlo. El When We Were Young Fest, un espacio que nació en 2022 para recordar el apogeo del género, o eventos como Emo Nite, que siguen creciendo año tras año, son prueba de ello. El regreso del Warped Tour también gira en torno a celebrar su pasado legendario. Está claro que todos quieren volver a despertar el encanto que el pop punk y el emo tuvieron a inicios del siglo.
Todo lleva de vuelta a 2005, año en que el pop punk y el emo explotaron en el mainstream como nunca antes, llegando a dominar todo tipo de listados. Fall Out Boy lanzó su segundo álbum de estudio, From Under the Cork Tree, alternando puestos en el recordado programa de MTV Total Request Live con My Chemical Romance; Paramore irrumpió con All We Know Is Falling; y A Fever You Can’t Sweat Out de Panic! at the Disco dejó clara la importancia que tenía el internet para el éxito del género.
Pero el ascenso exponencial del pop punk y el emo no estaría completo sin bandas como Motion City Soundtrack, Gym Class Heroes y Cartel, que ayudaron a convertir esa ola inicial en un verdadero tsunami. Hoy, 20 años después, repasan cómo el género lo conquistó todo y cómo mantener vivo ese espíritu.
“Podías sentir que algo estaba naciendo”, dice Travie McCoy, cofundador y vocalista de Gym Class Heroes. Para la agrupación, que siempre fue difícil de encasillar, el cambio era evidente. Se formó en 1997, pero no fue sino hasta 2005 que su mezcla de rock, rap y beats de hip-hop empezó a llamar la atención de los sellos discográficos. En 2003 firmó con Fueled by Ramen, de Atlantic Records, y dos años después lanzó The Papercut Chronicles bajo Decaydance, el sello de Pete Wentz. Como muchas otras bandas del sello en ese momento, el grupo ganó visibilidad casi de inmediato dentro de la escena por su vínculo con la “realeza” del pop punk.
“Fall Out Boy siempre fue, y sigue siendo, nuestro hermano mayor”, dice McCoy. “Colaborábamos en las canciones y salíamos de gira juntos. La gente nos conocía como los ‘Fueled by Ramen Boys’”. El hit de Gym Class Heroes de 2005, ‘Cupid’s Chokehold’, es recordado por muchos por su estribillo, cantado nada menos que por Patrick Stump, vocalista de Fall Out Boy. La canción le dio al grupo su primer top 10 y tuvo un videoclip protagonizado por una joven Katy Perry, que en ese momento era pareja de McCoy. El emo se estaba filtrando en el mundo del pop de todas las formas posibles.
McCoy no termina de encontrar una sola explicación para lo que lograron capturar ese año con su “familia elegida”. “Tal vez era solo angustia juvenil”, dice, aunque enseguida duda del término tan usado para definir al emo. Solo es recién cuando recuerda los shows en clubes pequeños y las sesiones de composición que es capaz de resumir esa vibra: “Éramos chicos que no crecimos siendo lindos, que queríamos sentirnos lindos, y la música nos hacía sentir así”.
Ese espíritu de “outsider” se puede ver en todo: las letras, el sonido y la actitud de muchos grupos de comienzos de los 2000. Motion City Soundtrack también lo sintió, incluso cuando empezaban a probar las mieles del éxito comercial en 2005. Al igual que Gym Class Heroes, la banda nacida en Minneapolis se formó en 1997 y fue construyendo una base de fans con su punk que juntaba sintetizadores con guiños al pop. Pero el verdadero salto llegó con el lanzamiento de Commit This to Memory en 2005, el disco que marcó un antes y un después en su carrera.
“Podías sentir que nuestro público estaba creciendo”, comenta Josh Cain, guitarrista de Motion City Soundtrack. Para cuando el quinteto llegó al Warped Tour ese verano, los fans ya se sabían todas las letras del nuevo álbum. Al igual que otras bandas de la escena como Fall Out Boy o My Chemical Romance, Motion City Soundtrack apareció en MTV. Fue en el segmento para artistas emergentes 10 Spot Drop, lo que fue un punto de inflexión para el grupo. “De repente estábamos en otro nivel”, cuenta Cain.
Luego llegó el Nintendo Fusion Tour de 2005. Motion City Soundtrack se sumó como acto de apertura de Fall Out Boy, junto a Panic! at the Disco. Fue en esa gira cuando Motion City dejó por fin la furgoneta para pasar a un autobús y empezó a usar monitores in-ear en el escenario por primera vez. “Fue una locura presenciar cómo cambiaban las carreras, las vidas y los caminos de las personas, todo entrelazado en este extraño circo itinerante”, apunta Cain.
Mientras Motion City Soundtrack trataba de encontrar su lugar en el mainstream, sus compañeros de gira se convertían en rockstars de un día para otro. Panic! at the Disco, la banda más joven del tour, apenas podía creer lo que le estaba pasando. Cain y Pierre recuerdan con claridad una charla con Panic! durante la semana de lanzamiento de su disco en Las Vegas. “Fabricaron 10.000 copias para la semana de estreno y se agotaron”, relata Cain. “Fue una locura, y ellos preguntaban: ‘¿Es tan bueno?’”, recuerda Pierre.
Para Will Pugh, vocalista de Cartel, 2005 y los años siguientes fueron un terremoto que aun trata de entender. “La verdad es que no me di cuenta de cuántos discos salieron entre ese año y 2006”, dice. Entre ellos estaba Chroma, el álbum de Cartel de riffs pop rock muy pulidos y letras cargadas de sensibilidad que hoy es considerado uno de los discos más importantes de esa etapa. Cuando salió, la banda de Atlanta aún tocaba en bares ante no más de 100 personas. Recién un año después, canciones pegadizas como ‘Honestly’ y ‘Say Anything (Else)’ explotaron en MySpace y le abrieron la puerta a un contrato con una discográfica grande.
El momento de mayor exposición de Cartel incluyó su participación en las bandas sonoras de John Tucker Must Die y Madden NFL 07. Para 2007, el grupo dio otro salto cuando fue protagonista del reality de MTV Band in a Bubble, donde debía componer el disco que seguiría a Chroma mientras todo era transmitido en vivo. “Fue algo bastante único para nosotros”, comenta Pugh sobre el experimento.
Según Pugh, la avalancha de discos que marcaron el pop punk y el emo tiene mucho que ver con el estado en que quedó Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre. “El mundo se volvió un lugar mucho más serio y creo que las emociones estaban a flor de piel”, dice. Además, agrega que “la gente empezó a ser un poco más consciente de que realmente le importaban las cosas”.
Han pasado 20 años desde que Gym Class Heroes, Motion City Soundtrack y Cartel lanzaron los discos que cambiaron sus carreras y se volvieron parte del ADN del pop punk y el emo. Cada banda celebró el aniversario a su manera, pero más allá de la nostalgia, todas coinciden en algo: este momento no es un cierre, sino un punto de partida. “Esto no es el final, para nada. En realidad, es un nuevo comienzo para la banda”, afirma Pugh.
Durante la segunda mitad del año, Cartel salió de gira para celebrar el aniversario de Chroma, álbum que, siguiendo el ejemplo de Taylor Swift, grabó de nuevo. La respuesta del público, tanto a la gira como a la nueva versión del álbum, significó un cambio de perspectiva para la agrupación. Este año, lanzará su quinto disco de estudio que, según Pugh, tendrá un sonido “más duro y atrevido”. “Quiero algo que me haga, como hombre de 40 años, salir al patio a tirar patadas en el aire”, menciona entre risas.
Motion City Soundtrack también publicó material nuevo el año pasado. En septiembre lanzó The Same Old Wasted Wonderful World, su primer disco en 10 años. “Volver a hacer música se sentía casi peligroso”, medita Cain al recordar junto a Pierre el éxito e impacto que tuvo Commit This to Memory. “Hubo un momento en el que pensé que tenía que estar a la altura de algo”, admite Pierre. Hoy, la banda está “asumiendo y abrazando su historia”, como explica Cain. El resultado es un álbum intenso pero reflexivo, lleno de riffs potentes y letras que no se esconden y miran de frente a todo el tiempo que pasó.
McCoy también siente un crecimiento parecido. “Hemos crecido artísticamente y también como personas”, sostiene, refiriéndose a sus compañeros y señalando que muchos ya rondan los 40 y tienen hijos. “Me entusiasma ver la madurez de esta etapa”, agrega. En noviembre, Gym Class Heroes, hoy integrado por McCoy y el multiinstrumentista Tyler Pursel, tocó The Papercut Chronicles completo por primera vez. En esos shows, el cantante notó muchas caras nuevas. Para McCoy, es el momento ideal para que una nueva audiencia descubra lo que estaba pasando en 2005 y vea hacia dónde puede ir ahora el pop punk y el emo. “Tienen nuestra versión más madura. Pero ese hilo que siempre nos conectó sigue intacto”, observa. Entre el público, también vio a fans de la vieja escuela que llevaron a sus hijos. “Esto ya es algo generacional”.
En 2026, McCoy planea lanzar un nuevo álbum de Gym Class Heroes; será el primero en 14 años y el primero sin el miembro fundador Matt McGinley. “Nunca nos fuimos a ningún lado”, dice McCoy, pese a los cambios de formación y a una pausa en el camino. “Pasamos por varias pruebas y momentos difíciles, pero yo siempre estuve haciendo música de Gym Class Heroes”, añade, en referencia a su etapa solista. Su regreso tampoco tiene que ver con aprovecharse del momento. “No estamos sacando este disco para seguir una tendencia”, aclara McCoy. “Este álbum iba a salir igual, estuviera pasando todo esto o no”.
Cain recuerda una charla que tuvo con Tyson Ritter, vocalista de All-American Rejects, en 2023, al inicio de la gira de regreso del grupo. En ese momento, Ritter le dijo que el tour era casi una prueba para ver si todavía le importaban a la gente. Ambos grupos estaban preparados para que la respuesta fuera un no, pero se equivocaron por completo. “Estar juntos y ver cómo reacciona el público es lo que nos impulsa”, subraya Cain.
Lo que terminó de convencer a McCoy fue ver a My Chemical Romance tocando en estadios llenos de fans de toda la vida y notar la alegría que vivían sus miembros al cerrar el ciclo. “Le miro la cara a Gerard [Way] y se le nota el niño que todavía lleva dentro”, dice McCoy, que sigue en contacto con el bajista Mikey Way. En sus charlas por teléfono suelen hablar del regreso de la escena. “Los dos sabíamos que esto iba a pasar otra vez. Me alegra seguir vivo para verlo”, concluye.
La nostalgia puede ser el motor que llevó a estas bandas a volver al estudio e impulsó el reciente regreso del pop-punk y el emo, pero no es lo que mantiene vivo al género. Ese papel lo cumple su base de fans fiel y comprometida. Son ellos quienes agotan las giras de aniversario, se quedan sin voz en los conciertos y siguen apoyando a sus grupos favoritos, sosteniendo la escena contra todo pronóstico.
Las agrupaciones saben que este tipo de momentos pueden ser pasajeros, por eso, Pugh les pide a los fans que no se rindan. “No dejen que esto muera. Sigan yendo, sigan apoyando”, les dice directamente. “Esto solo pasa porque ustedes están ahí”.
Tomado de https://es.rollingstone.com/



