Gilberto Gil se despide de Buenos Aires: dónde toca, cuándo es el show, cómo conseguir las entradas y más

Empecemos por un recorte caprichoso: una de las primeras escenas de Aquarius (2016), el maravilloso film de Kleber Mendonça Filho protagonizado por Sonia Braga, que retrata un cumpleaños familiar en la ciudad de Recife a comienzos de los 80. La cámara hace foco sobre un vinilo, y la púa cae sobre el tercer surco del lado B de Realce, el álbum que Gilberto Gil lanzó en 1979. Esa secuencia recrea lo que ocurrirá cada vez que esa canción suene en una pista de baile a lo largo de las siguientes cuatro décadas: la fiesta entra en estado de ebullición. Esa fiesta, en este caso será la despedida de Gil de los escenario argentinos. El 11 de marzo en el Movistar Arena, el emblemático cantante brasileño se presenta en el marco del Tempo Rei, último tour. Las entradas se consiguen acá. Además, acaban de confirmar que Kevin Johansen será el encargado de abrir el concierto.
De la religión a la física, pasando por la filosofía y la literatura, innumerables veces se intentó definir el concepto de tiempo. Cuando Gilberto Gil compuso “Tempo Rei” en 1984, respondió al tema “Oração ao Tempo” de Caetano Veloso. Mientras la canción de su coterráneo bahiano sugería que tanto el tiempo como quien lo creó se desvanecerían, la letra de Gil expresaba un sutil deseo de permanencia y transformación. No es casual, entonces, que Gilberto Gil haya elegido Tempo Rei como título de su gira final.
Pero volvamos a la escena inicial. “Toda Menina Bahiana”, la canción en cuestión, es una celebración de las mujeres coterráneas de Gil, que nació en el emblemático estado nordestino en 1942 y que en los inicios de su carrera se posicionó como un pilar esencialmente musical del Tropicalismo, el movimiento artístico con el que junto a colegas como Caetano Veloso, Tom Zé y Os Mutantes, sacudieron a Brasil en la segunda mitad de los 60.
Desde entonces, Gil desarrolló una carrera brillante y prolífica, signada por un sincretismo musical sostenido en la herencia africana, el gen beatle, la cadencia del reggae y una construcción absolutamente personal. Además de ser un embajador itinerante de la música brasileña por el mundo, incursionó en la gestión pública: fue Ministro de Cultura de su país entre 2003 y 2008.
“En la música la potencialidad transformadora es inmediata y actúa en las personas. Despierta sentimientos y nuevas formas de pensar, y es natural que así sea. La acción del arte siempre es transformadora”, le dijo Gil al periodista Gabriel Plaza, durante una entrevista para La Nación. El concierto en el Arena Movistar promete ser histórico y memorable. Será, también, la chance de experimentar esa mutación en vivo y en directo.
Tomado de https://es.rollingstone.com/



