Crónica y Fotos del ROCK THE SUN – Viernes 19 con ECLIPSE + CRAZY LIXX + THE CRUEL INTENTIONS+ KILMARA + REDSHARK

REDSHARK + KILMARA + THE CRUEL INTENTIONS + CRAZY LIXX + ECLIPSE
Viernes18 y Sábado 19 de Septiembre 2026- La Carpa del Poble Espanyol – Barcelona
Por segundo año consecutivo, el Poble Espanyol de Barcelona fue testigo de un fin de semana de sol, playa, buena comida, planes, amigos y rock, sobre todo de muchísimo rock.
Acabamos de regresar de la ciudad Condal, de la segunda edición de un ROCK THE SUN que a título muy personal ya se ha convertido en cita obligada en el calendario anual de festivales, y de alguna manera una forma insuperable de terminar el verano, al que apenas si le quedan 3 días para cuando escribo estas líneas. Y sí, las sensaciones no pueden ser mejores, muy en la línea de su primera edición. De hecho, prácticamente nada ha cambiado de un año para otro, y eso suele ser síntoma de que van bien las cosas a todos los niveles; lo que funciona, mejor no tocarlo.
Nuevamente fueron dos días de ‘hard rock’ en estado puro, en sus diferentes vertientes, que desbordaron el emblemático recinto de la montaña barcelonesa en un formato de festival pequeño, sin solapes, para disfrutar sin agobios y con 5/ 6 bandas por día, algo muy atractivo en contraposición a los grandes festivales sin duda. La gente por supuesto respondió, sobre todo en la jornada del sábado rondando el ‘sold out’ con un cartel quizás más exclusivo o menos “visto” que el viernes, con nombres muy importantes como CHEZ KANE, FASTER PUSSYCAT o MICHAEL MONROE, que garantizaba como siempre espectáculo y actitud.
Llamativa (y comprensible) también la alta asistencia de público venido de fuera, desde todos los rincones de Europa, a un festival que aparte de atractivo en lo musical es realmente cómodo, bien dimensionado, y con tiempos de espera cortísimos para absolutamente todo, además de con mucho espacio para sentarse. Quizás por destacar algún área de mejora, 2 puestos de comida se me hicieron algo escasos a pesar de que dentro del propio Poble hay más opciones, aunque también es cierto que el recinto no da para mucho más.
Aún así, el fin de semana se desarrolló con toda normalidad, con las bandas y, ya destaco, el increíble buen sonido como principales protagonistas empezando por la jornada de un viernes que amenazaba lluvia en una época complicada en litoral mediterráneo, pero que al final se quedó simplemente en eso, en amenaza.
Viernes 18
REDSHARK
El festival daba comienzo en su primera jornada con unos REDSHARK que, a priori (y seguramente a posteriori), no encajaban demasiado en la línea estilística del cartel, pero que estaban ahí por méritos propios mucho, muchísimo más allá de su condición de banda local. No en vano, “Sudden Impact” fue el pasado año una de las revelaciones dentro del panorama ‘heavy/ speed’ a nivel europeo, y la ocasión se antojaba ideal para llegar a un público que en principio no era el suyo.
La banda salía a dislocar cuellos precisamente con el tema que da título a su segundo trabajo, y de ahí en adelante todo fue un maremoto de intensidad y ‘heavy metal’ en mayúsculas en el que el quinteto maximizó a tope el tiempo de que dispusieron, sin apenas darse el lujo de tomar aire. La banda (y nosotros) disfrutamos de un sonido absolutamente extraterrestre, y esto es algo extensible a todas las bandas, y es que si el año pasado La Carpa sonó bien, este año incluso se ha superado la experiencia. Una pena, eso sí, la poquita afluencia de gente a esas tempranas hora de la tarde, aunque la banda funcionó absolutamente al margen dejándolo todo sobre las tablas.
Disfruté mucho de la formación catalana, que por diferentes motivos se me había escapado en sus 2 últimas visitas a Madrid, y sobre todo de los temas de ese último trabajo, que monopolizó bastante el repertorio. Enorme Pau Correas, como siempre, que ya nos dejó “en el sitio” con CRIMSON STORM hace algo menos de un año en la capital, y que es un maestro en romperse la voz y transmitir eso que se tiene o que no se tiene, como en el apartado de las guitarras, donde Philip y Javier son pura presencia sobre el escenario.
Ya hacia el final del concierto, justo después de “Beware Of The Shark”, el propio Philip tuvo el detalle de honrar el recuerdo de Dani White, que nos dejó hace menos de dos meses, con unas breves palabras para terminar de redondear la actuación con “Stronger Than Ever” y Fight The Rules of Power”, que ademas no estaba prevista.
Un concierto fulgurante para comenzar de la mejor manera un festival que nos empezaba ya a adentrar en páramos más melódicos.
SetList:
Sudden Impact
Kill Your Idols
Hypnotized
Fire Raider
Mars Recall
Rip Your Bones
Beware Of The Shark
Stronger Than Ever
Fight The Rules Of Power
Texto: Jorge del Amo
KILMARA
Desde que iniciaran su actual etapa con la publicación “Journey To The Sun”, la nave de KILMARA no ha dejado de ganar altura. El disco ha cosechado excelentes críticas y ha sido presentado tanto en nuestro país como más allá de nuestras fronteras, donde la banda lo ha defendido en vivo con una solvencia y una profesionalidad inapelables, propia de una formación veterana que sabe que está viviendo un magnífico momento dentro de su longeva trayectoria. Además, el quinteto contaba con el aliciente de tocar en casa, arropados por familiares, amigos y, por supuesto, sus más devotos incondicionales.
Con la nave que aparece en la portada de su último redondo presidiendo el escenario, KILMARA aparecían en escena luciendo sus llamativos monos espaciales, calcetines blancos y deportivas altas. Bajo un sol de justicia y mientras el recinto empezaba a poblarse de espectadores, el combo catalán daba el pistoletazo de salida con el propio “Journey To The Sun”, que servía para que unos sonrientes y motivados KILMARA rompieran el hielo con su apabullante torrente melódico.
Su frontman, Dani Ponce, ejerció en todo momento como el perfecto maestro de ceremonias, invitando al personal a levantar los puños. Tras recibir la cálida bienvenida de un respetable que les acogió con los brazos abiertos, llegaba el momento de proponernos una primera mirada al pasado para rescatar “My Haven”, dejando que el tándem que conforman Carles Salse y el fundador John Portillo se alternaran a la hora de atacar la parte solista.
Conexión hubo, y mucha, con un público que se implicó al máximo y quiso ser parte importante de la fiesta. Además, ese buen rollo que se apreciaba sobre el escenario se acabó contagiando. Así que banda y público fueron uno al adentrarnos en la trepidante “Wildfire”, con la que pisaban el acelerador al máximo. Obviamente, el repertorio de los catalanes estuvo centrado en el material de esta última etapa que se inició con la entrada de Dani Ponce. Así que temas como el hímnico “Power Of The Mind”, presentado como un alegato en favor de defender nuestros ideales, gozaron de un protagonismo destacado a la vez que invitaban al personal a que levantara lospuños mientras entonaba su estribillo.
De su anterior “Across The Realm Of Time”, el quinteto no quiso dejarse en el tintero el que fue uno de sus temas más populares, “Disciples”, que servía para que Mr. Salse volviera a dejarnos una buena muestra de su clase. Pese al buen rollo y a las sonrisas, KILMARA también mostraron los colmillos en temas rotundos y combativos como “Liberticide”. Sin duda, uno de los momentos cumbre de su descarga llegaría al encarar la recta final del show con la camaleónica “Chances”, que sorprendía a más de uno con su fantástico juego de guitarras dobladas.
Respaldándose sobre la solidez que en todo momento propiciaron el bajista Didac Plà y su más reciente incorporación, el batería Neil Gómez, llegaba “Take Me Back”, alternando de forma solvente contundencia y melodía. Antes de dar carpetazo a esta misión en tierras catalanas, el quinteto todavía tuvo ocasión de volver a hacernos cantar durante “Alliance Of The Free”.
Para los que llevamos tiempo siguiéndoles los pasos, no fue una sorpresa reencontrarnos con unos KILMARA que están en un excelente momento de forma. Además, creo que ese público más cercano al hard rock se llevó una muy grata impresión de una banda veterana y luchadora, que sigue batallando por hacerse un hueco dentro de la escena nacional e internacional, llevando por bandera la calidad y el trabajo.
Texto: Alfonso Díaz
THE CRUEL INTENTIONS
Tras disfrutar de los dos primeros actos protagonizados por el heavy metal que nos brindaron sendas bandas nacionales, los elegidos para dar el pistoletazo de salida a las descargas internacionales en esta edición del ROCK THE SUN FESTIVAL fueron los escandinavos THE CRUEL INTENTIONS.

Con ellos llegaban los pañuelos en la cabeza, la actitud gamberra, nacarra y desenfadada, las camisetas sin mangas, las guitarras caídas hasta las rodillas, el descaro y, por supuesto, ese hard rock potente, pegadizo y adictivo que puede llegar a recordarte tanto a bandas clásicas de la escena angelina como a formaciones europeas como HARDCORE SUPERSTAR o BACKYARD BABIES. La de esta soleada tarde de viernes era su primera incursión en los escenarios de nuestro país. Y lo cierto es que el cuarteto supo aprovechar al máximo la ocasión.
Me llamó la atención que entre los presentes tenían muchos seguidores. Así que la bienvenida que les tributó el cada vez más numeroso público fue de lo más cálida y acogedora. El cuarteto de Oslo correspondió al personal con una descarga potente, de dinámica rotunda e implacable, en la que se dedicaron a enlazar los temas derrochando entrega y actitud. Desde que rompieron el hielo con un puñetazo sonoro del calibre de “Beating In My Chest”, los aledaños del escenario se convirtieron en un desmadre. El show había empezado de la mejor forma posible, así que el cuarteto aprovechó el impulso inicial para mover al personal al ritmo del gamberro de “Venomous Anonymous” y “Living Out Of Line”.
Acostumbrados a climas más frescos, su frontman, Lizzy DeVine, no pudo obviar el comentario al sol y el calor reinante. Pese a ello, la banda no se amilanó en ningún momento. Así que la actividad sobre el escenario fue constante y frenética, con los músicos correteando e intercambiando posiciones incansablemente mientras atacaban de forma incontestable piezas como “Sunrise Over Sunset”, que bajaba mínimamente el nivel de revoluciones para proponernos unas melodías más accesibles. En cualquier caso, el macarrismo y la actitud gamberra de la que en todo momento hicieron gala no tardarían en regresar con los potentes guitarrazos y los enérgicos coros que marcaron “Chemical Vacation”. El registro roto y desgarrado de Lizzy se encargaría de hacernos reptar a través del arenoso medio tiempo “Salt I Ditt Sar”. Para acto seguido volver a ponernos las pilas al esperarnos sin previo aviso el socarrón e irreverente “Go Fuck Yourself”.
Pese a que Lizzy fue el timón de la banda, el protagonismo estuvo muy repartido. Así que su socio a las seis cuerdas, Kristian Solhaug, no vaciló a la hora de ocupar el centro del escenario para acaparar todas las miradas durante la marchosa “Weekend Suffering”. Mucho más denso y, por momentos, casi pantanoso, sonó “All Hail Hipocrisy”, cambiando la explosiva dinámica que hasta ese momento había llevado el show. Incansables, pese al intenso calor y al ritmo desenfrenado de su descarga, los escandinavos no flaquearon en ningún momento. Incluso diría que fue hacia la mitad del show, con piezas de aromas ochenteros como “When Eden Burn” y zarpazos directos e inapelables como “Keroseene”, cuando lograron poner el recinto literalmente para arriba.
Aunque esta era su primera incursión en nuestros escenarios, a estas alturas del show resultaba evidente que el cuarteto había conseguido conquistar al público del Rock The Sun. De modo que, para rematar su descarga por todo lo alto, qué mejor que darnos la puntilla con “Jawbreaker”, que escenificaba la perfecta sintonía entre banda y público, con todo el personal alzando los cuernos al aire, para acto seguido poner al personal a dar palmas antes de invitarnos a cantar en “Check Your Head”. El remate definitivo, con las luces ya empezando a dejarse notar, llegaría con la adictiva “Sick Adrenaline”.
Suele ser habitual. En todos los festivales irrumpen bandas que debutan en nuestros escenarios y se ganan a pulso el poder regresar. Pues bien, en esta edición del Rock The Sun, THE CRUEL INTENTIONS se marcaron un show de lo más sólido, convincente y divertido. Así que no me cabe la menor duda de que en breve tendremos oportunidad de verles de nuevo por aquí.
Texto: Alfonso Díaz
CRAZY LIXX
Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. La formación sueca que capitanea el vocalista Danny Rexon está a las puertas de conmemorar su primer cuarto de siglo. Desde que irrumpieran en la escena europea junto a un montón de bandas, CRAZY LIXX han apostado por revivir la esencia y el espíritu de ese hard rock de matices glam que alcanzó sus cuotas de máxima popularidad a mediados de la década de los ochenta. En los últimos años, los suecos se han convertido en unos asiduos a los escenarios de los grandes festivales en nuestro país, lo que ha propiciado que su popularidad haya aumentado exponencialmente. Además, sus últimas entregas han gozado de una muy buena acogida entre los seguidores del estilo, con lo que su presentación en esta primera jornada del ROCK THE SUN era una de las más esperadas.
Con la tarde ya bien entrada, los de Malmö fueron la primera formación que pudo contar con el vistoso juego de luces del escenario, y eso fue algo que jugó muy a su favor. Además de lo que fue su filosofía, su indumentaria y su puesta en escena estuvieron totalmente acordes con su música. Así que no faltaron las gafas de sol, las camisetas cortas, las chupas de cuero, los chalecos tejanos, la licra… En cuanto a lo que fue el montaje escénico, contaron con un gran telón de fondo y sendas pancartas laterales, con el nombre de la banda sobre un resplandeciente fondo azul.
Jugaban sobre seguro. Como comenté anteriormente, los suecos habían dejado constancia en anteriores visitas de que su material funciona a la perfección en nuestro país. Y esta noche, ante una audiencia netamente hard rockera, no fue una excepción. Salieron como siempre, con las pilas bien cargadas, con una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Dispuestos a divertir y arrasar con todo a su paso. Así que, tras una ampulosa introducción, su particular fiesta hard rockera arrancaba con un “Rise Above”, que dejaba claro que las guitarras iban a ser las protagonistas del show junto al carisma de un Danny Rexon que apareció en escena empuñando un micro con forma de cartucho de dinamita.
Con ambos hachas, Chrisse Olsson y Jens Lundgren, copando la primera línea de fuego y con la gente contagiada de la vitalidad del combo sueco, arrancaba “Hell Raising Women”. Pero sin duda el primer gran momento de la descarga de CRAZY LIXX llegó justo después, cuando Danny se quitó las gafas y, tras la primera charla, anunció “Girls Of The 80’s”. Y es que su ritmo marchoso, a la par que vacilón, ha servido para convertir el tema en uno de sus grandes hits, y la ferviente respuesta del público así lo ratificó. No dejarían de proporcionarnos estribillos para que cantáramos. Aunque en esta ocasión no fue con una composición propia, sino con su adaptación del clásico de los germanos BONFIRE: “Sword And Stone”.
Tras recibir la ovación del respetable y desprenderse Danny de la chupa, tocaba seguir dinamitando el recinto, dando combustible al personal para que no dejara de saltar y bailar, y para ello qué mejor que confiar en la pegada del corte que inauguraba “Ruff Justice” (2017): “Wild Child”, y esos melosos coros que denotaban que estaban siendo tratados desde la mesa. El cambio de registro llegaría con el rollo más macarra y desenfadado que desplegaron durante el celebradísimo “Lock Up Your Daughter”. Por supuesto que también tuvimos ocasión de disfrutar de algunos temas más contemporizados, dando buena cuenta de las aterciopeladas melodías de “Walk The Wire”, que fue otra de las que nos trajo al recuerdo a bandas como DEF LEPPARD.
Sin embargo, si de algo anda sobrado el combo sueco es de vitalidad, garra e ímpetu rockero. Muchos fueron los momentos a lo largo del show en los que lo demostraron. Las carreras y los cambios de posición entre Lundgren y Olsson fueron constantes a la hora de atacar temas como “21 Til I Die”, rescatada del ya lejano “New Religion” de 2010, que cayó como una bomba de relojería sobre una audiencia que parecía cada vez más enchufada y animada. Tras unos segundos en los que el escenario quedó desierto, sonaba una introducción. Los músicos regresaban, nuevamente con el empuje y la garra propia del inicio del show, para asestarnos de forma incontestable “Whiskey, Tango, Foxtrot”, que nos dejaba con la estampa de Danny paseando por el escenario, señalando al personal, mientras sus compañeros daban buena cuenta del desarrollo instrumental.
A estas alturas del show, la conexión entre banda y público era ya brutal. La banda había salido a darlo todo y había conquistado a un respetable que se puso a saltar de forma incansable al reconocer los compases iniciales de “Silent Thunder”, que fue una de las elegidas para que todos probáramos nuestras habilidades como vocalistas. Antes de encarar la recta final del show, tocaba contemporizar mínimamente los ánimos. “Hunt For Danger”, con la banda más estática para apoyar en los coros, sirvió para que recuperáramos mínimamente el aliento. La locura y el frenesí no tardarían en regresar con “XIII”, que fue interpretada con Danny luciendo una máscara y empuñando un micrófono con forma de puñal en claro homenaje a las pelis de terror ochenteras.
Para empezar a encarar lo que fue la recta final de su descarga, la banda apostó por explotar su vertiente más melódica, invitándonos a corear la pegadiza melodía de “Never Die (Forever Wild)”, que se zanjaba con ambos hachas nuevamente adelantándose hasta el filo del escenario. La elegancia a la hora de tratar las melodías marcaría “Blame It On Love”. Mientras que el asalto final estuvo reservado para “Who Said Rock N´ Roll Is Dead”, que a modo de declaración de intenciones cerraba el show por todo lo alto, ratificando que CRAZY LIXX no van a desistir en su firme empeño de conquistar el mundo con su hard rock melódico, divertido y de estribillos altamente coreables.
Texto: Alfonso Díaz
ECLIPSE
No nos habíamos enterado, y en un abrir y cerrar de ojos el viernes se nos había escapado de entre los dedos.
Reconozco que después de un primer año de ROCK THE SUN en el que disfrutamos de cabeza de cartel a NESTOR y a H.E.A.T, los de este año me dejaron algo frío en una primera reacción, y en especial precisamente el del viernes. Por supuesto, mis dudas nada tenían que ver con la desbordante calidad en directo de ECLIPSE, que llevan demostrando ininterrumpidamente más de 25 años, sino más bien porque especialmente en los últimos años ha sido muy habitual ver a la banda de Estocolmo en un sinfín de festivales, grandes y pequeños, y quizás con ellos se perdía un poco esa exclusividad que siempre es deseable en un ‘headliner’. Sea como fuere, no habían terminado de descargar “Roses On Your Grave”, con la que nuevamente abrían fuego, y toda duda me había abandonado. No se puede estar saltando y cantando a la vez que se duda, y eso fue lo que hicimos sin parar durante hora y media.
Del concierto de los de Eric Mårtensson se puede decir muchas cosas, pero si algo fue, es sin duda divertido. Llegados a este punto de su trayectoria, el cuarteto tiene en la recámara suficientes himnos como para dejarte afónico, y todavía bajar de la ‘muntanya’ con la sensación de haberse dejado otros tantos en el tintero, y creo que es una buena fotografía de lo que allí vivimos; una gran fiesta en la que las sonrisas, los saltos y la entrega de un público a merced fueron para recordar.
Frente a un escenario no demasiado “rimbombante”, adornado con luces bastante sencillas pero efectivas, ECLIPSE se salieron en una noche en la que incluso parecía obvio desde un primer momento que Eric no tenía el mejor de sus días a nivel vocal. Ahí es donde se nota, primero una banda compenetrada que apoya en los coros y permitiendo un cierto descanso extra a su ‘frontman’, iy en estas llegaba “All I Want Is You”, donde Philip Crusner tomaba el protagonismo en primera línea escénica con una caja de batería jugando con el público enganchando después con “Dying Breed”, también celebradísima.
Martensson, a pesar de todo, cuajó un concierto más que correcto, y ahí es donde se nota también la experiencia, sin alardes y bajando muchas veces algunos tonos en determinados arreglos, pero siempre solvente, como demostró en “Wake Me Up” y justo después en “Twilight”, que ya en la introductoria puso a cantar hasta a los camareros y camareras. ¡Qué momento! Por cierto, de nuevo destacar el abrumador sonido de la Carpa, y esta vez subrayarlo, porque incluso la banda sonó más ‘heavy’ que en sus trabajos, con guitarras más definidas al menos, lo que les sienta fenomenal, dicho sea de paso.
En “Downfall Of Eden” fue el momento de que Martensson se colgara la guitarra acústica, para que Magnus Henriksson después nos deleitase con un gran solo de guitarra marca de la casa antes de “Blood Enemies”. Fue justamente ahí, y con “High Road” inmediatamente después, el único momento que se puede catalogar como “de descanso” de algún modo, porque ya de ahí en adelante la fiesta fue total, y hablo de la segunda mitad del concierto entera, que se dice pronto.
“Hurt” fue esa balada fantástica que siempre debería haber en un concierto así, y la última tregua de la noche. Con “Bite The Bullet” volvía la fiesta, que se multiplicaba con “Saturday Night”, un sábado en el que acabábamos de adentrarnos, y que no podía ser más prometedor. “Battlegrounds” volvió a exigirnos a todos un poquito de esa voz ya algo maltrecha, mientras “Black Rain” nos mostraba los ECLIPSE más pesados de la noche. De ahí, en la cuesta abajo sin frenos, vino más fiesta con “The Hardest Part Is Losing You”, que fue la antesala del verdadero gran final, que empezaba con “Runaways”, para después interpretar de forma magistral un “Anthem” que alargaron con más solos y mucha participación, y que enlazaron con un “Viva La Victoria” que no dio lugar a bises, dejándonos sabor a eso, a victoria absoluta.
ECLIPSE fueron un cabeza de cartel más que digno, y sólo el poder disfrutarles en un emplazamiento tan icónico, con semejante perfección de sonido, hizo que todo el viaje y el festival mereciesen la pena. Todo el mundo debería salir de un concierto como abandonábamos nosotros la Carpa en su primera jornada… ¡qué sensación!
SetList:
Roses on Your Grave
All I Want Is You
Dying Breed
Wake Me Up
Twilight
Downfall of Eden
Blood Enemies
High Road
Hurt

Bite The Bullet
Saturday Night (Hallelujah)
Battlegrounds
Black Rain
The Hardest Part Is Losing You
Runaways
Anthem
Viva La Victoria
Texto: Jorge del Amo ([email protected])
X: @Jorgedelamo
Fotos: Carlos Oliver (@carlosoliverphotography)
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.
El festival daba comienzo en su primera jornada con unos REDSHARK que, a priori (y seguramente a posteriori), no encajaban demasiado en la línea estilística del cartel, pero que estaban ahí por méritos propios mucho, muchísimo más allá de su condición de banda local. No en vano, “Sudden Impact” fue el pasado año una de las revelaciones dentro del panorama ‘heavy/ speed’ a nivel europeo, y la ocasión se antojaba ideal para llegar a un público que en principio no era el suyo.
La banda salía a dislocar cuellos precisamente con el tema que da título a su segundo trabajo, y de ahí en adelante todo fue un maremoto de intensidad y ‘heavy metal’ en mayúsculas en el que el quinteto maximizó a tope el tiempo de que dispusieron, sin apenas darse el lujo de tomar aire. La banda (y nosotros) disfrutamos de un sonido absolutamente extraterrestre, y esto es algo extensible a todas las bandas, y es que si el año pasado La Carpa sonó bien, este año incluso se ha superado la experiencia. Una pena, eso sí, la poquita afluencia de gente a esas tempranas hora de la tarde, aunque la banda funcionó absolutamente al margen dejándolo todo sobre las tablas.
Disfruté mucho de la formación catalana, que por diferentes motivos se me había escapado en sus 2 últimas visitas a Madrid, y sobre todo de los temas de ese último trabajo, que monopolizó bastante el repertorio. Enorme Pau Correas, como siempre, que ya nos dejó “en el sitio” con CRIMSON STORM hace algo menos de un año en la capital, y que es un maestro en romperse la voz y transmitir eso que se tiene o que no se tiene, como en el apartado de las guitarras, donde Philip y Javier son pura presencia sobre el escenario.
Ya hacia el final del concierto, justo después de “Beware Of The Shark”, el propio Philip tuvo el detalle de honrar el recuerdo de Dani White, que nos dejó hace menos de dos meses, con unas breves palabras para terminar de redondear la actuación con “Stronger Than Ever” y Fight The Rules of Power”, que ademas no estaba prevista.
Un concierto fulgurante para comenzar de la mejor manera un festival que nos empezaba ya a adentrar en páramos más melódicos.
Sudden Impact
Kill Your Idols
Hypnotized
Fire Raider
Mars Recall
Rip Your Bones
Beware Of The Shark
Stronger Than Ever
Fight The Rules Of Power
Desde que iniciaran su actual etapa con la publicación “Journey To The Sun”, la nave de KILMARA no ha dejado de ganar altura. El disco ha cosechado excelentes críticas y ha sido presentado tanto en nuestro país como más allá de nuestras fronteras, donde la banda lo ha defendido en vivo con una solvencia y una profesionalidad inapelables, propia de una formación veterana que sabe que está viviendo un magnífico momento dentro de su longeva trayectoria. Además, el quinteto contaba con el aliciente de tocar en casa, arropados por familiares, amigos y, por supuesto, sus más devotos incondicionales.
Con la nave que aparece en la portada de su último redondo presidiendo el escenario, KILMARA aparecían en escena luciendo sus llamativos monos espaciales, calcetines blancos y deportivas altas. Bajo un sol de justicia y mientras el recinto empezaba a poblarse de espectadores, el combo catalán daba el pistoletazo de salida con el propio “Journey To The Sun”, que servía para que unos sonrientes y motivados KILMARA rompieran el hielo con su apabullante torrente melódico.
Su frontman, Dani Ponce, ejerció en todo momento como el perfecto maestro de ceremonias, invitando al personal a levantar los puños. Tras recibir la cálida bienvenida de un respetable que les acogió con los brazos abiertos, llegaba el momento de proponernos una primera mirada al pasado para rescatar “My Haven”, dejando que el tándem que conforman Carles Salse y el fundador John Portillo se alternaran a la hora de atacar la parte solista.
Conexión hubo, y mucha, con un público que se implicó al máximo y quiso ser parte importante de la fiesta. Además, ese buen rollo que se apreciaba sobre el escenario se acabó contagiando. Así que banda y público fueron uno al adentrarnos en la trepidante “Wildfire”, con la que pisaban el acelerador al máximo. Obviamente, el repertorio de los catalanes estuvo centrado en el material de esta última etapa que se inició con la entrada de Dani Ponce. Así que temas como el hímnico “Power Of The Mind”, presentado como un alegato en favor de defender nuestros ideales, gozaron de un protagonismo destacado a la vez que invitaban al personal a que levantara lospuños mientras entonaba su estribillo.
De su anterior “Across The Realm Of Time”, el quinteto no quiso dejarse en el tintero el que fue uno de sus temas más populares, “Disciples”, que servía para que Mr. Salse volviera a dejarnos una buena muestra de su clase. Pese al buen rollo y a las sonrisas, KILMARA también mostraron los colmillos en temas rotundos y combativos como “Liberticide”. Sin duda, uno de los momentos cumbre de su descarga llegaría al encarar la recta final del show con la camaleónica “Chances”, que sorprendía a más de uno con su fantástico juego de guitarras dobladas.
Respaldándose sobre la solidez que en todo momento propiciaron el bajista Didac Plà y su más reciente incorporación, el batería Neil Gómez, llegaba “Take Me Back”, alternando de forma solvente contundencia y melodía. Antes de dar carpetazo a esta misión en tierras catalanas, el quinteto todavía tuvo ocasión de volver a hacernos cantar durante “Alliance Of The Free”.
Para los que llevamos tiempo siguiéndoles los pasos, no fue una sorpresa reencontrarnos con unos KILMARA que están en un excelente momento de forma. Además, creo que ese público más cercano al hard rock se llevó una muy grata impresión de una banda veterana y luchadora, que sigue batallando por hacerse un hueco dentro de la escena nacional e internacional, llevando por bandera la calidad y el trabajo.
Tras disfrutar de los dos primeros actos protagonizados por el heavy metal que nos brindaron sendas bandas nacionales, los elegidos para dar el pistoletazo de salida a las descargas internacionales en esta edición del ROCK THE SUN FESTIVAL fueron los escandinavos THE CRUEL INTENTIONS.
Con ellos llegaban los pañuelos en la cabeza, la actitud gamberra, nacarra y desenfadada, las camisetas sin mangas, las guitarras caídas hasta las rodillas, el descaro y, por supuesto, ese hard rock potente, pegadizo y adictivo que puede llegar a recordarte tanto a bandas clásicas de la escena angelina como a formaciones europeas como HARDCORE SUPERSTAR o BACKYARD BABIES. La de esta soleada tarde de viernes era su primera incursión en los escenarios de nuestro país. Y lo cierto es que el cuarteto supo aprovechar al máximo la ocasión.
Me llamó la atención que entre los presentes tenían muchos seguidores. Así que la bienvenida que les tributó el cada vez más numeroso público fue de lo más cálida y acogedora. El cuarteto de Oslo correspondió al personal con una descarga potente, de dinámica rotunda e implacable, en la que se dedicaron a enlazar los temas derrochando entrega y actitud. Desde que rompieron el hielo con un puñetazo sonoro del calibre de “Beating In My Chest”, los aledaños del escenario se convirtieron en un desmadre. El show había empezado de la mejor forma posible, así que el cuarteto aprovechó el impulso inicial para mover al personal al ritmo del gamberro de “Venomous Anonymous” y “Living Out Of Line”.

Acostumbrados a climas más frescos, su frontman, Lizzy DeVine, no pudo obviar el comentario al sol y el calor reinante. Pese a ello, la banda no se amilanó en ningún momento. Así que la actividad sobre el escenario fue constante y frenética, con los músicos correteando e intercambiando posiciones incansablemente mientras atacaban de forma incontestable piezas como “Sunrise Over Sunset”, que bajaba mínimamente el nivel de revoluciones para proponernos unas melodías más accesibles. En cualquier caso, el macarrismo y la actitud gamberra de la que en todo momento hicieron gala no tardarían en regresar con los potentes guitarrazos y los enérgicos coros que marcaron “Chemical Vacation”. El registro roto y desgarrado de Lizzy se encargaría de hacernos reptar a través del arenoso medio tiempo “Salt I Ditt Sar”. Para acto seguido volver a ponernos las pilas al esperarnos sin previo aviso el socarrón e irreverente “Go Fuck Yourself”.
Pese a que Lizzy fue el timón de la banda, el protagonismo estuvo muy repartido. Así que su socio a las seis cuerdas, Kristian Solhaug, no vaciló a la hora de ocupar el centro del escenario para acaparar todas las miradas durante la marchosa “Weekend Suffering”. Mucho más denso y, por momentos, casi pantanoso, sonó “All Hail Hipocrisy”, cambiando la explosiva dinámica que hasta ese momento había llevado el show. Incansables, pese al intenso calor y al ritmo desenfrenado de su descarga, los escandinavos no flaquearon en ningún momento. Incluso diría que fue hacia la mitad del show, con piezas de aromas ochenteros como “When Eden Burn” y zarpazos directos e inapelables como “Keroseene”, cuando lograron poner el recinto literalmente para arriba.
Aunque esta era su primera incursión en nuestros escenarios, a estas alturas del show resultaba evidente que el cuarteto había conseguido conquistar al público del Rock The Sun. De modo que, para rematar su descarga por todo lo alto, qué mejor que darnos la puntilla con “Jawbreaker”, que escenificaba la perfecta sintonía entre banda y público, con todo el personal alzando los cuernos al aire, para acto seguido poner al personal a dar palmas antes de invitarnos a cantar en “Check Your Head”. El remate definitivo, con las luces ya empezando a dejarse notar, llegaría con la adictiva “Sick Adrenaline”.
Suele ser habitual. En todos los festivales irrumpen bandas que debutan en nuestros escenarios y se ganan a pulso el poder regresar. Pues bien, en esta edición del Rock The Sun, THE CRUEL INTENTIONS se marcaron un show de lo más sólido, convincente y divertido. Así que no me cabe la menor duda de que en breve tendremos oportunidad de verles de nuevo por aquí.
Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. La formación sueca que capitanea el vocalista Danny Rexon está a las puertas de conmemorar su primer cuarto de siglo. Desde que irrumpieran en la escena europea junto a un montón de bandas, CRAZY LIXX han apostado por revivir la esencia y el espíritu de ese hard rock de matices glam que alcanzó sus cuotas de máxima popularidad a mediados de la década de los ochenta. En los últimos años, los suecos se han convertido en unos asiduos a los escenarios de los grandes festivales en nuestro país, lo que ha propiciado que su popularidad haya aumentado exponencialmente. Además, sus últimas entregas han gozado de una muy buena acogida entre los seguidores del estilo, con lo que su presentación en esta primera jornada del ROCK THE SUN era una de las más esperadas.
Con la tarde ya bien entrada, los de Malmö fueron la primera formación que pudo contar con el vistoso juego de luces del escenario, y eso fue algo que jugó muy a su favor. Además de lo que fue su filosofía, su indumentaria y su puesta en escena estuvieron totalmente acordes con su música. Así que no faltaron las gafas de sol, las camisetas cortas, las chupas de cuero, los chalecos tejanos, la licra… En cuanto a lo que fue el montaje escénico, contaron con un gran telón de fondo y sendas pancartas laterales, con el nombre de la banda sobre un resplandeciente fondo azul.
Jugaban sobre seguro. Como comenté anteriormente, los suecos habían dejado constancia en anteriores visitas de que su material funciona a la perfección en nuestro país. Y esta noche, ante una audiencia netamente hard rockera, no fue una excepción. Salieron como siempre, con las pilas bien cargadas, con una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Dispuestos a divertir y arrasar con todo a su paso. Así que, tras una ampulosa introducción, su particular fiesta hard rockera arrancaba con un “Rise Above”, que dejaba claro que las guitarras iban a ser las protagonistas del show junto al carisma de un Danny Rexon que apareció en escena empuñando un micro con forma de cartucho de dinamita.
Con ambos hachas, Chrisse Olsson y Jens Lundgren, copando la primera línea de fuego y con la gente contagiada de la vitalidad del combo sueco, arrancaba “Hell Raising Women”. Pero sin duda el primer gran momento de la descarga de CRAZY LIXX llegó justo después, cuando Danny se quitó las gafas y, tras la primera charla, anunció “Girls Of The 80’s”. Y es que su ritmo marchoso, a la par que vacilón, ha servido para convertir el tema en uno de sus grandes hits, y la ferviente respuesta del público así lo ratificó. No dejarían de proporcionarnos estribillos para que cantáramos. Aunque en esta ocasión no fue con una composición propia, sino con su adaptación del clásico de los germanos BONFIRE: “Sword And Stone”.
Tras recibir la ovación del respetable y desprenderse Danny de la chupa, tocaba seguir dinamitando el recinto, dando combustible al personal para que no dejara de saltar y bailar, y para ello qué mejor que confiar en la pegada del corte que inauguraba “Ruff Justice” (2017): “Wild Child”, y esos melosos coros que denotaban que estaban siendo tratados desde la mesa. El cambio de registro llegaría con el rollo más macarra y desenfadado que desplegaron durante el celebradísimo “Lock Up Your Daughter”. Por supuesto que también tuvimos ocasión de disfrutar de algunos temas más contemporizados, dando buena cuenta de las aterciopeladas melodías de “Walk The Wire”, que fue otra de las que nos trajo al recuerdo a bandas como DEF LEPPARD.
Sin embargo, si de algo anda sobrado el combo sueco es de vitalidad, garra e ímpetu rockero. Muchos fueron los momentos a lo largo del show en los que lo demostraron. Las carreras y los cambios de posición entre Lundgren y Olsson fueron constantes a la hora de atacar temas como “21 Til I Die”, rescatada del ya lejano “New Religion” de 2010, que cayó como una bomba de relojería sobre una audiencia que parecía cada vez más enchufada y animada. Tras unos segundos en los que el escenario quedó desierto, sonaba una introducción. Los músicos regresaban, nuevamente con el empuje y la garra propia del inicio del show, para asestarnos de forma incontestable “Whiskey, Tango, Foxtrot”, que nos dejaba con la estampa de Danny paseando por el escenario, señalando al personal, mientras sus compañeros daban buena cuenta del desarrollo instrumental.
A estas alturas del show, la conexión entre banda y público era ya brutal. La banda había salido a darlo todo y había conquistado a un respetable que se puso a saltar de forma incansable al reconocer los compases iniciales de “Silent Thunder”, que fue una de las elegidas para que todos probáramos nuestras habilidades como vocalistas. Antes de encarar la recta final del show, tocaba contemporizar mínimamente los ánimos. “Hunt For Danger”, con la banda más estática para apoyar en los coros, sirvió para que recuperáramos mínimamente el aliento. La locura y el frenesí no tardarían en regresar con “XIII”, que fue interpretada con Danny luciendo una máscara y empuñando un micrófono con forma de puñal en claro homenaje a las pelis de terror ochenteras.
Para empezar a encarar lo que fue la recta final de su descarga, la banda apostó por explotar su vertiente más melódica, invitándonos a corear la pegadiza melodía de “Never Die (Forever Wild)”, que se zanjaba con ambos hachas nuevamente adelantándose hasta el filo del escenario. La elegancia a la hora de tratar las melodías marcaría “Blame It On Love”. Mientras que el asalto final estuvo reservado para “Who Said Rock N´ Roll Is Dead”, que a modo de declaración de intenciones cerraba el show por todo lo alto, ratificando que CRAZY LIXX no van a desistir en su firme empeño de conquistar el mundo con su hard rock melódico, divertido y de estribillos altamente coreables.
No nos habíamos enterado, y en un abrir y cerrar de ojos el viernes se nos había escapado de entre los dedos.
Reconozco que después de un primer año de ROCK THE SUN en el que disfrutamos de cabeza de cartel a NESTOR y a H.E.A.T, los de este año me dejaron algo frío en una primera reacción, y en especial precisamente el del viernes. Por supuesto, mis dudas nada tenían que ver con la desbordante calidad en directo de ECLIPSE, que llevan demostrando ininterrumpidamente más de 25 años, sino más bien porque especialmente en los últimos años ha sido muy habitual ver a la banda de Estocolmo en un sinfín de festivales, grandes y pequeños, y quizás con ellos se perdía un poco esa exclusividad que siempre es deseable en un ‘headliner’. Sea como fuere, no habían terminado de descargar “Roses On Your Grave”, con la que nuevamente abrían fuego, y toda duda me había abandonado. No se puede estar saltando y cantando a la vez que se duda, y eso fue lo que hicimos sin parar durante hora y media.
Del concierto de los de Eric Mårtensson se puede decir muchas cosas, pero si algo fue, es sin duda divertido. Llegados a este punto de su trayectoria, el cuarteto tiene en la recámara suficientes himnos como para dejarte afónico, y todavía bajar de la ‘muntanya’ con la sensación de haberse dejado otros tantos en el tintero, y creo que es una buena fotografía de lo que allí vivimos; una gran fiesta en la que las sonrisas, los saltos y la entrega de un público a merced fueron para recordar.
Frente a un escenario no demasiado “rimbombante”, adornado con luces bastante sencillas pero efectivas, ECLIPSE se salieron en una noche en la que incluso parecía obvio desde un primer momento que Eric no tenía el mejor de sus días a nivel vocal. Ahí es donde se nota, primero una banda compenetrada que apoya en los coros y permitiendo un cierto descanso extra a su ‘frontman’, iy en estas llegaba “All I Want Is You”, donde Philip Crusner tomaba el protagonismo en primera línea escénica con una caja de batería jugando con el público enganchando después con “Dying Breed”, también celebradísima.
Martensson, a pesar de todo, cuajó un concierto más que correcto, y ahí es donde se nota también la experiencia, sin alardes y bajando muchas veces algunos tonos en determinados arreglos, pero siempre solvente, como demostró en “Wake Me Up” y justo después en “Twilight”, que ya en la introductoria puso a cantar hasta a los camareros y camareras. ¡Qué momento! Por cierto, de nuevo destacar el abrumador sonido de la Carpa, y esta vez subrayarlo, porque incluso la banda sonó más ‘heavy’ que en sus trabajos, con guitarras más definidas al menos, lo que les sienta fenomenal, dicho sea de paso.
En “Downfall Of Eden” fue el momento de que Martensson se colgara la guitarra acústica, para que Magnus Henriksson después nos deleitase con un gran solo de guitarra marca de la casa antes de “Blood Enemies”. Fue justamente ahí, y con “High Road” inmediatamente después, el único momento que se puede catalogar como “de descanso” de algún modo, porque ya de ahí en adelante la fiesta fue total, y hablo de la segunda mitad del concierto entera, que se dice pronto.
“Hurt” fue esa balada fantástica que siempre debería haber en un concierto así, y la última tregua de la noche. Con “Bite The Bullet” volvía la fiesta, que se multiplicaba con “Saturday Night”, un sábado en el que acabábamos de adentrarnos, y que no podía ser más prometedor. “Battlegrounds” volvió a exigirnos a todos un poquito de esa voz ya algo maltrecha, mientras “Black Rain” nos mostraba los ECLIPSE más pesados de la noche. De ahí, en la cuesta abajo sin frenos, vino más fiesta con “The Hardest Part Is Losing You”, que fue la antesala del verdadero gran final, que empezaba con “Runaways”, para después interpretar de forma magistral un “Anthem” que alargaron con más solos y mucha participación, y que enlazaron con un “Viva La Victoria” que no dio lugar a bises, dejándonos sabor a eso, a victoria absoluta.
ECLIPSE fueron un cabeza de cartel más que digno, y sólo el poder disfrutarles en un emplazamiento tan icónico, con semejante perfección de sonido, hizo que todo el viaje y el festival mereciesen la pena. Todo el mundo debería salir de un concierto como abandonábamos nosotros la Carpa en su primera jornada… ¡qué sensación!
Roses on Your Grave
All I Want Is You
Dying Breed
Wake Me Up
Twilight
Downfall of Eden
Blood Enemies
High Road
Hurt
Bite The Bullet
Saturday Night (Hallelujah)
Battlegrounds
Black Rain
Runaways
Anthem
Viva La Victoria
Nota original publicada en el portal de rafabasa.com el 28 de septiembre de 2026: https://www.rafabasa.com/2026/09/28/cronica-y-fotos-del-rock-the-sun-con-eclipse-crazy-lixx-the-cruel-intentions-kilmara-redshark/.
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