Moto del día: Aprilia RS 125 (2006)

La Aprilia RS 125 de 2006 fue la última gran puesta de largo de una de las motocicletas que más sueños adolescentes alimentó: un octavo de litro de dos tiempos vestido de RSV 1000 en miniatura, con aristas donde antes había curvas y una frenada propia de una moto de competición.
A mediados de los ochenta, en Italia, donde una 125 se podía conducir desde los 16 años, las marcas descubrieron que había un filón en los jóvenes que querían parecerse a sus ídolos del Mundial. Volcaron toda su tecnología en motos pequeñas y escalaron durante años chasis, suspensiones y potencia: a comienzos de los noventa, aquellas 125 pesaban apenas 125 kilos, rozaban los 35 caballos y llevaban partes ciclo más sofisticadas que muchas deportivas de gran cilindrada.
Después llegaron las normativas anticontaminación y un mercado cada vez más inclinado hacia los cuatro tiempos. Los modelos que habían marcado la pauta a mediados de los noventa —la Cagiva Mito, la Gilera Crono, la Honda NSR o la Yamaha TZR— fueron desapareciendo, y a comienzos de la década de 2000 casi solo Aprilia mantenía su apuesta por el segmento. La RS 125 había nacido en 1992 y, en 2006, sumaba 14 años en producción, más de 82.000 unidades vendidas según la prensa británica y tres generaciones de carrocería a sus espaldas. La firma de Noale decidió que era el momento de renovarla: la cuarta serie estrenaba un diseño inspirado en la RSV 1000 y un carenado mucho más agresivo, que recordaba a las grandes deportivas de la marca.
La transformación no era solo maquillaje. La frenada pasaba a ser radial, incorporando una bomba radial y una pinza Brembo de cuatro pistones sobre un disco delantero de 320 milímetros, una solución reservada pocos años antes a la alta competición. Las llantas, inspiradas en las de la RSV-R, pesaban 2,2 kilos menos, la tija de la horquilla era de aluminio forjado, los latiguillos eran metálicos trenzados y el depósito crecía hasta los 14 litros de capacidad. El cuadro de mandos incorporaba una pantalla digital con contador de vueltas.

Debajo de la carrocería, el motor seguía siendo el mítico monocilíndrico Rotax de dos tiempos, refrigerado por líquido y con válvula de escape, que rendía unos 28 caballos de potencia en versión libre. Eran menos que los 34 caballos de las primeras series porque las normas de emisiones llevaban años recortando prestaciones, pero conservaba su carácter: dócil por debajo de 8.000 revoluciones, aunque había que mantenerlo alto de vueltas para salir con normalidad, y a partir de ahí el escape cambiaba de nota y la moto salía disparada hasta las 11.000 vueltas, donde dejaba de subir como si no pudiera respirar más.
Para dotar a un octavo de litro de una capacidad de detención insólita en la categoría, Aprilia equipó a la RS 125 de 2006 con un disco delantero flotante de 320 milímetros mordido por una pinza de anclaje radial Brembo de cuatro pistones, alimentada mediante una bomba radial y latiguillos metálicos directamente heredados de la superdeportiva RSV 1000 R
En España, la versión que más interesaba era la limitada a 15 caballos, accesible tanto para quienes llevaban tres años con el carné B como para los poseedores del A1, disponiendo de un kit para liberarla más adelante. La revista Motociclismo, que la probó en esa configuración, comprobó que respondía con brío a medio régimen y mantenía los 120 kilómetros por hora de marcador, aunque por encima de 8.000 revoluciones notaba que la válvula de escape no llegaba a abrir. Tenía un precio de salida de 4.974 euros.
Donde no hacía falta ningún tipo de kit era en el chasis. El bastidor perimetral de aluminio y el basculante asimétrico seguían siendo de lo mejor de su categoría, y la prensa aseguraba que la moto se sentía más deportiva que nunca, con una rigidez y una precisión que invitaban a sentirse piloto del equipo de Aspar. La contrapartida era la postura de conducción, con un manillar bajo y estribos retrasados que pasaban factura a muñecas y cervicales en ciudad. En publicaciones como Visordown criticaban unas suspensiones algo toscas que dejaban rebotar los neumáticos con los baches en plena curva, así como un freno radial con más mordiente del que una moto tan pequeña podía necesitar.
Su tarifa oficial era su principal talón de Aquiles: en el Reino Unido costaba 3.616 libras —967 más que la Honda CBR125—, mientras que en Francia superaba holgadamente los 5.000 euros. Aun así, frente a una cuatro tiempos que la prensa británica consideraba aburrida, la RS seguía mandando. En 2007, la norma Euro 3 obligó a montar un carburador electrónico y recortó la potencia por debajo de los 30 caballos, manteniéndose en catálogo hasta 2012, cuando la RS4 125 tomó el relevo. Fue la despedida de una época en la que, a los dieciséis años, bastaba un octavo de litro para sentirse piloto de Gran Premio.
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 21 de octubre de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-aprilia-rs-125-2006/.
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