Moto del día: Honda VF750C V45 Magna (1993)

Tiempo de lectura: 3 min.
A principios de los años 90, el mercado estadounidense estaba obsesionado con las cruisers. Sin embargo, Honda no quería limitarse a copiar la fórmula de Milwaukee. En lugar de fabricar un motor bicilíndrico pesado y perezoso, los ingenieros de la marca del ala dorada decidieron coger lo mejor que tenían en casa –el motor V4 de la legendaria VFR750– y meterlo en un chasis bajo, largo y cromado. El resultado fue la Honda VF750C Magna, conocida en EE. UU. como la V45, una moto que engañaba a la vista pero que aullaba como una deportiva cuando abrías gas a fondo.
El corazón de esta bestia era su motor V4 a 90 grados de 748 cc, con doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro. Aunque derivaba directamente de la tecnología de competición de Honda, para la Magna se reajustó la distribución y la carburación –montaba cuatro Keihin de 34 mm– con el fin de ofrecer más par en la zona media. Aun así, seguía siendo un motor de “vueltas”: entregaba unos 87 CV a 9.000 rpm, una cifra escandalosa para una custom de la época, permitiéndole hacer el 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos. Era, en esencia, una muscle bike camuflada bajo una estética clásica.
Visualmente, la Magna era un espectáculo de cromados. Lo más característico eran sus cuatro escapes –dos por cada lado– con salida tipo “megáfono” que no solo le daban una simetría perfecta, sino que emitían un rugido ronco y sofisticado, muy alejado del petardeo de los V-Twin tradicionales. El asiento se situaba a escasos 710 mm del suelo, lo que, unido a sus estriberas adelantadas y su manillar tipo drag bar, ofrecía una postura de conducción agresiva pero cómoda para quemar goma en las avenidas.
A diferencia de las versiones de los años 80, que tuvieron algunos problemas de fiabilidad en la lubricación de las culatas, la tercera generación de la Magna –la VF750C lanzada en 1993– era una roca. Honda había pulido todos los detalles del motor V4, convirtiéndolo en uno de los bloques más suaves y fiables de la historia. Sin embargo, no todo era potencia bruta; la parte ciclo cumplía, pero con matices.
Montaba una horquilla delantera de 41 mm muy capaz, pero en la parte trasera se mantenía fiel a los dos amortiguadores laterales y, sorprendentemente, a un freno de tambor trasero. Detener a una loba de 230 kg que corre como una deportiva con un tambor trasero era, cuando menos, una experiencia emocionante.
¿Por qué muchos creen que no llegó a Europa? Probablemente porque nunca te cruzaste con una o porque su presencia en la prensa especializada fue mínima. Lo cierto es que la V45 Magna sí se vendió oficialmente en Europa, aunque sin el respaldo comercial que tuvo en Estados Unidos. Honda asumió que el público europeo prefería las VFR para correr o las Shadow para pasear, y ese desinterés se tradujo en un marketing discreto que reforzó la idea de que este híbrido de potencia y cromo era casi exclusivo del mercado yankee.
Es una pena, porque la Magna representaba un concepto que hoy llamaríamos power cruiser, adelantándose a motos como la Triumph Rocket III o la propia Ducati Diavel, pero con la finura de funcionamiento que solo un V4 de Honda puede ofrecer.
Hoy en día, la VF750C Magna es una moto muy buscada por los coleccionistas que saben lo que hay debajo del depósito. Es una moto que no envejece, porque su motor sigue siendo una obra de arte de la ingeniería y su estética ha pasado a ser un clásico atemporal.
Recordar la Magna es recordar que Honda, cuando se pone rebelde, es capaz de crear máquinas que rompen todos los moldes establecidos. Una auténtica “rara avis” que nos hace mirar con envidia al otro lado del charco.
#LargaVidaalMotociclismo #BikerSonora #SonoraRiders #MotociclismoyRocknRoll #Motociclismo #MotociclistasdeMexico #Rock #Siguenos #Rodadas #México #Sonora #Arizona #Nogales #Navojoa #Obregon #Guaymas #Empalme #AguaPrieta
Tomado de https://motos.espirituracer.com/feed/



