¿Puedo cambiar los retrovisores de mi moto? Sí, pero con condiciones…
Cambiar los espejos retrovisores de la moto es una de las modificaciones más sencillas y habituales entre los motoristas, sobre todo cuando se busca mejorar la estética o darle un toque más personal. Sin embargo, en España conviene hacerlo con cierta precaución y conocimiento. No basta con que el retrovisor quede bien o encaje perfectamente en el manillar. De hecho, debe estar correctamente homologado, cumplir con las dimensiones mínimas exigidas y permitir una visión clara y suficiente del tráfico trasero. Eso, entre otras cosas…
Además, es fundamental que los espejos estén bien instalados y permanezcan firmes durante la conducción, sin moverse con las vibraciones ni perder su posición con el paso de los km. También hay que respetar el número de retrovisores obligatorio según el tipo de motocicleta, ya que circular con menos espejos de los exigidos por la ley puede considerarse una infracción “grave”.
Cumplir con estos requisitos no solo evita sanciones económicas, sino que también ahorra problemas en la ITV y posibles complicaciones con el seguro en caso de accidente. Gracias a Dios, sin renunciar al placer de personalizar la moto, ya que el mercado ofrece una amplia variedad de retrovisores homologados que combinan diseño, funcionalidad y legalidad.
Un cambio sencillo con implicaciones legales
El mercado de retrovisores alternativos es enorme: diseños minimalistas, modelos tipo bar-end, acabados en aluminio o carbono, universales o específicos para cada moto. Todo parece válido hasta que entra en juego la legislación. En España, cualquier sustitución de un elemento original debe respetar las normas de homologación europeas y nacionales, aunque se trate de un componente tan común como un espejo retrovisor.
¿Qué normativa se aplica en España?
La base legal es la normativa europea, concretamente la Directiva 97/24/CE, que regula determinados componentes de los vehículos de 2 y 3 ruedas. Además, esta directiva está plenamente integrada en la legislación española a través del Reglamento General de Vehículos, por lo que su cumplimiento es obligatorio para circular legalmente. En el caso de motocicletas y scooters, la norma se refiere a los retrovisores exteriores, es decir, los que van montados en el manillar o en la parte exterior del vehículo.
Legalmente, un retrovisor es un conjunto formado por varios elementos: la superficie, la carcasa o cuerpo, el sistema de ajuste y la varilla o soporte que lo une a la moto. Todos ellos deben formar parte de un producto homologado como conjunto. No basta con que “encaje” o quede bien sujeto: debe haber superado los ensayos exigidos por la normativa.
Uno de los puntos que más problemas genera en España es el tamaño del espejo. La normativa exige unas dimensiones mínimas para garantizar una visión suficiente del tráfico trasero. La superficie reflectante no puede ser demasiado pequeña, algo habitual en retrovisores de diseño muy deportivo o estético. Si el espejo no alcanza las medidas mínimas exigidas, no es legal, aunque esté bien montado.
Para saber si un retrovisor es legal en España, hay que buscar el marcado de homologación europea. Debe llevar grabada una letra E dentro de un círculo, acompañada de un número. Ese marcado indica que el retrovisor ha sido homologado conforme a la normativa europea, válida también en España, independientemente del país de la UE que haya concedido la homologación.
En algunos casos pueden aparecer letras adicionales que indican la categoría del retrovisor. No siempre son obligatorias, pero si están presentes deben ser visibles, permanentes y legibles una vez montado el espejo en la moto.
Antes de obtener la homologación, los retrovisores deben superar pruebas técnicas específicas. Entre ellas se incluyen ensayos de impacto y pruebas de resistencia del cristal y la carcasa. El objetivo es garantizar que el espejo no se rompa con facilidad ni genere fragmentos peligrosos en caso de golpe o accidente. Aunque como usuario no veas estas pruebas, son determinantes para que el producto sea legal en nuestro país.
No solo importa qué retrovisor montas, sino cómo lo montas. En España, los espejos deben quedar firmemente fijados y mantener su posición durante la conducción normal. Además, deben permitir al conductor una visión clara de la parte trasera y los laterales del vehículo. Un retrovisor homologado, pero mal colocado, también puede ser motivo de sanción.
¿Uno o dos espejos retrovisores?
La DGT es clara en este punto. Las motocicletas capaces de superar los 100 km/h deben llevar obligatoriamente dos retrovisores, uno a cada lado del manillar. Circular con solo uno, aunque esté homologado, se considera una infracción. Solo algunos vehículos de baja velocidad, como determinados scooters de pequeña cilindrada (ciclomotores), pueden llevar un único espejo.
Multas y sanciones en España
Circular con retrovisores no homologados, dañados o que no permitan una visión correcta puede acarrear sanciones económicas. Según el Reglamento General de Vehículos y el Código de Circulación, las multas pueden variar en función de la infracción. En los casos más graves, como la ausencia de retrovisores o la modificación de las características técnicas del vehículo, la sanción económica es elevada y puede ir acompañada de la obligación de devolver la moto a su estado original.
En España, todas las motocicletas deben llevar espejos retrovisores obligatorios que permitan ver hacia atrás y a los lados. Por norma general, todas las motos deben llevar al menos el retrovisor izquierdo, mientras que el derecho es obligatorio solo en motos con velocidad máxima superior a 100 km/h.
Por otro lado, como os comentamos antes, los ciclomotores suelen necesitar únicamente el izquierdo, aunque se recomienda instalar ambos por seguridad. Como es lógico, el objetivo es garantizar que el conductor tenga un campo de visión adecuado en todo momento y reducir riesgos de accidente.
Circular sin los espejos obligatorios o con ellos en mal estado, rotos o mal orientados se considera una infracción de tráfico. La sanción habitual es una multa de 200 euros, con posible descuento del 50 % si se “paga pronto”, y normalmente no implica pérdida de puntos. Además, en la ITV se revisa que los retrovisores estén instalados correctamente, funcionen y permitan ver claramente hacia atrás, por lo que mantenerlos en buen estado evita problemas legales y protege la seguridad del conductor.
Sin embargo, si la falta de espejos o su mal funcionamiento supone un riesgo grave para la seguridad vial, la infracción puede elevarse a «grave«, lo que podría conllevar inmovilización del vehículo además de la multa. Esto depende del criterio del agente y de la situación concreta, por ejemplo, si los espejos limitan significativamente la visibilidad en carreteras rápidas o autopistas.
Por eso, aunque solo sea obligatorio el retrovisor izquierdo en algunos casos, siempre es recomendable llevar ambos espejos en perfecto estado, asegurando seguridad y evitando que la sanción pueda considerarse grave.
Tomado de https://soymotero.net/



