El circuito secreto de Yamaha existe: Es un gigantesco laboratorio privado donde Japón desarrolla sus motos más radicales
Hay lugares que parecen creados únicamente para recordar que Japón vive el motociclismo de una forma diferente. Y de hecho, lo hacen. Ciertamente, alejados de la mentalidad con la que lo vivimos aquí, por muchas cuestiones: culturales, históricas… Sportsland SUGO es uno de ellos.
Escondido entre montañas en la prefectura de Miyagi, lejos de Tokio y todavía más lejos del ruido mediático occidental, es un enormísimo complejo propiedad de Yamaha Motor Company. Lleva décadas, casi en silencio, funcionando como uno de los centros neurálgicos de la competición japonesa. Y, probablemente, también como uno de los laboratorios más importantes de Yamaha.
Así es Sportsland SUGO, el gigantesco laboratorio privado
Sportsland SUGO no es un circuito cualquiera, no es uno más. Este lugar es más que eso: una instalación de más de dos millones de metros cuadrados con trazados para velocidad, motocross, trial y karting. Un parque del motor construido por y para Yamaha en un país donde las marcas siguen entendiendo las carreras como algo más que marketing.
Pongámoslo en contexto. Mientras en Europa son muchos los fabricantes que han ido abandonando circuitos privados o reduciendo sus programas deportivos, Japón siguió utilizando la competición como una extensión directa del desarrollo técnico. Y no solo hablamos de MotoGP, que también en el caso de Honda y Yamaha; y hasta hace poco, también Suzuki.
Yamaha, Honda, Suzuki o Kawasaki llevan décadas funcionando bajo la misma filosofía: lo que se aprende en pista acaba llegando a la calle, y por eso lugares como SUGO son tan importantes.

Allí se celebran campeonatos nacionales japoneses, pruebas de resistencia y eventos donde Yamaha puede seguir desarrollando motos en un entorno completamente controlado donde no existen ni los focos, ni los tours para turistas ni los escapares. A cambio, solo motos, ingenieros, pilotos y mucho asfalto.
Si bien Yamaha nunca ha explicado públicamente qué modelos prueba exactamente dentro de SUGO, tampoco hace falta demasiado esfuerzo para unir las piezas. Las marcas japonesas (como Toyota acaba de hacer con su nuevo Nürburgring japonés) utilizan constantemente instalaciones privadas para probar nuevos motores, prototipos, validar electrónica, desarrollar partes, entrenar pilotos…

De hecho, Honda hace algo parecido en Motegi, que no es suyo. En el caso de Yamaha, Sportsland SUGO sí que es suyo. Cuando una marca vive obsesionada con la precisión, tener un circuito propio significa algo más importante que ahorrar dinero en alquileres: significa controlar el desarrollo de principio a fin.
Aunque la compañía no confirme qué ocurre exactamente dentro de SUGO, de lunes a viernes el lugar es un laboratorio de investigación y desarrollo, donde Yamaha prueba nuevos motores, chasis y componentes electrónicos de sus modelos de calle (como la serie R1 o MT) y de competición. Cuando hay pruebas secretas, entonces, el circuito se cierra a cal y canto. Tienen protocolos de seguridad para evitar que fotógrafos espía se acerquen a las zonas críticas del trazado.
Quizá lo más fascinante sea ese secretismo en una época en la que muchas marcas centran sus esfuerzos en marketing, pantallas y experiencias digitales. El I+D+i nipón sigue manteniendo ese aura en un complejo dedicado a correr motos de verdad.
Imágenes | National Land Image Information (Color Aerial Photographs), Yamaha
En Motorpasión Moto | El nuevo laboratorio secreto de Toyota es un Nürburgring, pero en Japón. Y da más miedo que un circuito normal
#LargaVidaalMotociclismo #BikerSonora #SonoraRiders #MotociclismoyRocknRoll #Motociclismo #MotociclistasdeMexico #Rock #Siguenos #Rodadas #México #Sonora #Arizona #Nogales #Navojoa #Obregon #Guaymas #Empalme #AguaPrieta
Tomado de https://www.motorpasionmoto.com/





