Lucy miró al mundo y notó que está girando: el próximo álbum de AKRIILA

“El álbum se llama Lucy miró al mundo y notó que está girando”, dice AKRIILA.
Después de haber lanzado Epistolares en 2024 y en 2025 (hace un año exactamente) la versión deluxe, materiales que la posicionaron como una de las grandes artistas de la escena hispanohablante actual, AKRIILA está de vuelta con el anuncio del título de su próximo álbum que llegará este año.
“Me fui a Japón un mes con el equipo a pensar y terminar ciertas cosas, a hacer música, un video…”, relata en conversación con ROLLING STONE en Español. “Un día pensé ‘mierda, no tengo el nombre todavía’. Antes se llamaba de otra forma, pero no queríamos que se llamara así porque tenía referencia a una artista, es una obra muy moderna, entonces no quería sentir que la estábamos robando, a pesar de que yo estaba uniendo piezas en base a ese nombre. Y un día dije: ‘la idea no me va a venir a la cabeza genuinamente’, así que pensé que sería lindo sentarme a escribir”.
En medio de esa búsqueda, AKRIILA empezó a conectar distintas referencias personales y musicales, entre ellas una banda de Liverpool que ha estado presente en su vida desde pequeña. “Una de mis referencias más grandes para este álbum son los Beatles. Últimamente he hablado mucho con el mundo, y con mi pareja en especial, de George Harrison. La canción ‘While My Guitar Gently Weeps’ tiene la frase ‘miro al mundo y noto que está girando’. Pensé ‘qué linda esta frase’. Me gustó y lo anoté. Después empecé a pensar en mi relación con Los Beatles, mi papá es fanático, y cuando yo empecé a tocar piano la primera canción que me aprendí fue ‘Lucy in the Sky with Diamonds’, así que uní eso y así nació el título: Lucy miró al mundo y notó que está girando”.
“Si a mi me preguntaran cómo suena el álbum, yo diría que a esperanza”
“Pasa por un proceso líricamente de estar muy vacío y después entender que el mundo no es tan crudo, y termina siendo esperanzador”, explica la artista.
Aunque comenzó el imaginario del álbum desde un lugar personal e introspectivo, con el tiempo la idea empezó a expandirse hacia otros temas y perspectivas. “El proceso del álbum lo empecé pensando desde mis problemas, mis cosas, muy encerrada en mí misma, pero con el pasó del tiempo empecé a tener otro sentimiento y me fui alejando de esta perspectiva tan interna, y se convirtió en algo sobre el mundo y como yo veo ciertas cosas. Eso lo encontré muy lindo. La conclusión de empezar a darse cuenta de que el mundo está girando, y darse cuenta que los días pasan allá afuera, da esperanza”.
En lo sonoro, la artista también buscó explorar nuevas direcciones sin desconectarse por completo de la esencia del proyecto. “En términos del sonido, si escuchas Epistolares se siente como muy electrónico, y el deluxe se vuelve un poco más popero, le agrega otra faceta al material. Y siento que el nuevo disco sigue un poco eso, se vuelve otra cosa, pero agregando elementos del inicio”.
Parte de ese proceso creativo también estuvo relacionado con su interés constante por experimentar y evolucionar. “Lo que más me gusta de la música, que fue un problema al inicio, es que a mí me encantan los sonidos ambient, el sonido de las plantas, la distorsión, las baterías super rápidas. Epistolares es un álbum que me soluciona eso, pero en este disco no podía hacer lo mismo. Mis artistas favoritos experimentan mucho en sus álbumes. Es lindo que la música dura para siempre y si te gusta una faceta de un artista ahí estará para siempre”.
Por eso, este nuevo álbum comenzó a acercarse más a instrumentos reales y sonidos más orgánicos. “Tal vez no son sonidos ambient. Son sonidos más de banda, más análogos. Es muy lindo porque tiene arpas, flautas, instrumentos reales. Eso combinado con la destrucción, la saturación”.
“Este álbum es un equilibrio entre algo nuevo y algo que sigue sintiéndose parte del proyecto”, explica la artista. “Con Epistolares yo pensaba: ‘si la gente lo descubre, le va a encantar’. Y con este me pasa algo distinto: a mí me encanta, y sí creo que a la gente le gustará, pero es mucho más jugado”.
Es común que el proceso creativo posterior a un álbum exitoso y con un concepto muy marcado, como lo fue Epistolares, sea complicado. La artista afirma que sí implicó un reto para ella. “Por eso hice el deluxe. Siempre digo que a mí no me gustan los deluxe porque siento que casi nunca suman mucho, pero en este caso me pasó que estaba haciendo música nueva y no podía soltar el universo de Epistolares. Sentí que necesitaba cerrarlo espiritualmente. Pensé en hacer un show o algo así, pero nada me llenaba realmente. Y el deluxe me permitió cerrar todas esas ideas que todavía seguían vivas”.
Después de cerrar esa etapa, la artista pasó por un periodo en el que le costó volver a hacer música, algo que eventualmente la llevó a buscar nuevas referencias musicales. “Después me costó volver a hacer música. Entonces empecé a escuchar muchísimos discos para encontrar otro camino”.
Entre esos descubrimientos apareció The Sundays y particularmente su álbum Reading, Writing and Arithmetic. “Escuché un disco de The Sundays y me cambió. Siempre que terminaba un show ponía ‘Here’s Where the Story Ends’. Ahí se me prendió una ampolleta. Ese tipo de música me produce demasiado sentimiento. Al principio estaba haciendo música súper electrónica y distorsionada, pero sentía raro decir ‘esto es lo nuevo’. Con el tiempo se fue moldeando mucho mejor”.
Aunque el proceso de Epistolares tomó cerca de dos años, ya con el concepto aterrizado, esta vez las ideas comenzaron a fluir mucho más rápido. “La primera canción de este álbum la hice en junio del año pasado. Y aunque Epistolares me tomó dos años, este proceso ha sido mucho más rápido porque siento que ahora se me prenden más ampolletas”.
“Siento fascinante volver a conectar con música y que sea distinta a todo lo demás”.
La evolución del proyecto también se trasladó a la parte visual. “Estéticamente también he evolucionado. Voy cambiando de estilo, de ropa, con este tipo de música he madurado en la parte estética. Viene mucho con la edad. Me siento más cómoda con este nuevo estilo. Creo que la parte visual va a estar entretenida. Me llegó el corte de un video que hicimos en Japón, hecho con Luca y un director japonés, y es muy lindo”.
El periodo en Japón ayudó mucho a AKRIILA y su equipo creativo a aterrizar y comprender este concepto. “Estar allá nos sirvió para entender qué era el álbum. Yo sentía que estaba trabajando sola, faltaba sentarse y hablar del significado, los símbolos. Es una conversación constante para que todos en el equipo entendamos la idea. Estéticamente siento que cobrará sentido con el tiempo. La idea que tengo hasta ahora de este proyecto es que quiero que perdure, que tenga sentido con el tiempo”.
Aunque el álbum todavía no está terminado por completo, la artista asegura que ya se encuentra en la recta final. “Está a punto de terminarse musicalmente. Falta cerrarlo, que cobre sentido el tracklist. Y después hacer que suene como tiene que sonar. Hay que escucharlo de principio a fin. Falta alguno que otro track, y darle sentido sonoramente. Y obviamente el mix. Está casi, pero también es importante cerrarlo de manera correcta”.
Lucy miró al mundo y notó que está girando llegará en algún momento de este año. Por ahora, AKRIILA anunció también su primera gira por Estados Unidos y una colaboración en OMAKASE, el próximo material de Álvaro Díaz.
Tomado de https://es.rollingstone.com/



