Carmelo Ezpeleta explica por qué obligaron a los pilotos a salir tres veces a pista en Montmeló

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– Montmeló registró solo 42 caídas pero concentró los accidentes más graves y tensos de la temporada.
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– Dorna defiende las tres salidas para mantener la equidad deportiva y cumplir con el público.
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– Pecco Bagnaia denuncia que la parrilla pasa de ir a las reuniones oficiales de seguridad.
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El Gran Premio de Catalunya todavía trae cola. La cita de Montmeló nos dejó el cuerpo cortado con dos accidentes durísimos que obligaron a parar la actividad en seco. Aunque las caídas son parte del oficio, cuando ves las asistencias médicas en mitad de la pista se te congela la sonrisa. Pasados los días, con el susto ya fuera del cuerpo y los pilotos recuperándose, queda sobre la mesa un debate muy gordo entre la seguridad y las obligaciones del campeonato.
Si miramos los papeles de forma fría, el fin de semana catalán no fue el peor del año en cuanto a volumen de incidentes. Hubo un total de 42 caídas entre las tres categorías del mundial. Sorprende el dato, porque sitúa a esta pista en la zona tranquila de la temporada si la comparamos con los 60 arrastrones de Le Mans o el récord de 73 accidentes que sufrimos en el Gran Premio de las Américas en Austin. La única cita más limpia en este aspecto ha sido Tailandia, donde solo se registraron 33 bajas en todo el gran premio.
A pesar de que la estadística diga que no fue un fin de semana especialmente accidentado, la realidad se sintió de otra manera. El drama estuvo concentrado en nombres propios y momentos clave. Jorge Martín, que sigue peleando arriba, acumuló hasta seis caídas sumando los entrenamientos y el test del lunes. Una barbaridad para un piloto de su nivel.
Pero lo que de verdad encogió el estómago de todo el mundo del motor fueron los accidentes encadenados de Álex Márquez y Johann Zarco. Dos fogonazos de mala suerte que obligaron a sacar la bandera roja de manera consecutiva.
La primera melé seria llegó en la vuelta once con el percance del menor de los Márquez. Poco después, justo al relanzar la carrera, el asfalto volvió a convertirse en una zona de peligro absoluto con la caída del francés Zarco. Ambos golpes requirieron atención médica inmediata en el mismo sitio del impacto, paralizando por completo el ritmo del fin de semana.
Carmelo Ezpeleta, el jefe máximo de Dorna, se pasó por los micrófonos del podcast Curva 15 para charlar abiertamente sobre este domingo tan estresante. El directivo fue muy claro al valorar cómo se gestionó todo y el alivio que sintió al saber que las consecuencias físicas no pasaron a mayores.:«Ha sido complicado. Yo creo que hemos tenido suerte. Yo cuando vi las imágenes primeras de Alex me quedé muy preocupado. Tuvimos suerte. Hay veces que no la tienes y esta vez hemos tenido suerte. Yo lo vi enseguida en cuanto lo llevaron al hospital del circuito y estaba bien, estaba consciente y tal y luego pasó lo mismo con Johan, que fue lo mismo, fue una mala suerte. Si Johan se cae simplemente y no se engancha con la rueda de la moto de Bagnaia, no hubiera tenido nada».
Este panorama reabre el eterno debate sobre quién maneja el cotarro cuando las cosas se ponen feas. Muchos aficionados piensan que el organizador mete mano en las decisiones para cuidar las audiencias, pero el mandatario insiste en que su empresa se quitó de en medio hace muchísimo tiempo.
Hay un punto de inflexión muy claro en esta historia que se remonta a la famosa trifulca entre Valentino Rossi y Marc Márquez en Malasia 2015. Aquel día cambió el reglamento organizativo del campeonato para siempre. Desde aquella polémica cita asiática, la gestión puramente deportiva se separó por completo de los intereses económicos para evitar suspicacias.
Las sanciones y los horarios dependen en exclusiva de los comisarios de carrera de la FIM, y así lo aclara Ezpeleta: «Las decisiones las toma Dirección de Carrera. Nosotros desde el incidente de Valentino y Márquez en Sepang, que nosotros, Dorna, entonces éramos parte del órgano de dirección, nos retiramos cualquiera para que no hubiera ningún tipo de pensamiento de que estábamos haciendo las cosas de Dirección de Carrera por temas comerciales. Nosotros no estamos en el organismo de los jueces ni de Dirección de Carrera».
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Tener que abrocharse el casco y subirse a la moto para tomar una tercera salida después de ver a dos compañeros malheridos es una prueba psicológica brutal. El piloto profesional está hecho de otra pasta, pero sigue siendo humano. El propio responsable de Dorna reconoce que el corazón te pide parar el evento y mandar a todo el mundo a casa, aunque la cabeza y el negocio obligan a mirar las cosas con otra perspectiva más fría.
El jefe del campeonato argumenta que mientras se garantice el estado de la pista, el espectáculo debe tirar hacia delante para no adulterar el juego: «Es complicado porque lo que te pide el cuerpo a ellos y a mí es parar, pero no se debe de parar. Creo que lo hablaremos en Mugello la semana que viene. Si la pista está bien y los pilotos están bien, hay que seguir corriendo porque una parte muy importante del Mundial de MotoGP y del éxito son los espectadores. Y luego porque reanudar o no reanudar la carrera puede beneficiar a unos y perjudicar a otros. Con lo cual, si no se cambian las normas, hay que hacer lo que las normas permiten. No hay ninguna norma que te dice que no puedes dar tres salidas».
Por si fuera poco el lío de las banderas rojas, el ambiente fuera de la pista venía calentito. Pecco Bagnaia soltó una bofetada sin manos a sus compañeros de parrilla al desvelar que la famosa Comisión de Seguridad de los viernes está perdiendo peso por culpa del absentismo. El italiano de Ducati desveló que a las últimas citas apenas van tres pilotos a dar la cara y a proponer mejoras, algo que le parece una falta de respeto hacia la seguridad del colectivo.
El organizador del mundial recogió el guante de la queja de Bagnaia. Aunque defiende que cada uno es libre de pasar la tarde del viernes como quiera en su motorhome, recuerda que las peticiones de los que sí acuden van a misa y se tramitan con la máxima seriedad de forma oficial ante las instituciones.
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La opinión de los pilotos cuenta exactamente igual, sean tres o sean veinte los que se sienten a la mesa a discutir con los ingenieros del campeonato. «Pecco viene todos los viernes a la Comisión de Seguridad», dice Ezpeleta al respecto. «Es de los que va todos los viernes, yo no me acuerdo de la última vez que no vino, y Pecco dice las cosas y muchas vece. La comisión de seguridad es tan importante con los que vienen como si no vienen. Todos pueden venir, si alguno no quiere venir… Nosotros las decisiones y las cosas que piden los que asisten normalmente a la Comisión de Seguridad las elevamos como petición oficial. Luego se ve si se pueden hacer o no, pero la voz de los pilotos, vengan muchos o vengan pocos, está, y se considera porque no es una comisión de amigos, es una comisión oficial de la FIM».
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Tomado de Todocircuito.com



