Acaba en prisión tras grabar con su GoPro el accidente mortal de su cuñado a casi 200 km/h

– – El motorista pasará 15 meses en la cárcel y perderá el permiso de conducir durante diez años.
– – La cámara GoPro del casco registró velocidades puntas de 286 km/h antes del brutal impacto.
– – Su cuñado falleció en el acto tras chocar ambos contra un coche durante un doble adelantamiento.
– El motorista pasará 15 meses en la cárcel y perderá el permiso de conducir durante diez años.
– La cámara GoPro del casco registró velocidades puntas de 286 km/h antes del brutal impacto.
– Su cuñado falleció en el acto tras chocar ambos contra un coche durante un doble adelantamiento.
Grabar nuestras rutas de fin de semana con una cámara de acción se ha convertido en algo habitual, pero hacerlo mientras cometes una locura es comprar todas las papeletas para terminar en el calabozo. El británico Lewis Baker pasará los próximos 15 meses en una celda tras admitir un delito de conducción peligrosa que él mismo registró en vídeo. El castigo del tribunal de Aylesbury (Inglaterra) incluye además una severa prohibición de conducir cualquier tipo de vehículo durante la próxima década.
Los hechos se remontan a una tarde de sábado en la carretera A421, cerca de la localidad de Tingewick. Baker y su cuñado, Jason Wallis, decidieron salir a quemar adrenalina. No iban precisamente en scooters, sino sobre dos Yamaha R1 idénticas, unas superbikes de un litro que están pensadas para volar en circuito y no para jugar en vías públicas.
La ruta familiar acabó de la peor manera al colisionar de lleno contra un coche mientras intentaban rebasarlo. Wallis falleció prácticamente en el acto y Baker terminó ingresado con el fémur destrozado.
La forma en la que se produjo el accidente pone los pelos de punta. Al encontrarse con un turismo que circulaba más lento, los dos motoristas tomaron decisiones opuestas en décimas de segundo. Wallis intentó colarse por la derecha, pegado al arcén, mientras que Baker se tiró a adelantar por el carril exterior. El resultado fue una doble colisión fatal contra el coche que se saldó con la muerte del primero.
El caso dio un giro de tuerca absoluto cuando los investigadores revisaron el equipamiento de Baker. El motorista llevaba una cámara de acción GoPro anclada al casco y lo había dejado todo registrado. En total, la policía se incautó de 40 minutos de vídeo en alta definición donde quedaba constancia del ritmo real que llevaban.
El display de su YZF-R1confirmó que Baker llegó a rodar a una velocidad punta de 286 km/h en tramos de carretera convencional. En el momento exacto del impacto, la moto iba todavía a 193 km/h.
Durante las sesiones del juicio la tensión en la sala fue constante. La fiscalía intentó demostrar por todos los medios que los dos cuñados venían disputando un pique o carrera ilegal.Según la acusación, la actitud agresiva de Baker al manillar presionó a Wallis a asumir riesgos excesivos. El abogado de la defensa negó de forma tajante esta teoría, recordando que Wallis trabajaba como ingeniero en Nissan y tenía bastante más experiencia en moto que el propio acusado.
Lewis Baker, 35, rode through Buckinghamshire and Oxfordshire at speeds of up to 160mph while filming his dangerous riding to share with others.
He has now been sentenced to 15 months in prison and banned from driving for 10 years.
No stunt is worth a life. Ride responsibly. pic.twitter.com/UHsNRmKn8U
El drama familiar terminó de estallar durante las declaraciones de los testigos. Nikki Wallis, hermana del acusado y viuda del fallecido, tuvo que ponerse frente al jurado en una situación durísima. Su testimonio sorprendió a los asistentes, ya que no buscó culpables. Explicó que ambos eran mejores amigos y que su marido, a pesar de ser un piloto experimentado, solía rodar muy al límite y era «un accidente que iba a suceder».
En una primera vista celebrada el pasado junio, un jurado popular absolvió a Baker del cargo más grave, que era el de causar la muerte por conducción temeraria. A pesar de librarse de esa losa, los vídeos de la GoPro y su propia confesión de que pilotaba la moto de forma peligrosa han hecho imposible que se libre de la prisión. El hecho de admitir que ya había hecho ese mismo recorrido de forma idéntica unas cien veces anteriores tampoco ayudó a su defensa.
El juez encargado del caso, Jonathan Cooper, se mostró implacable al dictar la sentencia definitiva. Afirmó que el pilotaje que se apreciaba en las imágenes capturadas por el propio Baker era «tan malo como pudiera ser».
Además, la investigación demostró que el motorista llevaba la placa de matrícula doblada hacia dentro de forma fija para evitar que los radares de tráfico pudieran identificarle, un agravante que dejaba claro que sabía que estaba incumpliendo la ley de forma sistemática.
El magistrado fue muy directo a la hora de mandar al banquillo al acusado, lanzando un mensaje que sirve para cualquier motorista del planeta: «el lugar para conducir a una velocidad extremadamente alta es una pista de carreras y no la vía pública». Al verse acorralado por el contenido de su propia cámara de vídeo, el británico tuvo que bajar la cabeza ante el tribunal y reconocer que se había comportado en todo momento como una «amenaza» sobre el asfalto.
Nota original publicada en el portal de todocircuito.com el 13 de julio de 2026: https://www.todocircuito.com/noticias/42467-acaba-en-prision-tras-registrar-con-su-gopro-el-accidente-mortal-de-su-cunado-a-casi-200-kmh.html.
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