Moto del recuerdo: KTM RC8 R Track, la fiera austriaca nacida exclusivamente para el circuito

La KTM 1190 RC8 R Track fue la RC8 sin concesiones ni disfraces: carenado blanco, placas naranjas para el dorsal de competencia, neumáticos slick y 180 caballos de fuerza, sin faros, sin direccionales y sin posapiés para el acompañante. Una superbike de calle transformada, directamente desde la planta austriaca, en una auténtica máquina de carreras lista para devorar el asfalto.
Hasta finales de la década de 2000, hablar de KTM era hablar de tierra: motocross, enduro y un Rally Dakar que la firma de Mattighofen conquistaba año con año desde 2001. El asfalto pertenecía a otros; los fabricantes italianos y japoneses llevaban décadas repartiéndose la cima de las superdeportivas sin que nadie amenazara su territorio. Ese dominio comenzó a agrietarse cuando las marcas empezaron a medirse en categorías de motos basadas en producción, como el FIM Superstock, donde la máquina de pista es prácticamente la misma que cualquiera puede adquirir en una agencia. Ganar en esos seriales impulsaba las ventas, pero competir costaba una fortuna: se requería un desarrollo capaz de rodar al límite en circuito y, al mismo tiempo, circular por las calles con total docilidad.
KTM asumió el desafío con la RC8, presentada a finales de 2007 como modelo 2008: un motor bicilíndrico en V a 75 grados de 1,195 centímetros cúbicos, con doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro, montado en un chasis multitubular de acero al cromo-molibdeno y con un diseño afilado que rompía con toda la tradición japonesa e italiana. Un año después vio la luz la RC8 R, con 170 caballos de fuerza, una relación de compresión de 13.5:1 y suspensiones de alto desempeño firmadas por WP, pensada de manera todavía más radical.
La versión Track dio el paso definitivo. La casa austriaca la diseñó como la primera variante de la RC8 R creada exclusivamente para la pista: una serie muy limitada, homologada para Superstock y armada por el departamento de carreras con componentes de alto rendimiento de su catálogo de fábrica. Se eliminó todo lo que exige la ley para transitar en la vía pública —faros, direccionales, portaplacas o posapiés de pasajero— y el peso se redujo a unos impresionantes 173 kilos en seco, nueve kilos menos que el modelo de serie.

Para conseguir la homologación oficial FIM Superstock directo de concesionario, la KTM 1190 RC8 R Track venía configurada de fábrica con un mapa de motor calibrado para combustible de 98 octanos, juntas de culata más delgadas para elevar la compresión y un sistema de escape de titanio Akrapovič EVO no apto para transitar en vías públicas.
El propulsor mantenía la base bicilíndrica pero afinada al máximo: escape Akrapovič EVO, junta delgada, filtro de aire y cartografía de carreras, además de un cableado simplificado de competición. La potencia escaló de 170 a 180 caballos de fuerza y el torque se mantuvo en unos contundentes 123 Nm a 8,000 revoluciones por minuto. Cuando la versión de calle subió a 175 caballos en 2011, la Track conservaba todavía cinco caballos de ventaja para dominar el cronómetro.
La parte ciclo recurrió a lo más exclusivo: horquilla invertida WP Racing de 43 milímetros, amortiguador trasero de competición, rines forjados Marchesini y frenos Brembo con pinzas radiales monobloque de cuatro pistones, discos de 320 milímetros adelante y de 220 atrás, acompañados de pastillas de frenado para pista.
El equipamiento de fábrica integraba lo que en una moto convencional hubieran sido costosos extras: asistente de cambio rápido (quickshifter), posapiés regulables, palancas articuladas anticaída, asiento de carreras, protector de tanque, soporte trasero de pits, protectores laterales y cadena de competición con corona de aluminio. Su carenado en blanco con toques naranjas únicamente aguardaba los colores del equipo y el número del piloto.
No era una motocicleta pensada para el público general: costaba 16,989 euros (aproximadamente 18,500 dólares) y no se podía registrar ni emplacar para circular en las calles. KTM la orientó a pilotos de campeonatos nacionales y a entusiastas de los días de pista que buscaban material oficial de fábrica. No requería fingir nada: era puro rock ‘n’ roll austriaco en dos ruedas, con placa frontal naranja y 180 caballos listos para estremecer el asfalto.
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 17 de octubre de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-ktm-rc8-r-track/.
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