Moto del día: Kawasaki ZRX1200

La Kawasaki ZRX1200 fue una desconocida en España, y en gran parte de Europa. A nuestras carreteras llegaron la ZRX1200S, con un semicarenado superior de formas afiladas, y la más deportiva y popular, la ZRX1200R, que presumía de una mascara en el faro, lo que llaman un carenado «tipo bikini», que rendía homenaje a la KZ1000R, pero la ZRX1200 a secas, la naked pura y dura, se quedó fuera de nuestras fronteras a pesar de su innegable atractivo.
En España, allá por comienzos de los dos mil, las carreteras secundarias estaban acostumbradas a ver pasar una legión de monturas con aspiraciones racing; deportivas que te obligaban a llevar las manos abajo y el culo arriba, naked con propulsores nacidos para dar vida a modelos radicales, más propios de circuito, y en algunos casos, grandes trail equipadas para recorrer la geografía de la península ibérica de cabo a rabo. Las motos, digamos, más tradicionales, como las roadster utilitarias o las llamadas big naked, quedaban para un puñado de usuarios que preferían el músculo y la imagen de una moto «de toda la vida», al poderío histérico o al peso de las trail.
Motos como la Honda CB1300, la Yamaha XJR1400 o la Suzuki GSX 1200 Inazuma quedaban relegadas a la cola de la lista de ventas. Quizá por eso, la Kawasaki ZRX1200 nunca llegó a España. Si entrabas a un concesionario oficial de la marca de Akashi buscando el músculo de la familia ZRX, la decisión se reducía casi por decreto a elegir entre el semicarenado anguloso de la versión R o la alternativa más turística de la variante S.
La Kawasaki ZRX1200 a secas, la naked en su máxima expresión, prescindía de cualquier artificio plástico en el frontal para dejar todo el protagonismo a un imponente faro circular y a una estética de pura fuerza bruta ochentera. Mientras nuestros vecinos franceses podían matricularla sin mayor problema, en España se convirtió en un auténtico fantasma de importación, una montura que despojaba a la saga de cualquier concesión aerodinámica para recordar cómo debían rugir las grandes tetracilíndricas de la vieja escuela.
En 1982, tras ganar Eddie Lawson el campeonato AMA de Superbikes en 1981 y 1982, Kawasaki vendió la réplica de calle de su moto de carreras: la KZ1000R, pintada de verde, con un pequeño carenado sobre el faro y la imagen de una moto de competición lista para ir al trabajo. Aquel estilo, el de las superbikes de principios de los años ochenta, se convirtió con el tiempo en una referencia nostálgica. Kawasaki volvió a esa imagen en 1997 con un motor prestado de la ZZR1100, de 1.052 centímetros cúbicos y unos 100 caballos de potencia, y cuatro años después la actualizó con una cilindrada mayor: 112 centímetros cúbicos más, una distancia entre ejes más larga y tres versiones para elegir, según cuánto carenado quisiera cada cliente.

El motor era el mismo en todas: un tetracilíndrico de 1.164 centímetros cúbicos, refrigerado por líquido, con cuatro válvulas por cilindro, cuatro carburadores Keihin de 36 milímetros y cinco marchas, heredero del de la ZZR1100 y famoso por su dureza. Declaraba en torno a 122 caballos, y los propietarios hablaban de una fiabilidad notable, con una nota media de 4,5 sobre cinco.
Para completar un chasis de acero con cuna desmontable, llevaba una horquilla convencional regulable, amortiguadores traseros tumbados con depósito independiente —regulables en precarga y amortiguación—, un basculante reforzado que imitaba a los de competición de los años setenta y dos discos de 310 milímetros delante. Pesaba 223 kilos, el depósito era de 19 litros y el asiento estaba a 790 milímetros del suelo.
Al manillar, la prensa de la época coincidía en lo esencial: era rápida sin esfuerzo, algo que las japonesas clásicas no habían conseguido, porque aquellas pedían ser exprimidas cerca de la zona roja mientras que el motor de la ZRX empujaba desde abajo. Y sin carenado cobraba otra dimensión: a velocidades de autopista, advertían desde la revista Motorcycle, la versión desnuda era para quienes tuvieran un cuello y unos brazos fuertes, porque a 250 kilómetros por hora había que agarrarse a la moto como a un misil.
La naked tuvo una vida comercial peculiar. En Francia se vendió, y hay propietarios que la compraron nueva en 2005; en el Reino Unido, según una guía de compra, nunca llegó, y en España no hay constancia de que se vendiera de forma oficial. Con el tiempo, la ZRX acabaría siendo una de las últimas maxinaked clásicas de Kawasaki, y la variante a secas fue su versión más pura y menos vista: la que enseñaba sin disimulo el motor, los tubos de escape negros y el depósito rectangular, sin nada que la distrajera de lo único que importaba.
Mientras que las versiones S y R con semicarenado acapararon el protagonismo comercial en España, la Kawasaki ZRX1200 básica —la naked pura sin carenado frontal— se convirtió en nuestro país en un auténtico fantasma de importación; heredera directa del espíritu de las superbikes de Eddie Lawson y propulsada por un robusto bloque tetracilíndrico de 1.164 centímetros cúbicos y 122 CV derivado de la mítica ZZR1100, exigía brazos fuertes a sus mandos para domar su fuerza bruta a alta velocidad
Nota original publicada en el portal de motos.espirituracer.com el 6 de noviembre de 2026: https://motos.espirituracer.com/motodeldia/moto-del-dia-kawasaki-zrx1200/.
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