La Bomba de Tiempo: el ritual del ritmo cumple 20 años
Parece mentira que hayan pasado ya dos décadas desde el primer ensayo abierto/concierto de La Bomba de Tiempo. Y a pesar de que 20 años es un montón, cuesta pensar en la vida musical de Buenos Aires sin ese extraño artefacto cultural que craneó Santiago Vazquez y que revolucionó la agenda y puso a los lunes en el centro de una salida que se pronto se convirtió en un clásico elegido por el público local, pero también por aquellos turistas y viajeros de paso por la Reina del Plata.
El festejo será el sábado 9 de mayo, desde la medianoche (entradas acá), en la Ciudad Cultural Konex, la casa de La Bomba, en una celebración que promete música en vivo, artistas invitados, DJ’s y muchas sorpresas para festejar dos décadas de ritmo compartido.
Desde 2006, La Bomba de Tiempo construyó una historia singular dentro de la música vernácula. Lo que en la enunciación parece algo complejo y casi críptico (un grupo de percusión que improvisa en tiempo real mediante un sistema de señas), se transforma en una fiesta, un ritual, una catarsis colectiva.
No importan los géneros ni las etiquetas: el La Bomba conviven los ritmos afros con el folclore latinoamericano, el funk con los electrónicos, con la improvisación como eje.
En estos 20 años, La Bomba realizó giras por el país y también internacionales —incluidas cinco por Europa, América Latina y Asia— y llevó su propuesta a festivales, teatros y espacios culturales de distintas ciudades, donde la percusión improvisada encontró públicos muy diversos. Más de siete millones de espectadores presenciaron al menos uno de los 1700 shows en vivo, que ofrecieron en ochenta ciudades de trece países.
Pero lo que asombra es la vigencia del proyecto, que sigue convocando a miles por semana. En Buenos Aires, los Lunes Bomba se convirtieron en un ritual semanal ineludible. Hay habitués y están los que llegan por primera vez.
La Fiesta Bomba del 9 de mayo, anuncián, será el comienzo de un año especial: durante 2026, La Bomba celebrará sus 20 años con nuevos proyectos, shows diversos y novedades que se irán anunciando a lo largo de la temporada, por ejemplo una Gira Nacional (ya están a la venta las entradas para Córdoba, Rosario y Santa Fe) y una nueva Gira Europea (sexta vez en el viejo continente) durante octubre.
El grupo está integrado por María Bergamaschi (tumbadora y chekeré), Nacho Alvarez (tambor repique y tumbadora), Mariano Tiki Cantero (tambor chico), Lucas Helguero (quinto, accesorios y dirección), Juampi Francisconi (tambor piano, chekeré, dum dum y dirección), Mario Gusso (conga y campana), Andy Inchausti (surdo, djembé y dirección), Alejandro Oliva (surdo, conga y dirección), Richard Nant (surdo, trompeta y dirección), Gabriel Spiller (campanas, tronco y dirección), Pablo Palleiro (tumbadora y tambor repique), Luciano Larocca (guira y djembé), Diego Sánchez (djembé, quinto y dirección) y Carto Brandán (semillas y surdo).
A lo largo de estos años, el grupo compartió escenario con más de 1300 artistas, entre ellos figuras como Coldplay, Calle 13, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade, Los Fabulosos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes, Duki y WOS, y llevó su propuesta a escenarios de 13 países en 3 continentes. Aquí, 20 testimonios recogidos originalmente en el libro La Bomba de Tiempo, Ritual y Ritmo:
Rubén Albarrán (Café Tacvba)
“La Bomba es una experiencia tribal, donde se borran las fronteras y las individualidades. Esa sensación de ir todos conectados a un mismo ritmo y acompasando el corazón es poderosa, energética y muy emocionante”.
Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu)
“Sentir esa cosa primitiva que tienen los tambores mezclada con la energía de Catupecu fue alucinante. Mi manera de tocar la guitarra es muy percusiva, entonces tiene algo que proviene de lo tribal. El mantra, el ritual, está muy presente en Catupecu. Creo que por eso fluyó mucho. Fue un encuentro muy orgánico, alucinante. En algún momento me gustaría que salgamos de gira juntos”.
Baltasar Comotto (Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado)

“Me impactó la interacción tribal con la gente. Era un mantra percusivo en constante evolución, una especie de rave rítmica. Tuve que interactuar con todo el grupo tratando de ser una extensión de lo que estaba presenciando. Me sentí muy satisfecho por haber conocido grandes músicos en un contexto distinto”.
Lula Bertoldi (Eruca Sativa)

“Desde que nos invitaron, nos emocionamos con la situación. Nos encanta lo que hace La Bomba y nos pareció un gran desafío acoplarnos para versionar nuestras canciones. Elegimos «Magoo» y «Amor ausente», dos temas muy rítmicos: uno es mas bien funkero y el otro es una vidala muy bella que tiene un gran espíritu. La energía de La Bomba y la sorpresa de tocar sin haber ensayado antes fue increíblemente emocionante. Nos fuimos llenos de energía, ¡y con ganas de hacer muchas más cosas juntos!”.
Jorge Drexler

“La Bomba de Tiempo es de las cosas que más me gustan de Argentina. El espíritu creativo y racional, puesto al servicio de la emoción. Un orden cartesiano para sostener un sistema físico y profundamente animal de la persona, como es la percusión”.
Emma Horvilleur

“Tranquilamente se puede hacer hip-hop sobre los tambores de La Bomba. Cada vez que hicimos ese medley tuvo mucho sentido y la gente se prendió con todo. Definitivamente, IKV pega muy bien con ese corazón rítmico”.
Hugo Fattoruso

“El trabajo de La Bomba es sencillamente avasallante. Los admiro y me encantan con todos los poros de mí. Son grandes músicos, con disciplina y buenas ideas. Tocar candombe con ellos fue una experiencia excepcional”.
Kevin Johansen

“Cada vez que participé para mi fue formar parte de esa sensación del ritual, el baile, de libertad que te da la percusión, los colores, los juegos rítmicos, porque también tienen una cosa muy lúdica, que invita a romper con los moldes de los ritmos establecidos. A su vez es lindo ver al público gozando con La Bomba de Tiempo. Fue un placer conocerlos y aprender con ellos”.
Yamandú Cardozo (Agarrate Catalina)
“Lo que más me impactó fue el espacio de fiesta, abierto al público de todo color, de todo pelo, de todo tamaño, de toda trinchera, me pareció aluciante ver a la gente tomando por asalto el concierto y bailando todo el tiempo, incluso cuando cantamos nosotros. Eso quiere decir que el ensamble y la fusión de lo que cantó la murga con los tambores de La Bomba estuvo genial”.
Lisandro Aristimuño
“Es una experiencia placentera, vertiginosa y de mucha libertad. La Bomba te deja volar porque en esos minutos sus músicos son los dueños de la tierra. Me refiero a que la percusión es tierra, y ellos la pisan y la siembran de ritmo. Sentí que mi voz y mis canciones volaban sobre esa montaña de ritmo y es algo muy maravilloso, porque te dejan planear, cuidan y disfrutan tu vuelo desde abajo”.
Sergio Rotman (Los Fabulosos Cadillacs)
“Para un músico, la forma más contundente de decir que algo te gusta es invitar a tocar al otro. El guiño más fuerte que damos es «¡vení a tocar conmigo!». Y con La Bomba pegamos onda”.
Chango Spasiuk
“Ver a La Bomba es un momento en el que uno se puede sentir a salvo, como si fuese un estado del corazón y una pequeña metáfora de algo que no se puede explicar: simplemente hay que estar ahí, bailar, tocar, formar parte de ese momento un rato y pasar por esa experiencia que, para mí, siempre ha sido muy constructiva”.
Barbarita Palacios
“Canté varias veces con La Bomba, pero recuerdo especialmente un festejo del día de la Pachamama, junto a los compadres de Tonolec. Fue una noche cargada de magia: celebrar ese día con tambores es una de las experiencias mas religiosas que he vivido y el sonido de mi viola eléctrica rasgueando una chacarera junto a ellos y su ejército de bailarines del público tomados por el repiqueteo en sus corazones y pies. La gente esta necesitada de rituales, y La Bomba es la primera tribu de esta nueva era”.
Pablo Dacal
“La experiencia con La Bomba fue amable y compañera, recuerdo que fue en un dia lluvioso y la fiesta se armó en la sala techada del Konex. Recuerdo haber cantado «El corazón es el lugar» y un poema de Cadícamo al que musicalicé y nunca grabé: «Abierto toda la noche», en clave de candombe transfigurado. sostuve la canción en su estructura y ritmo mientras ellos bailaban, callaban, enloquecían, acentuaban, descansaban o estallaban, interviniendo la emoción del canto y los tropezones del rasgueo, haciendo de la melodía íntima un grito lejano y del ritmo andante una danza tribal, celebrada hasta el derrame por los cuerpos sudados en el verano eterno y sin tiempo”.
La Marisoul (La Santa Cecilia)
“Estar rodeada por tantos tambores es tan imponente como tomar un café bien cargado. Es pura energía, es sentir 16 veces el ritmo de tu corazón tocar diferentes ritmos.”
Marcos Orellana (Onda Vaga)
“Cuando escuchás a La Bomba te perdés en el éter de la música: te avasallan con sus tambores y desaparecen los conceptos que nunca llegan a demasiado. Tener atrás a esa banda acompañándote y llevando adelante el ritmo de tu canción es un regalo de Dios”.
Edson Velandia
“La Bomba una experiencia comunitaria, donde la gente puede ir cada semana a vivir una fiesta de imaginación y espontaneidad. Queda uno con ganas de volver, de meterse otra vez en medio de esa tribu de tamboreros y disfrutar nuevamente ese instante en el que la creatividad puede estallar ante una multitud que es cómplice”.
Marcelo Ezquiaga
“Cantamos una canción que se llama «El gaucho vive y muere en su ley», que comenzó con una intensa batucada, pero luego fue mutando hacia una cosa súper potente, muy libre. La experiencia fue intensa, la onda es total y la gente se copó muchísimo. Compartir escenario con La Bomba es una experiencia muy primal. La pase genial”.
Mariana Carrizo
“Tocar con La Bomba es siempre una experiencia de alto vuelto. Un vuelo desconocido y hermoso. Un rito que se vuelve impredecible y que cuando se encauza pasa a ser como un trance espiritual. La copla también tiene un vuelo libre y desconocido, eso permitió que voláramos juntos de manera mística”
Bruno Arias
“Tocar con ellos fue una experiencia totalmente nueva, especialmente por poder cantar con diferentes patrones rítmicos. Me pude conectar desde otro lugar: ni desde lo armónico o desde la melodía, sino a partir del groove y desde el cuerpo, desde el ritmo y todo lo que eso te moviliza”.
Tomado de https://es.rollingstone.com/



