Los mejores solos de guitarra de la historia

1. PRINCE ‘PURPLE RAIN’ (1984)
Los orígenes de ‘Purple Rain’ están llenos de leyendas: Prince pensó que podría haber sido una canción country, se la ofreció a Stevie Nicks, quien consideró que era demasiado cinematográfica para que ella la grabara, y una mujer sin hogar fue la primera en escucharla cuando Prince la invitó al local de ensayo de The Revolution. Pero nada de eso importa, ya que, para todos los demás, la banda dio a luz a ‘Purple Rain’ en el First Avenue de Minneapolis el 3 de agosto de 1983, cuando Prince sacó de su guitarra un solo que se sintió más como un conmovedor grito del alma que como un momento musical estelar. Es la primera vez que la tocaron en vivo, y es la versión que aparece en Purple Rain. La destreza de Prince con la guitarra ya estaba bien documentada para ese momento, pero la fluidez de su fraseo en la canción y la forma en que tocaba notas que ascendían hacia el cielo decían más sobre lo que significaba ‘Purple Rain’ que sus letras obtusas. K.G.
2. JIMI HENDRIX ‘MACHINE GUN’ (1970)
‘Machine Gun’ es Jimi Hendrix en su máxima expresión: la manifestación más ambiciosa, cruda, conmovedora y arriesgada de su genio musical. Pertenece al álbum Band of Gypsys, grabado en vivo en Año Nuevo de 1970 en el Fillmore East, una tormenta de 12 minutos de angustia eléctrica y furia política, inspirada por la violencia en Vietnam y en Estados Unidos. Muchas leyendas de la guitarra han calificado este solo como el mejor de la historia, desde Slash (“Ese es el Santo Grial”) hasta Kirk Hammett. “No solo es mi solo de guitarra favorito de todos los tiempos”, dijo Trey Anastasio de Phish, “sino que incluye la mejor nota jamás tocada en una guitarra eléctrica: la nota aguda y estridente que Jimi toca justo al comienzo de su solo”. (Escúchala justo en el minuto cuatro). Hendrix tuvo éxitos más grandes, pero este es el punto donde más lejos llegó. Más de 50 años después, ‘Machine Gun’ sigue siendo lo más alto que una guitarra —y un guitarrista— puede alcanzar. R.S.
3. EAGLES ‘HOTEL CALIFORNIA’ (1976)
Es innegable la incomparable grandeza del rock radiofónico de los 70 que representan los solos de guitarra enfrentados en ‘Hotel California’. Conservados para la posteridad por el productor Bill Szymczyk en la canción que da título al álbum de 1976 de la banda, los solos son un duelo en plena luz del día entre los virtuosos de la guitarra Joe Walsh y Don Felder. Además, son muy fáciles de cantar: admítelo, tú también los has tarareado en el auto durante el clímax de la canción. “Siempre hubo un poco de competencia entre Felder y yo. Siempre intentábamos superarnos el uno al otro… ‘¿Ah, sí? ¡Escucha esto!’”, dijo Walsh en el documental de 2013 History of the Eagles. Ya sea en la grabación original o en vivo en el escenario, los solos de guitarra nunca dejan de evocar esa brisa fresca y el cálido aroma de “colitas”. Szymczyk, quien trabajó en álbumes de B.B. King y Bob Seger, dijo: “El final de ‘Hotel California’ es uno de los momentos más destacados de mi carrera discográfica”. J.H.
4. PINK FLOYD ‘COMFORTABLY NUMB’ (1979)
El trascendental solo de ‘Comfortably Numb’ de David Gilmour no es una sola toma, sino la mejor de entre cinco o seis, aunque nadie lo nota. “Simplemente seguí mi procedimiento habitual, que consiste en volver a escuchar cada solo y marcar las líneas de compás, indicando qué partes son buenas”, dijo Gilmour en una ocasión. Subió y bajó los faders cada vez que una frase le llamaba la atención, creando un mosaico que, al escucharse de forma consecutiva, se convirtió en el solo más conmovedor de su carrera. Su interpretación es emotiva, conmovedora y hermosa, y le da un toque de calidez humana a la melancolía de The Wall. Por suerte para los fans de Pink Floyd, mantuvo la canción en los repertorios de la banda después de que Roger Waters se fuera, ampliándola brillantemente en álbumes en vivo como Pulse de Pink Floyd y su propio álbum en vivo reciente, The Luck and Strange Concerts. Según Gilmour, cada vez que toca el solo, se convierte en algo nuevo en el escenario. K.G.
5. VAN HALEN ‘ERUPTION’ (1978)
Casi medio siglo después de que Van Halen lanzara su álbum debut homónimo, resulta casi imposible imaginar el impacto que el segundo tema del disco, un solo de un minuto y 42 segundos acertadamente titulado ‘Eruption’, tuvo en la historia de la guitarra. La concisa declaración de intenciones de Eddie Van Halen, con su uso revolucionario del tapping a dos manos, su dominio absoluto de la palanca de vibrato, su velocidad deslumbrante y su tono rico y saturado —al que él se refería como el “sonido marrón”—, estableció el léxico para una nueva generación de guitarristas. Según contó Van Halen, quien a menudo se quejaba de que ‘Eruption’ tenía un error que no pudo reproducir posteriormente, la inclusión del solo en el álbum fue casi una idea de último momento. “[Estábamos] tonteando mientras ensayábamos para un show que teníamos que dar en el Whiskey, así que yo estaba calentando, practicando mi solo”, le dijo Van Halen al periodista Jas Obrecht. “[Nuestro productor] Ted [Templeman] entra y me dice: ‘Oye, ¿qué es eso?’, yo le digo: ‘Es un pequeño solo que toco en vivo’, y me respondió: ‘Es genial, ¡ponlo en el disco!’”. T.B.
6. CHUCK BERRY ‘JOHNNY B. GOODE’ (1958)
Chuck Berry perfeccionó el solo de guitarra del rock & roll tal y como lo conocemos en ‘Johnny B. Goode’, el himno definitivo de los héroes de la guitarra. Su ráfaga inicial de 18 segundos fue un golpe que se escuchó en todo el mundo, una explosión de bravuconería eléctrica —a la altura de Tunguska— que inspiró a la mitad de los músicos de esta lista a levantar su primera guitarra. Como dijo Keith Richards: “Chuck es el abuelo de todos nosotros”. Es la historia de un chico del campo de Luisiana que rasguea mientras su mamá le anima: “¡Vamos, Johnny, vamos!”, pero se inspiró en su primer concierto en Nueva Orleans, marcado por la historia de la ciudad. Como escribió en sus memorias: “La emoción de ver mi nombre de negro publicado por toda la ciudad, en una de las ciudades por las que trajeron a los esclavos, se convirtió en la canción ‘Johnny B. Goode’”. Todas las tradiciones de la música estadounidense están presentes en la guitarra de Chuck Berry, nunca más fuertes ni más desafiantes que aquí. R.S.
7. LED ZEPPELIN ‘STAIRWAY TO HEAVEN’ (1971)
“Pensé que ‘Stairway’ cristalizaba la esencia de la banda”, declaró el guitarrista Jimmy Page a ROLLING STONE en 1975. No se equivocaba. La odisea de ocho minutos de Led Zeppelin IV muestra lo mejor de cada miembro: las letras pastorales de inspiración celta de Robert Plant, interpretadas con su icónico grito desgarrador; el bajista John Paul Jones, tan versátil como siempre, aportando su mística flauta dulce y su piano eléctrico; John Bonham, que evoca tanto el cielo como el infierno con su batería atronadora; y luego está Page, quien utilizó una Fender Telecaster de 1959 que le regaló Jeff Beck para el deslumbrante final. El solo de Page fue totalmente improvisado, una clase magistral de melodía y potencia en la que “lo primero que se me ocurrió fue lo mejor”; lo suficiente para rematar la obra, pero sin llegar a eclipsar todo lo demás. “Todo músico quiere hacer algo de buena calidad, algo que perdure en el tiempo”, dijo Page. “Y supongo que lo logramos con ‘Stairway’”. A.M.
8. STEELY DAN ‘KID CHARLEMAGNE’ (1976)
Al más puro estilo de Steely Dan, Larry Carlton pasó al menos 90 minutos —quizás más— en el estudio con Donald Fagen y Walter Becker, trabajando en el solo de guitarra de ‘Kid Charlemagne’. El guitarrista de formación jazzística (tan famoso por su uso de la Gibson ES-335 que se ganó el apodo de ‘Mr. 335’) tuvo que hacer varias tomas, a petición de Becker, con una Fender Stratocaster antes de que le permitieran volver a su guitarra principal. “No pasó mucho tiempo después de eso para que nos metiéramos de lleno en el tema”, recordó Carlton. Sus solos del punto medio y del final (este último grabado en una sola toma) equilibran magistralmente la complejidad y la naturalidad, con melodías de pop rock de oro macizo que no temen los giros del jazz cósmico. Y su fraseo nunca flaquea, un deslizamiento sin esfuerzo incluso en las partes más rápidas o espinosas, cada nota derritiéndose como tinta sobre un secante. J.B.
9. FUNKADELIC ‘MAGGOT BRAIN’ (1971)
Según cuenta la leyenda, la mente maestra de P-Funk, George Clinton, le pidió al guitarrista Eddie Hazel que tocara el tema inicial del álbum de Funkadelic de 1971 como si acabaran de decirle que su madre había fallecido. El resultado es un tema instrumental desgarrador y alucinante que se percibe como una transmisión de dolor puro y sin filtros. Hazel, un guitarrista autodidacta que adoraba a Jimi Hendrix, contribuyó enormemente al canon de P-Funk. Pero el solo de guitarra de casi 10 minutos que da inicio a su LP de 1971 —oscuro, inquietante, pero aún así jodidamente groovy— sigue siendo la piedra angular de su legado. Las notas no se tocan tanto como se lloran y se arrancan de su instrumento; Hazel finalmente evoca una sensación de perseverancia, resurgiendo como un fénix de las cenizas de sus pedales de eco. “Es una pieza musical para evocar a los fantasmas del pasado”, dijo Vernon Reid, de Living Colour. D.F.
10. THE BEATLES ‘WHILE MY GUITAR GENTLY WEEPS’ (1968)
Este clásico del White Album es el solo más legendario de los Beatles, y sin embargo, lo tocó el mejor amigo de George Harrison, Eric Clapton. Fue una idea de último momento: Harrison invitó a su amigo a tocar justo antes de la sesión, mientras los dos se dirigían en auto a Londres. Clapton se horrorizó y dijo: “¡Nadie toca en las sesiones de los Beatles!”. Harrison simplemente respondió: “¿Y qué? ¡Es mi canción!”. Pero tenía un motivo oculto: estaba harto de la guerra en Abbey Road, y sabía que los Fab Four se comportarían bien ante un invitado de honor. Como bromeó: “Todos se comportaron de la mejor manera”. Clapton tocó un solo muy al estilo de Harrison con una Les Paul rojo cereza de 1957 que acababa de regalarle a George, apodada ‘Lucy’. Harrison la usó en el White Album y en Abbey Road, incluso en ‘Something’. (Sí, así es: tocó su canción de amor más romántica para Pattie Boyd con la guitarra que Clapton le había regalado). R.S.
NUEVOS CLÁSICOS
SOLOS INCREÍBLES DE VIRTUOSOS MODERNOS
JOHN MAYER ‘GRAVITY’ (2006)
Este tema destacado del LP de Mayer de 2006, Continuum, se inspiró en su propio ídolo de la guitarra, Stevie Ray Vaughan, y en su trabajo reciente con el John Mayer Trio. ‘Gravity’, y su solo aparentemente sencillo, es un estudio del espacio negativo, que se eleva y desciende suavemente, con momentos de silencio entretejidos como destellos de sol a través de los árboles en una tarde de finales de verano. S.H.
ST. VINCENT “RATTLESNAKE” (2014)
“Muchos de mis héroes de la guitarra son antihéroes de la guitarra, como [Robert] Fripp, [Adrian] Belew o Marc Ribot”, dijo en una ocasión Annie Clark, de St. Vincent. ‘Rattlesnake’ es una canción amplia y misteriosa, y su solo —tocado con su característica guitarra Ernie Ball Music Man— parece suspendido entre una libertad sin límites y una fatalidad inminente. J.D.
MDOU MOCTAR “AFRIQUE VICTIME” (2021)
Al músico africano Mdou Moctar le suele llamar el ‘Hendrix del Sáhara’. ‘Afrique Victime’ es un ejemplo perfecto de por qué: el ritmo va subiendo y subiendo mientras lamenta la eterna cicatriz que el colonialismo francés dejó en Níger. Para cuando empieza su solo, parece que estuvieras volando a la velocidad de la luz hacia el sol del desierto. J.P.
MJ LENDERMAN ‘KNOCKIN’ (SINGLE VERSION)’ (2023)
MJ Lenderman, de Carolina del Norte, se ha convertido en el poeta laureado del indie rock de la década de 2020. Como guitarrista, es un brillante heredero de grandes figuras del noise melancólico como Neil Young y J Mascis. En ‘Knockin’, nos deja sin aliento con una parte de guitarra que plasma el desamor y la soledad en forma sonora. J.P.
GEESE “GETTING KILLED” (2025)
Las revelaciones de art rock elíptico de esta banda de Brooklyn no tendrían el mismo impacto sin la guitarrista Emily Green. Aquí, su forma de tocar es ágil y vivaz, como la de Tom Verlaine de Television, pero también etérea, como la de Radiohead en su etapa intermedia, y tan bien elaborada que uno se imagina que ella traza cada nota que toca antes de pulsar una cuerda. J.P.
Colaboradores: Tom Beaujour, Jon Blistein, Jon Dolan, David Fear, Kory Grow, Shirley Halperin, Joseph Hudak, Angie Martoccio, Rob Sheffield, Jaeden Pinder
Tomado de https://es.rollingstone.com/



